Instituto carbonell

Nada es imposible

5 de junio de 2026


El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, plantea una reflexión crítica sobre una frase muy extendida en la cultura del desarrollo personal: “Nada es imposible, si quieres, puedes.” Lejos de repetirla como un mantra motivacional, la desmonta con realismo y compasión.


Según el Dr. Carbonell, esta frase, aunque aparentemente inspiradora, puede ser muy dañina y culpabilizante. Muchas veces, se utiliza para señalar a las personas que no han alcanzado sus metas como si el único motivo fuera su falta de esfuerzo, voluntad o pasión. Esto no solo es falso, sino también injusto.


La realidad es que la vida está llena de condicionantes: el entorno, las circunstancias personales, el estado emocional, la salud mental, los recursos disponibles, el apoyo que se recibe y hasta la suerte, juegan un papel fundamental en los resultados que obtenemos. Por tanto, no todo depende únicamente de quererlo mucho.


El Dr. Carbonell resalta que todos hacemos lo que podemos con las herramientas que tenemos en ese momento. A veces se consigue y a veces no. Y eso no significa fracaso ni falta de mérito. Lo importante no es caer en la trampa de estas frases hechas, sino mantener la paz con uno mismo y valorar el esfuerzo realizado, aunque no haya dado el resultado esperado.


También subraya que la vida es larga, y las oportunidades pueden surgir en otro momento. No lograr algo hoy no quiere decir que nunca lo lograrás, y no hay que vivir con la frustración constante de no haberlo conseguido todo.

Por Instituto Carbonell • 18 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que algunas relaciones pueden convertirse en un verdadero “laberinto emocional”, en el que la persona siente que haga lo que haga siempre se equivoca: si da demasiado, se le reprocha, y si se distancia, también. Esta incertidumbre constante, unida a situaciones como la falta de respuesta o las contradicciones entre las palabras y los comportamientos de la pareja, puede generar un gran desgaste y sufrimiento.  Señala que, aunque la otra persona diga quererle y querer estar con él, lo importante es valorar cómo se está viviendo realmente la relación. Cuando una persona lleva mucho tiempo sintiéndose perdida y desgastada, es necesario detenerse y buscar una salida a esa dinámica en lugar de continuar atrapada en ella.
Por Instituto Carbonell • 17 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que es normal sentir rabia cuando se ha invertido mucho tiempo, esfuerzo y compromiso en una relación que finalmente no ha cumplido las expectativas o las promesas realizadas. Ante esta situación, considera importante aprender de la experiencia y no interpretarla únicamente como un fracaso.  Señala que en una relación es posible entregarse plenamente a la otra persona, pero sin dejar de reservar una parte de uno mismo para sus propios proyectos, intereses y bienestar. Recomienda mantener cierto desapego y evitar una entrega excesiva, porque cuando toda nuestra vida y expectativas dependen de la relación, una ruptura o el incumplimiento de los proyectos compartidos puede generar un impacto emocional mucho mayor.
Por Instituto Carbonell • 16 de octubre de 2026
Una tendencia muy habitual que solemos tener es la de procrastinar, es decir, posponer tareas o decisiones para otro momento. Este tipo de comportamiento solemos hacerlo de forma frecuente pero puede llegar a afectar nuestro bienestar psicológico. Pero si es así, ¿por qué posponemos las cosas para más adelante? En el artículo publicado en el País Semanal en marzo de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, explica qué hay varios factores que influyen en este comportamiento como pueden ser emociones como el miedo, la inseguridad, el perfeccionismo o la dificultad para gestionar ciertas situaciones o el malestar que puedan derivar de ellas. Como comentan varios expertos, la procrastinación no es falta de organización o pereza, sino que se da por esas emociones que no podemos gestionar bien y que hacen que aplazar una tarea nos genere un alivio temporal, aunque en realidad, este hecho puede conllevar a aumentar posteriormente la ansiedad, estrés o la culpa y afectar a nuestra autoestima. Para hacer frente a este hábito, los expertos recomiendan aprender a identificar las emociones que nos llevan a evitar o posponer una tarea, empezar poco a poco con pequeños pasos como dedicarle al principio cinco minutos, reducir las distracciones y ponernos objetivos realistas, reduciendo la autoexigencia. Aún así, hay que aprender a distinguir entre evitar una situación por miedo o inseguridad o, si se ha pospuesto por un agotamiento real que requiera de un descanso.  En opinión del Dr. Carbonell, es importante comprender que detrás de la tendencia de procrastinar hay emociones que hay que aprender a identificar y gestionar para mejorar el bienestar psicológico.