Instituto carbonell
DEPORTE Y DESARROLLO INFANTIL
Elegir las actividades extraescolares al inicio del curso es una oportunidad excelente para el desarrollo integral de los más jóvenes. Según explica el periodista Adrián Cordellat en un artículo publicado en El País, la práctica deportiva no solo beneficia la aptitud física, sino que potencia la capacidad intelectual, fortalece la salud mental y mejora la calidad del sueño.
Cristina Cadenas Sánchez y la Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer, expertas en pediatría y medicina del deporte, destacan que el ejercicio ayuda a planificar, organizar con rapidez, gestionar el estrés y desarrollar resiliencia emocional ante las derrotas. Es decir, mejora la flexibilidad cognitiva, además de reducir fisiológicamente el estrés y la ansiedad, ayudando a los menores a gestionar la frustración.
¿Qué pautas podéis seguir las familias para acompañar a vuestros hijos y lograr que disfruten de todos estos beneficios?
- Evitar la especialización precoz: en los más pequeños, es aconsejable optar por propuestas multideportivas que amplíen sus habilidades antes de centrarlos en una sola disciplina.
- Escuchar e involucrar a los hijos: conocer sus intereses ayuda a motivarlos, adaptando la decisión a las posibilidades y rutinas de la familia.
- No imponer la actividad: obligar a un niño a practicar un deporte que no le agrada solo genera rechazo y aversión hacia el ejercicio.
- Cuidar el descanso y la constancia: mantener una rutina deportiva regular favorece la disciplina académica y asegura un sueño nocturno reparador.
En opinión del Dr. Carbonell, el deporte actúa como un pilar preventivo para la salud física y mental. Acompañar a los hijos desde el equilibrio y el disfrute ayuda a prevenir tensiones y, cuando existen dificultades continuadas en su bienestar o adaptación, contar con la orientación de un especialista es de gran ayuda.



