NO ESTÁS LOCO, TE ESTÁN MANIPULANDO
Según un artículo publicado en La Razón, en algunas relaciones es común dudar de lo que pensamos o sentimos después de una conversación con nuestra pareja. Si te encuentras cuestionando frecuentemente tu memoria o percepción de los hechos, podrías estar siendo víctima de gaslighting, una forma de manipulación psicológica que distorsiona la realidad para generar confusión y control.
Señales de gaslighting en una relación
El gaslighting suele comenzar de manera sutil y progresiva, dificultando su detección. Algunas de las señales comunes incluyen:
- Minimización de tus emociones: Hacerte sentir que estás exagerando o que eres demasiado sensible. Por ejemplo: “Estás exagerando” o “Eres demasiado sensible”.
- Negación de hechos: Hacerte dudar de tu memoria o de lo que claramente has vivido o experimentado. Por ejemplo: “No fue así, te lo estás imaginando”.
- Desacreditación de tus pensamientos: Cuestionar tus percepciones, haciendo que te sientas inseguro de tus propios juicios. Por ejemplo: “¿Por qué te lo tomas tan a pecho?” o “Eso no es tan importante”.
Cómo manejar el gaslighting
Si te das cuenta de que estás siendo manipulado, es fundamental tomar acción para proteger tu bienestar emocional:
- Confía en tu percepción: No permitas que te hagan dudar de tus pensamientos o sentimientos. Si algo te molesta, es válido sentirlo.
- Reformula tu mensaje: Si se presenta un malentendido, repite lo que has dicho con calma y claridad para aclarar la situación sin que se distorsione tu mensaje.
- Valida tus emociones: Asegúrate de que ambas personas en la relación reconozcan y respeten los sentimientos del otro, incluso si no están de acuerdo.
- Busca apoyo: Hablar con personas de confianza puede ayudarte a ver la situación desde otra perspectiva y a confirmar si tus preocupaciones son válidas.
El gaslighting puede afectar a tu confianza y bienestar en una relación. En opinión del Dr. Carbonell y E. Llinas, reconocer las señales y actuar rápidamente es clave para proteger tu salud emocional. En una relación sana, ambas personas deben sentirse respetadas y escuchadas. Si te sientes constantemente invalidado o manipulado, es importante considerar si esta relación te está beneficiando o afectando y, si es necesario, buscar el apoyo de un profesional de la salud mental.



