Belleza sin límites

27 de febrero de 2026

El Dr. José Carbonell explica que cada persona tiene derecho a decidir sobre su propia imagen: cuánto quiere arreglarse, si desea realizarse retoques estéticos o intervenciones, y hasta dónde quiere potenciar su belleza. Señala que, así como nadie critica el crecimiento intelectual —estudiar idiomas, hacer un máster o desarrollar actividades altruistas—, tampoco debería juzgarse el deseo de mejorar la apariencia física.

Reconoce que en algunas culturas los tratamientos estéticos todavía pueden estar mal vistos, pero defiende que la belleza no debería tener límites siempre que no estemos ante un trastorno o una patología. Subraya que muchas personas encuentran en la estética una vía para mejorar su autoestima, lo que incluso puede tener un efecto positivo en estados anímicos bajos, algo que denomina “estética antidepresiva”.

Concluye que el criterio fundamental no debe ser la presión social, sino el bienestar personal: la única persona a la que hay que rendir cuentas es a uno mismo. La clave está en sentirse a gusto con la propia imagen, siempre desde un equilibrio saludable y no desde la enfermedad.

Por Instituto Carbonell 26 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la belleza, aunque socialmente se perciba como una ventaja, puede convertirse en un factor destructivo si no se gestiona adecuadamente. Señala que puede generar una autoexigencia constante, donde nunca parece suficiente: más cuidados, más retoques, más gimnasio, más perfección, entrando en una espiral sin límites. Advierte que también puede afectar a las relaciones de pareja, cuando la otra persona no comprende el proyecto personal o la necesidad de cuidarse por dentro y por fuera; en el trabajo, cuando se reduce a la persona únicamente a su imagen; en las amistades, por la envidia que puede despertar; e incluso en la familia, donde a veces la persona “bella” es menos valorada intelectualmente. Subraya que detrás de la belleza suele haber esfuerzo, resiliencia y una lucha constante por ser reconocida por algo más que la apariencia. Concluye que la belleza no es destructiva en sí misma, sino que se vuelve problemática cuando no se equilibra con identidad, valores y autoestima sólida, recordando que una persona es mucho más que su imagen exterior.
Por Instituto Carbonell 25 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que frases como “yo nunca te dejaré” o “esta vez será para siempre” pueden sonar muy convincentes, especialmente cuando una relación se retoma tras una ruptura. Sin embargo, advierte que las palabras, por sí solas, no garantizan nada: lo que realmente sostiene un proyecto de vida en común son los hechos y la coherencia en el tiempo. Señala que en consulta es frecuente encontrar personas a las que se les prometió estabilidad y compromiso de forma reiterada, pero que, de manera inesperada, la otra persona desapareció. Ante estas situaciones, no recomienda obsesionarse con el porqué, sino centrarse en uno mismo: valorar que se dio una oportunidad real a la relación y que se hizo todo lo posible para que funcionara. Concluye que es fundamental aprender de la experiencia, quedarse con lo positivo y entender que los actos deben respaldar siempre a las palabras. Si no existe coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, lo más sano es mirar hacia adelante, confiar en el propio valor y recordar que cada experiencia, incluso las dolorosas, aporta crecimiento para el futuro.
Por Instituto Carbonell 24 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que decirle a alguien “eres lo mejor que me ha pasado” o imaginar un proyecto de vida juntos no garantiza que la relación vaya a funcionar. Señala que, aunque haya amor, ilusión y palabras bonitas, el día a día, las circunstancias personales o el momento vital de cada uno pueden hacer que la relación no prospere. Subraya que, cuando esto ocurre, no siempre hay un culpable. A veces simplemente no encajan los tiempos, las necesidades o las prioridades. Es importante entender que haber dado lo mejor de uno mismo —dentro de la propia imperfección— ya es suficiente, y que el hecho de que la relación termine no invalida lo vivido ni el valor de lo entregado. Recomienda no dejar de expresar afecto a las personas importantes, intentar mantener una relación cordial si es posible, centrarse en uno mismo y abrirse a nuevos proyectos y nuevas conexiones. Concluye que cerrar un capítulo sin resentimiento, aprendiendo de la experiencia y ampliando el entorno personal, permite girar página y seguir creciendo emocionalmente.