FIDELIDAD PERSONAL
Vivimos en una sociedad en la que la opinión de los demás y los ideales externos suelen tener más peso que nuestras propias necesidades y emociones. Esto puede llevarnos a desconectarnos de lo que sentimos, a juzgar nuestras reacciones como inadecuadas y a creer que el malestar es algo individual, cuando en realidad está profundamente influido por el contexto.
Con frecuencia, asumimos nuestros pensamientos como verdades absolutas y tratamos de encajar en una imagen ideal de cómo “deberíamos ser”.
Cuanto mayor es la distancia respecto a ese ideal, más aparece el juicio interno y la sensación de no estar haciéndolo bien. En este escenario, el miedo al rechazo o a decepcionar puede llevarnos a renunciar a nuestras necesidades para conservar los vínculos; intentar agradar a todo el mundo suele implicar olvidarnos de nosotros mismos y alejarnos de nuestra identidad personal.
Aceptar que no conectamos con todas las personas, del mismo modo que no todas conectarán con nosotras, es clave para el cuidado emocional. Ser fiel a uno mismo implica escucharnos, respetarnos y orientar nuestras decisiones hacia nuestros valores.
Algunas estrategias que pueden ser útiles para superar el deseo de aprobación social son:
- Practicar el autoconocimiento y la aceptación: conocer y aceptar quién eres realmente
- Desarrollar la autoestima y realizar prácticas de autocuidado
- Establecer límites claros para mantener tu equilibrio emocional
- Desafiar y reestructurar los pensamientos negativos sobre el deseo de agradar
- Practicar la asertividad para comunicarse de manera más efectiva
- Rodearte de personas que te acepten y te valoren por quién eres
En opinión del Dr. Carbonell, priorizar la coherencia personal y los propios proyectos, en lugar de vivir condicionados por las expectativas ajenas, favorece una mayor libertad emocional y la construcción de vínculos más saludables.




