Instituto carbonell

BASES DEL APEGO SEGURO

10 de julio de 2026

El apego es la relación emocional entre el niño y sus padres. Constituye la estructura interna que el niño desarrolla a partir de experiencias y aprendizajes con sus cuidadores.

Según Gillath et al., 2016), las relaciones entre padres e hijos son esenciales para la formación de la identidad y tienen una influencia directa en las relaciones cercanas de su vida adulta.

John Bowlby, en su teoría del apego, destaca que el desarrollo del vínculo de apego durante los primeros años de vida es un proceso gradual que atraviesa cuatro etapas. 

Fase de preapego (0-2 meses), el bebé no diferencia entre cuidadores y dirige sus conductas de apego a cualquier adulto disponible. 

Fase de formación del apego (2-6 meses), comienza a reconocer y mostrar preferencia por sus cuidadores habituales. 

A partir de los 7 meses,en esta fase, el  niño utiliza al cuidador como una base segura para explorar el entorno y manifiesta malestar ante la separación. 

 Finalmente, hacia los 3 años, se alcanza la fase de relación corregida por los objetivos, en la que el niño, gracias a su desarrollo cognitivo, establece una relación más recíproca y flexible con el cuidador.

Considera que el apego seguro:

. Es esencial para la supervivencia del niño.

. Influye en su vida adulta, especialmente en la forma de relacionarse con el mundo y con otras personas.

. Favorece el desarrollo emocional y cognitivo del niño.

Los psicólogos Alan Sroufe y Everett Waters dicen que los efectos del apego no dependen solo de los cuidados y educación que puedan proporcionar los cuidadores, sino también de la percepción interna, tanto física, como emocional del niño. 

Además sostienen que el propósito del apego es la percepción de seguridad.

Investigaciones como la de Ainsworth y sus compañeros, afirman que los niños a los que se les permite explorar y experimentar la frustración, tienden a desarrollar un apego seguro, siempre y cuando puedan contar con su cuidador.

Se puede concluir que cuidar no es solo proteger, también es permitir explorar su entorno, la frustración y aprender habilidades de afrontamiento.


En opinión del dr. Carbonell, cuidar no es solo proteger, sino también dejar que el niño explore su entorno para construir habilidades necesarias para la vida adulta.


Por Instituto Carbonell • 9 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que a veces echamos de menos a personas que sabemos que no nos convenían porque tendemos a recordar especialmente los momentos buenos: los viajes, la pasión, las experiencias intensas y todo aquello que nos hacía sentir que la relación era maravillosa. Sin embargo, al volver al día a día, aparecían las promesas incumplidas y la sensación de que aquella relación no tenía un futuro real.  Señala que esto ocurre, en parte, porque nuestro cerebro tiende a recuperar los recuerdos positivos y a dejar en segundo plano los negativos. Por eso podemos idealizar a alguien que tuvimos que dejar por nuestra propia estabilidad o supervivencia, olvidando las razones que nos llevaron a tomar esa decisión.
Por Instituto Carbonell • 8 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, desde su experiencia en psiquiatría, observa que el consumo de cannabis puede asociarse a problemas de ansiedad, depresión, cambios de carácter y dificultades en las relaciones personales, los estudios y la vida profesional. Señala que muchas personas perciben una diferencia importante en su funcionamiento cuando dejan de consumirlo.  Por ello, plantea como reto que quienes consumen cannabis se den la oportunidad de pasar meses o incluso años sin consumirlo para comprobar cómo funcionan y evolucionan sin esta sustancia. Según su experiencia, tras abandonar el cannabis durante un tiempo prolongado, algunas personas continúan mejorando a nivel intelectual, profesional y afectivo. El Dr. Carbonell cuestiona así los supuestos beneficios del cannabis y considera que, en su experiencia clínica, sus consecuencias han sido principalmente negativas.
Por Instituto Carbonell • 7 de octubre de 2026
Aprender a disfrutar de las pequeñas vivencias de la vida es fundamental para cuidar nuestro bienestar y rebajar la constante autoexigencia. Según se explica en un artículo de La Vanguardia , respaldado por la psicóloga Sandra López, directora del Institut Psicològic Arrels, la búsqueda obsesiva de un gran propósito de vida puede convertirse en una fuente añadida de estrés y frustración. Ante esta presión, la psicología propone apostar por los joy-snacking o aperitivos de alegría: breves pausas diarias para saborear instantes sencillos sin más pretensión que la satisfacción del momento presente. Prestar atención plena a estas experiencias positivas ayuda a calmar el sistema nervioso, frena la rumiación mental y nos permite relativizar las preocupaciones diarias. Además, aprender a pausar el ritmo habitual rompe con la creencia de que el descanso es un premio que solo se obtiene tras cumplir con todas las obligaciones. ¿Cómo incorporar estas pequeñas pausas de bienestar en el día a día? Para ponerlo en práctica, los expertos sugieren “entrenar a saborear” conscientemente momentos como tomar un café, escuchar una canción completa o disfrutar de una conversación sin prisa; desvincular el descanso de la idea de merecimiento; y reducir el uso de pantallas para no transformar cada vivencia en mero contenido. Sobre todo, conviene mantener una actitud flexible con uno mismo, evitando convertir el autocuidado en una nueva obligación dentro de la lista de tareas. En opinión del Dr. Carbonell, integrar pequeñas gratificaciones cotidianas frena la sobrecarga acumulada y previene el agotamiento sin necesidad de grandes cambios, enseñándonos a habitar el presente con mayor ligereza.