Instituto carbonell

UNA VUELTA AL TRABAJO SALUDABLE

2 de septiembre de 2026

Regresar al trabajo tras un periodo de descanso puede provocar el llamado síndrome postvacacional. Lejos de ser una enfermedad o un trastorno clínico, esta reacción temporal es un desajuste físico y emocional que surge al pasar de ritmos relajados, autonomía y flexibilidad a jornadas y responsabilidades exigentes. Al volver al trabajo de forma abrupta, pueden aparecer apatía, fatiga, dispersión mental e irritabilidad. 


El estudio realizado por de Bloom, Geurtsl y Kompier en 2013 muestra que el bienestar logrado en vacaciones cae con rapidez la primera semana («
Vacation (after-) effects on employee health and well-being») y otro estudio realizado por Speth, Wendsche y Wegge en 2023 revela que la forma de reincorporarse es clave para amortiguar el desgaste («We Continue to Recover Through Vacation!»). 


Para facilitar la adaptación, se recomienda repartir la carga de trabajo en los primeros días, reajustar progresivamente sueño y horarios de comidas, y proteger tiempo para hobbies y ejercicio. 


En opinión del Dr. Carbonell, las vacaciones suponen una alteración de nuestra rutina habitual que, paradójicamente, puede generar estrés y malestar durante la reincorporación. Su recomendación principal es retomar la rutina de manera gradual, permitiendo que el organismo y la mente se adapten al nuevo ritmo sin presiones excesivas.

Por Instituto Carbonell • 18 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que algunas relaciones pueden convertirse en un verdadero “laberinto emocional”, en el que la persona siente que haga lo que haga siempre se equivoca: si da demasiado, se le reprocha, y si se distancia, también. Esta incertidumbre constante, unida a situaciones como la falta de respuesta o las contradicciones entre las palabras y los comportamientos de la pareja, puede generar un gran desgaste y sufrimiento.  Señala que, aunque la otra persona diga quererle y querer estar con él, lo importante es valorar cómo se está viviendo realmente la relación. Cuando una persona lleva mucho tiempo sintiéndose perdida y desgastada, es necesario detenerse y buscar una salida a esa dinámica en lugar de continuar atrapada en ella.
Por Instituto Carbonell • 17 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que es normal sentir rabia cuando se ha invertido mucho tiempo, esfuerzo y compromiso en una relación que finalmente no ha cumplido las expectativas o las promesas realizadas. Ante esta situación, considera importante aprender de la experiencia y no interpretarla únicamente como un fracaso.  Señala que en una relación es posible entregarse plenamente a la otra persona, pero sin dejar de reservar una parte de uno mismo para sus propios proyectos, intereses y bienestar. Recomienda mantener cierto desapego y evitar una entrega excesiva, porque cuando toda nuestra vida y expectativas dependen de la relación, una ruptura o el incumplimiento de los proyectos compartidos puede generar un impacto emocional mucho mayor.
Por Instituto Carbonell • 16 de octubre de 2026
Una tendencia muy habitual que solemos tener es la de procrastinar, es decir, posponer tareas o decisiones para otro momento. Este tipo de comportamiento solemos hacerlo de forma frecuente pero puede llegar a afectar nuestro bienestar psicológico. Pero si es así, ¿por qué posponemos las cosas para más adelante? En el artículo publicado en el País Semanal en marzo de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, explica qué hay varios factores que influyen en este comportamiento como pueden ser emociones como el miedo, la inseguridad, el perfeccionismo o la dificultad para gestionar ciertas situaciones o el malestar que puedan derivar de ellas. Como comentan varios expertos, la procrastinación no es falta de organización o pereza, sino que se da por esas emociones que no podemos gestionar bien y que hacen que aplazar una tarea nos genere un alivio temporal, aunque en realidad, este hecho puede conllevar a aumentar posteriormente la ansiedad, estrés o la culpa y afectar a nuestra autoestima. Para hacer frente a este hábito, los expertos recomiendan aprender a identificar las emociones que nos llevan a evitar o posponer una tarea, empezar poco a poco con pequeños pasos como dedicarle al principio cinco minutos, reducir las distracciones y ponernos objetivos realistas, reduciendo la autoexigencia. Aún así, hay que aprender a distinguir entre evitar una situación por miedo o inseguridad o, si se ha pospuesto por un agotamiento real que requiera de un descanso.  En opinión del Dr. Carbonell, es importante comprender que detrás de la tendencia de procrastinar hay emociones que hay que aprender a identificar y gestionar para mejorar el bienestar psicológico.