Instituto carbonell

EMOCIONES Y SALUD MENTAL

11 de septiembre de 2026

La salud mental cada vez adquiere mayor importancia, ya que un porcentaje de la población sufre de algún trastorno como ansiedad, depresión o problemas de sueño. Poder identificar y gestionar emociones como el enfado, la ansiedad o la tristeza, puede ayudar a reducir el malestar que estos puedan provocar. 


En el artículo publicado en La Vanguardia (2026), el psiquiatra Javier Quintero expone cuatro tipo de comportamientos o hábitos que dificultan esa gestión emocional: ignorarlas (decir que estamos “bien” cuando en realidad estamos mal), “anestesiarlas” (evitar lo que sentimos intentando refugiarse en redes sociales, trabajo, alcohol, comida,...), culpar a los demás de nuestras emociones (proyectar lo que sentimos a los demás, aunque en realidad es nuestro y deberíamos gestionarlos nosotros) y, enfadarnos por sentirnos mal (sentir enfado o tristeza no quiere decir que estemos haciendo algo mal).


Según el experto hay una serie de recomendaciones que podemos hacer según lo que sintamos: ante el enfado, no responder de una forma inmediata si no alejarse unos minutos, e ir a caminar o hacer ejercicio para así introducir una pausa entre la emoción y la reacción. Ante la tristeza, aconseja permitir sentirla sin luchar contra ella antes de intentar hacerla desaparecer. Y por último, ante la ansiedad pone el foco en cambiar el pensamiento de “¿y si…?”, por el “si ocurre esto, ¿cómo podré afrontarlo?”, ya que esto ayuda a cambiar el foco de atención de la incertidumbre de lo que podría suceder hacia la capacidad de poder manejarlo.


En opinión del Dr. Carbonell, si experimentamos alguna emoción o malestar que nos dificulta nuestro día a día, es importante acudir a un profesional para que nos ayude a gestionarlo. Los problemas de salud mental tienen que ser reconocidos y tratados por profesionales.   


Por Instituto Carbonell • 20 de octubre de 2026
El insomnio se ha convertido en un importante problema de salud pública en España, donde aproximadamente el 43 % de la población presenta algún síntoma y el 14 % de los adultos sufre insomnio crónico. Una investigación liderada por Francesca Cañellas, psiquiatra especializada en Medicina del Sueño, en la que participaron ocho unidades del sueño españolas, confirmó la existencia de cinco subtipos de insomnio. Los resultados mo straron que el 82 % de los pacientes atendidos pertenecían a los subtipos 1 y 3, considerados los más complejos, y que muchos llevaban más de siete años padeciendo este problema antes de acudir a consulta. El subtipo 1 se caracteriza por un insomnio grave, una elevada angustia y síntomas depresivos, mientras que el subtipo 3 presenta una tendencia a la negatividad y una respuesta deficiente a los tratamientos. Por otro lado, las redes sociales difunden numerosos trucos para mejorar el sueño, como por ejemplo ducharse a oscuras antes de acostarse. Sin embargo, los expertos, como María José Martínez Madrid, doctora en Fisiología, señalan que no existen estudios específicos que demuestren la eficacia de este método para combatir el insomnio. Aun así, las duchas templadas, de entre 38 y 40 grados, durante unos 10 minutos y una o dos horas antes de dormir, pueden facilitar la conciliación del sueño y mejorar su calidad. Además, reducir la iluminación por la noche, utilizar luces cálidas y evitar las pantallas ayuda a favorecer la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Por tanto, aunque ducharse a oscuras puede contribuir a la relajación, no es una solución milagrosa. Lo más importante es mantener una rutina nocturna saludable y constante. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental dar más importancia al insomnio, ya que puede afectar gravemente a la salud y a la calidad de vida. Si el insomnio persiste, lo mejor es acudir a un profesional de la salud mental para recibir ayuda adecuada.
Por Instituto Carbonell • 20 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que algunas personas afrontan las relaciones de pareja de una manera muy práctica, valorando continuamente los aspectos positivos y negativos de la otra persona para decidir si quieren continuar conociéndola o darle una nueva oportunidad. Aunque este método pueda parecer útil para tomar decisiones, también puede hacer que la relación se convierta en una evaluación constante, como si cada cita fuera una especie de examen.  Señala que es comprensible que cada persona tenga sus preferencias y límites, como no querer una pareja con determinadas cargas personales o con poca disponibilidad. Sin embargo, advierte que convertir continuamente la relación en una “balanza” de pros y contras puede condicionar la forma de relacionarse y dificultar que la conexión se desarrolle de manera natural.
Por Instituto Carbonell • 19 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el consumo de alcohol puede afectar a nuestras capacidades y al funcionamiento del lóbulo frontal, haciendo que digamos o hagamos cosas que probablemente no haríamos en condiciones normales. El problema puede aparecer después, cuando desaparecen los efectos del alcohol y tenemos que afrontar las consecuencias de decisiones o comportamientos que no habríamos tenido estando sobrios.  Por ello, plantea la importancia de preguntarse si somos capaces de disfrutar del día a día sin necesidad de consumir alcohol, incluso en situaciones sociales como una comida, una celebración o un brindis. La cuestión, según señala, es valorar hasta qué punto necesitamos el alcohol para disfrutar de determinados momentos.