Instituto carbonell

Síndrome postvacacional

11 de julio de 2026

El Dr. Carbonell reflexiona sobre un fenómeno que muchas personas experimentan al final del verano: el síndrome postvacacional. Explica que, tras unas semanas de desconexión, descanso y libertad de horarios, es completamente normal sentir cierta resistencia a retomar la rutina. El regreso al trabajo, las responsabilidades familiares, la vuelta al colegio de los niños y la pérdida de ese ritmo relajado del verano pueden resultar abrumadores.

Subraya que este periodo de transición al mes de septiembre —lo que algunos llaman “la cuesta de septiembre”— implica más que solo retomar el trabajo: conlleva también un cambio de estación, días más cortos, menos sol, y el fin de actividades como ir a la playa o disfrutar del aire libre. Todo ello impacta tanto física como emocionalmente.



El Dr. Carbonell señala que este malestar forma parte de un proceso normal de adaptación. Todos los años ocurre y afecta a la mayoría de las personas en mayor o menor medida. Sin embargo, no todos lo gestionan igual: hay quienes lo sobrellevan con facilidad y quienes lo viven con más dificultad. La clave está en prepararse mentalmente para el regreso, mantener una actitud flexible y entender que recuperar la rutina también tiene su lado positivo. De hecho, muchas personas acaban agradeciendo esa estructura y previsibilidad que el día a día ofrece, lo que él llama con humor la “bendita rutina”.


Aun así, advierte que si ese malestar se prolonga demasiado, se vuelve muy intenso o impide funcionar con normalidad —por ejemplo, si se experimentan síntomas de ansiedad, insomnio o tristeza persistente—, es recomendable consultar a un profesional de salud mental. En la mayoría de los casos, sin embargo, el síndrome postvacacional se supera con paciencia y tiempo, a medida que el cuerpo y la mente se readaptan.

9 de octubre de 2026
Tomar decisiones es una cosa que hacemos diariamente sin prestar mucha atención, ya que apenas nos requiere un esfuerzo. Sin embargo, tomar decisiones básicas o importantes de nuestro día a día, puede generar más de lo que nosotros pensamos, como dudas, cansancio mental e incluso, ansiedad. En un artículo publicado en El País Semanal en octubre de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, habla de por qué nos resulta tan agotador la toma de decisiones. En él se explica que no es tanto que sintamos esa “fatiga” por desgastar los recursos mentales, si no que lo que realmente nos cansa es la dificultad de confiar en nuestro propio criterio. Hay varios factores que llevan a esa desconfianza, como son la incertidumbre, el hecho de revisar constantemente nuestras propias elecciones o el miedo a que la decisión tomada sea un error, y eso puede llevarnos a no cerrar esa decisión y no poder seguir adelante. A parte de esto, hay que sumar la gran cantidad de opciones que podemos encontrar en las nuevas tecnologías y que puede llevar a incrementar esa inseguridad y desconfianza. Según los expertos para poder sobrellevar todo esto mejor, hay una serie de recomendaciones como son establecer criterios claros para las decisiones del día a día y, sobre todo, convertir en rutinas las cosas que se repiten, y para las cuestiones más importantes hay que aceptar que no existe la opción perfecta. Como expone el psicólogo Barry Schwartz, buscar la mejor opción puede llevarnos a que aumente nuestra ansiedad e inseguridad, en cambio, si aceptamos una opción que sea suficientemente buena y correcta nos puede ayudar a decidir con más tranquilidad y seguridad.  Según el Dr. Carbonell, es importante trabajar aspectos como la tolerancia a la incertidumbre, confiar más en nuestro propio criterio y aprender a aceptar que hay muchas opciones pero que tenemos que elegir entre ellas, y así reducir las presiones que nos hacemos a nosotros mismos. Y si esto nos afecta, acudir a profesionales de la salud mental que nos pueden ayudar a mejorar estos aspectos.
Por Instituto Carbonell • 9 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que a veces echamos de menos a personas que sabemos que no nos convenían porque tendemos a recordar especialmente los momentos buenos: los viajes, la pasión, las experiencias intensas y todo aquello que nos hacía sentir que la relación era maravillosa. Sin embargo, al volver al día a día, aparecían las promesas incumplidas y la sensación de que aquella relación no tenía un futuro real.  Señala que esto ocurre, en parte, porque nuestro cerebro tiende a recuperar los recuerdos positivos y a dejar en segundo plano los negativos. Por eso podemos idealizar a alguien que tuvimos que dejar por nuestra propia estabilidad o supervivencia, olvidando las razones que nos llevaron a tomar esa decisión.
Por Instituto Carbonell • 8 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, desde su experiencia en psiquiatría, observa que el consumo de cannabis puede asociarse a problemas de ansiedad, depresión, cambios de carácter y dificultades en las relaciones personales, los estudios y la vida profesional. Señala que muchas personas perciben una diferencia importante en su funcionamiento cuando dejan de consumirlo.  Por ello, plantea como reto que quienes consumen cannabis se den la oportunidad de pasar meses o incluso años sin consumirlo para comprobar cómo funcionan y evolucionan sin esta sustancia. Según su experiencia, tras abandonar el cannabis durante un tiempo prolongado, algunas personas continúan mejorando a nivel intelectual, profesional y afectivo. El Dr. Carbonell cuestiona así los supuestos beneficios del cannabis y considera que, en su experiencia clínica, sus consecuencias han sido principalmente negativas.