Instituto carbonell

TOMA DE DECISIONES Y CÓMO NOS AFECTA

9 de octubre de 2026

Tomar decisiones es una cosa que hacemos diariamente sin prestar mucha atención, ya que apenas nos requiere un esfuerzo. Sin embargo, tomar decisiones básicas o importantes de nuestro día a día, puede generar más de lo que nosotros pensamos, como dudas, cansancio mental e incluso, ansiedad.


En un artículo publicado en El País Semanal en octubre de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, habla de por qué nos resulta tan agotador la toma de decisiones. En él se explica que no es tanto que sintamos esa “fatiga” por desgastar los recursos mentales, si no que lo que realmente nos cansa es la dificultad de confiar en nuestro propio criterio.  Hay varios factores que llevan a esa desconfianza, como son la incertidumbre, el hecho de revisar constantemente nuestras propias elecciones o el miedo a que la decisión tomada sea un error, y eso puede llevarnos a no cerrar esa decisión y no poder seguir adelante. A parte de esto, hay que sumar la gran cantidad de opciones que podemos encontrar en las nuevas tecnologías y que puede llevar a incrementar esa inseguridad y desconfianza. 


Según los expertos para poder sobrellevar todo esto mejor, hay una serie de recomendaciones como son establecer criterios claros para las decisiones del día a día y, sobre todo, convertir en rutinas las cosas que se repiten, y para las cuestiones más importantes hay que aceptar que no existe la opción perfecta. Como expone el psicólogo Barry Schwartz, buscar la mejor opción puede llevarnos a que aumente nuestra ansiedad e inseguridad, en cambio, si aceptamos una opción que sea suficientemente buena y correcta nos puede ayudar a decidir con más tranquilidad y seguridad. 



Según el Dr. Carbonell, es importante trabajar aspectos como la tolerancia a la incertidumbre, confiar más en nuestro propio criterio y aprender a aceptar que hay muchas opciones pero que tenemos que elegir entre ellas, y así reducir las presiones que nos hacemos a nosotros mismos. Y si esto nos afecta, acudir a profesionales de la salud mental que nos pueden ayudar a mejorar estos aspectos. 


Por Instituto Carbonell • 9 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que a veces echamos de menos a personas que sabemos que no nos convenían porque tendemos a recordar especialmente los momentos buenos: los viajes, la pasión, las experiencias intensas y todo aquello que nos hacía sentir que la relación era maravillosa. Sin embargo, al volver al día a día, aparecían las promesas incumplidas y la sensación de que aquella relación no tenía un futuro real.  Señala que esto ocurre, en parte, porque nuestro cerebro tiende a recuperar los recuerdos positivos y a dejar en segundo plano los negativos. Por eso podemos idealizar a alguien que tuvimos que dejar por nuestra propia estabilidad o supervivencia, olvidando las razones que nos llevaron a tomar esa decisión.
Por Instituto Carbonell • 8 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, desde su experiencia en psiquiatría, observa que el consumo de cannabis puede asociarse a problemas de ansiedad, depresión, cambios de carácter y dificultades en las relaciones personales, los estudios y la vida profesional. Señala que muchas personas perciben una diferencia importante en su funcionamiento cuando dejan de consumirlo.  Por ello, plantea como reto que quienes consumen cannabis se den la oportunidad de pasar meses o incluso años sin consumirlo para comprobar cómo funcionan y evolucionan sin esta sustancia. Según su experiencia, tras abandonar el cannabis durante un tiempo prolongado, algunas personas continúan mejorando a nivel intelectual, profesional y afectivo. El Dr. Carbonell cuestiona así los supuestos beneficios del cannabis y considera que, en su experiencia clínica, sus consecuencias han sido principalmente negativas.
Por Instituto Carbonell • 7 de octubre de 2026
Aprender a disfrutar de las pequeñas vivencias de la vida es fundamental para cuidar nuestro bienestar y rebajar la constante autoexigencia. Según se explica en un artículo de La Vanguardia , respaldado por la psicóloga Sandra López, directora del Institut Psicològic Arrels, la búsqueda obsesiva de un gran propósito de vida puede convertirse en una fuente añadida de estrés y frustración. Ante esta presión, la psicología propone apostar por los joy-snacking o aperitivos de alegría: breves pausas diarias para saborear instantes sencillos sin más pretensión que la satisfacción del momento presente. Prestar atención plena a estas experiencias positivas ayuda a calmar el sistema nervioso, frena la rumiación mental y nos permite relativizar las preocupaciones diarias. Además, aprender a pausar el ritmo habitual rompe con la creencia de que el descanso es un premio que solo se obtiene tras cumplir con todas las obligaciones. ¿Cómo incorporar estas pequeñas pausas de bienestar en el día a día? Para ponerlo en práctica, los expertos sugieren “entrenar a saborear” conscientemente momentos como tomar un café, escuchar una canción completa o disfrutar de una conversación sin prisa; desvincular el descanso de la idea de merecimiento; y reducir el uso de pantallas para no transformar cada vivencia en mero contenido. Sobre todo, conviene mantener una actitud flexible con uno mismo, evitando convertir el autocuidado en una nueva obligación dentro de la lista de tareas. En opinión del Dr. Carbonell, integrar pequeñas gratificaciones cotidianas frena la sobrecarga acumulada y previene el agotamiento sin necesidad de grandes cambios, enseñándonos a habitar el presente con mayor ligereza.