Instituto carbonell

¿Cómo afrontar la soledad?

26 de mayo de 2026

El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, nos guía en la compleja tarea de afrontar la soledad tras haber compartido muchos años con una pareja. Explica que cuando pasamos largo tiempo acompañados, aprendemos a vivir la vida a través de los ojos del otro: compartimos rutinas, proyectos, decisiones e incluso nuestra identidad se fusiona en cierto modo con la de la otra persona.


Por eso, cuando esa relación termina —ya sea por ruptura, divorcio o viudez—, no solo se pierde una compañía, sino también una parte de la estructura que nos sostenía emocionalmente. El Dr. Carbonell señala que ya no puedes apoyarte en esa otra persona para funcionar, y por tanto es necesario volver a apoyarte en ti mismo, reactivarte emocionalmente, y recuperar o descubrir esas capacidades internas que quizás habías delegado.


Frente a este vacío, la soledad puede convertirse en una trampa emocional que perpetúe el malestar. Para evitarlo, sugiere que saboteemos la soledad de manera activa, llenando nuestro tiempo con actividades, pasatiempos, nuevas experiencias y vínculos que mantengan nuestra mente en movimiento y nos permitan reconstruirnos en otra dirección. Cuanto más ocupada esté la mente y más sembrado esté el día, menor será el riesgo de caer en la inercia del dolor.


Ahora bien, reconoce que hay una gran dificultad práctica: cuando uno está triste o desmotivado, cuesta encontrar fuerzas para hacer algo. Por eso propone una estrategia sencilla pero poderosa: dar pequeños pasos diarios, sin esperar grandes transformaciones inmediatas. La clave está en entender que cada día es un comienzo desde cero, y que cada acción, por pequeña que sea, contribuye a llenar el vacío.


También destaca un aspecto esperanzador: si bien el proceso es doloroso al principio —porque “cuando sacas una persona de tu vida, quedas un poco cojo”—, con el tiempo esa nueva etapa puede permitirte crear una versión más autónoma y centrada en ti mismo. Esa versión, afirma, puede llegar a ser más fuerte, más independiente y con más herramientas para afrontar la vida.


En resumen, afrontar la soledad no es solo cuestión de resistir el dolor, sino de tomar decisiones activas para reconstruirse, partiendo de uno mismo y abriendo espacio a nuevas oportunidades. Aunque el proceso requiere paciencia y constancia, el resultado puede ser una vida más plena y profundamente conectada con tu propio bienestar.

Por Instituto Carbonell • 10 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que superar emocionalmente a una persona requiere tiempo y que existen algunas señales que pueden indicar si realmente se ha producido ese desapego. Entre ellas, que hayan pasado unos meses, mantener la distancia y evitar el contacto o seguimiento en redes sociales, dejar de hablar constantemente de esa persona y ser capaz de apartar de la vida cotidiana los objetos, fotografías y recuerdos relacionados con ella.  Por último, señala que una prueba importante es encontrarse con esa persona por la calle y comprobar si todavía provoca una reacción emocional intensa. Si estas situaciones siguen generando sentimientos fuertes o dificultan avanzar, recomienda actuar con precaución porque probablemente el vínculo emocional todavía no se ha superado por completo.
9 de octubre de 2026
Tomar decisiones es una cosa que hacemos diariamente sin prestar mucha atención, ya que apenas nos requiere un esfuerzo. Sin embargo, tomar decisiones básicas o importantes de nuestro día a día, puede generar más de lo que nosotros pensamos, como dudas, cansancio mental e incluso, ansiedad. En un artículo publicado en El País Semanal en octubre de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, habla de por qué nos resulta tan agotador la toma de decisiones. En él se explica que no es tanto que sintamos esa “fatiga” por desgastar los recursos mentales, si no que lo que realmente nos cansa es la dificultad de confiar en nuestro propio criterio. Hay varios factores que llevan a esa desconfianza, como son la incertidumbre, el hecho de revisar constantemente nuestras propias elecciones o el miedo a que la decisión tomada sea un error, y eso puede llevarnos a no cerrar esa decisión y no poder seguir adelante. A parte de esto, hay que sumar la gran cantidad de opciones que podemos encontrar en las nuevas tecnologías y que puede llevar a incrementar esa inseguridad y desconfianza. Según los expertos para poder sobrellevar todo esto mejor, hay una serie de recomendaciones como son establecer criterios claros para las decisiones del día a día y, sobre todo, convertir en rutinas las cosas que se repiten, y para las cuestiones más importantes hay que aceptar que no existe la opción perfecta. Como expone el psicólogo Barry Schwartz, buscar la mejor opción puede llevarnos a que aumente nuestra ansiedad e inseguridad, en cambio, si aceptamos una opción que sea suficientemente buena y correcta nos puede ayudar a decidir con más tranquilidad y seguridad.  Según el Dr. Carbonell, es importante trabajar aspectos como la tolerancia a la incertidumbre, confiar más en nuestro propio criterio y aprender a aceptar que hay muchas opciones pero que tenemos que elegir entre ellas, y así reducir las presiones que nos hacemos a nosotros mismos. Y si esto nos afecta, acudir a profesionales de la salud mental que nos pueden ayudar a mejorar estos aspectos.
Por Instituto Carbonell • 9 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que a veces echamos de menos a personas que sabemos que no nos convenían porque tendemos a recordar especialmente los momentos buenos: los viajes, la pasión, las experiencias intensas y todo aquello que nos hacía sentir que la relación era maravillosa. Sin embargo, al volver al día a día, aparecían las promesas incumplidas y la sensación de que aquella relación no tenía un futuro real.  Señala que esto ocurre, en parte, porque nuestro cerebro tiende a recuperar los recuerdos positivos y a dejar en segundo plano los negativos. Por eso podemos idealizar a alguien que tuvimos que dejar por nuestra propia estabilidad o supervivencia, olvidando las razones que nos llevaron a tomar esa decisión.