Instituto carbonell

ENGANCHES EMOCIONALES

17 de marzo de 2025

Los enganches o ataduras emocionales son dependencias que algunas personas desarrollan hacia ciertas emociones, relaciones o situaciones, lo que afecta su bienestar personal y emocional. Según la psicóloga María Dueñas, estas ataduras ocurren cuando una persona se vuelve demasiado dependiente de otros para sentirse bien consigo misma. Esto es común en situaciones donde alguien necesita constantemente la aprobación o el cariño de su pareja, amigos o familiares para sentirse feliz y completo. A veces, estas dependencias pueden ser tan fuertes que impiden a las personas crecer emocionalmente.


Las causas de estas ataduras emocionales pueden ser diversas. A menudo se originan en experiencias pasadas, como una infancia en la que no se recibía suficiente amor o apoyo. También pueden surgir cuando una persona tiene baja autoestima y busca constantemente validación de los demás para sentirse valorada.


Las consecuencias de estas ataduras emocionales pueden ser muy negativas. Las relaciones pueden volverse tóxicas y desequilibradas, lo que genera ansiedad y limita el crecimiento personal. Superar las ataduras emocionales puede ser un desafío, pero es posible. El primer paso es aprender a valorarse a uno mismo y establecer límites saludables con los demás.



En opinión del Dr. Carbonell y E. Llinás, las ataduras emocionales limitan nuestra capacidad de vivir una vida plena y saludable. Superarlas implica un proceso de autoconocimiento, establecimiento de límites y, si es necesario, apoyo profesional para lograr una mayor libertad emocional.


Por Instituto Carbonell • 16 de octubre de 2026
Una tendencia muy habitual que solemos tener es la de procrastinar, es decir, posponer tareas o decisiones para otro momento. Este tipo de comportamiento solemos hacerlo de forma frecuente pero puede llegar a afectar nuestro bienestar psicológico. Pero si es así, ¿por qué posponemos las cosas para más adelante? En el artículo publicado en el País Semanal en marzo de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, explica qué hay varios factores que influyen en este comportamiento como pueden ser emociones como el miedo, la inseguridad, el perfeccionismo o la dificultad para gestionar ciertas situaciones o el malestar que puedan derivar de ellas. Como comentan varios expertos, la procrastinación no es falta de organización o pereza, sino que se da por esas emociones que no podemos gestionar bien y que hacen que aplazar una tarea nos genere un alivio temporal, aunque en realidad, este hecho puede conllevar a aumentar posteriormente la ansiedad, estrés o la culpa y afectar a nuestra autoestima. Para hacer frente a este hábito, los expertos recomiendan aprender a identificar las emociones que nos llevan a evitar o posponer una tarea, empezar poco a poco con pequeños pasos como dedicarle al principio cinco minutos, reducir las distracciones y ponernos objetivos realistas, reduciendo la autoexigencia. Aún así, hay que aprender a distinguir entre evitar una situación por miedo o inseguridad o, si se ha pospuesto por un agotamiento real que requiera de un descanso.  En opinión del Dr. Carbonell, es importante comprender que detrás de la tendencia de procrastinar hay emociones que hay que aprender a identificar y gestionar para mejorar el bienestar psicológico.
Por Instituto Carbonell • 16 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que ceder es necesario en una relación de pareja para alcanzar un equilibrio, pero hacerlo de manera constante por miedo a perder a la otra persona puede generar una relación tóxica. Renunciar continuamente a las propias necesidades y no ser capaz de decir que no solo prolonga una situación que probablemente terminará siendo más dolorosa.  Señala que es importante no perder la propia esencia, el amor propio ni la autoestima por intentar mantener una relación. Si para que la pareja funcione una persona tiene que ceder siempre, considera que puede ser más saludable alejarse de esa situación y priorizar el propio bienestar.