No se puede ser tan bueno
9 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que ser una persona buena y generosa es valioso, pero existe una línea fina entre la bondad y permitir que otros se aprovechen de ti. Señala que primero debemos ser buenos con nosotros mismos, priorizando nuestro propio bienestar al mismo nivel que el que damos a los demás. Además, aconseja aprender a decir “no” cuando alguien se aprovecha de tu bondad, estableciendo límites por amor propio, aunque esto pueda afectar temporalmente relaciones o la percepción que otros tienen de ti. Ser bueno es importante, pero protegerse también lo es.

El Dr. José Carbonell explica que cortar una relación o vínculo por presión o maltrato continuado pasa por hacer una valoración clara de lo que esa persona aporta frente al daño que genera. Si el balance es negativo de forma sostenida y no hay soluciones, especialmente cuando hay falta de respeto reiterada , es el momento de plantearse seriamente tomar distancia o cortar la relación, priorizando el propio bienestar.

El Dr. José Carbonell explica que recuperar una relación tras una infidelidad o traición es posible, pero implica un proceso difícil que debe gestionarse a lo largo del tiempo. Señala que el peso de lo ocurrido debe ser compartido por ambas personas y que, para que realmente haya una oportunidad de reconstrucción, es recomendable hacerlo de la mano de un profesional . A través de la terapia de pareja, se puede analizar qué ha ocurrido, cómo evitar que se repita y afrontar el desgaste emocional, dando así una base más sólida para que la relación pueda funcionar de nuevo.
Matthew Lieberman, neurocientífico, sostiene que, en la última década, el mundo ha evolucionado en una dirección preocupante: más soledad y mayor polarización política. La pandemia aceleró una tendencia previa de aislamiento social, haciendo evidente que, aunque no necesitamos la conexión social para sobrevivir como el agua o la comida, sí es esencial para el bienestar. De hecho, la soledad prolongada tiene efectos físicos reales, como inflamación crónica, asociada a enfermedades graves y mayor mortalidad. A pesar de contar con más herramientas tecnológicas que nunca, estas no han resuelto el problema de fondo. Según Lieberman, sirven para mantener relaciones existentes, pero no para crear nuevas. Además, advierte del riesgo de que la IA se convierta en un sustituto del contacto humano, especialmente entre los jóvenes, lo que podría aumentar la dependencia emocional sin ofrecer la riqueza y complejidad de las relaciones reales. En el ámbito laboral, la expansión del teletrabajo ha confirmado parcialmente sus teorías: aunque trabajar desde casa tiene ventajas claras, también reduce las interacciones espontáneas que fomentan la creatividad y la colaboración. Esos momentos informales, como conversaciones de pasillo, son difíciles de replicar en entornos virtuales. Por eso, Lieberman cree que aún no hemos encontrado una solución que equilibre productividad y conexión social. Según en Dr. Carbonell, es esencial exponerse en entornos sociales (clubes, actividades, grupos) donde puedan surgir conexiones, aunque no de forma inmediata. También es importante transformar conocidos en amigos mediante curiosidad genuina, escucha activa y apertura personal. Las relaciones profundas requieren asumir ciertos riesgos emocionales, pero los estudios muestran que este tipo de conversaciones son valoradas y fortalecen el vínculo humano.

