PERSONALIDAD Y NEUROPLASTICIDAD
Durante mucho tiempo se creyó que la personalidad era prácticamente inmutable. Sin embargo, la investigación actual demuestra que el cerebro mantiene neuroplasticidad, es decir, la capacidad de reorganizar sus conexiones y modificar patrones emocionales a lo largo de la vida.
Las experiencias de la infancia influyen en el desarrollo de la amígdala y la corteza prefrontal, dos áreas claves para gestionar las emociones. Por ello, muchas reacciones automáticas tienen su origen en aprendizajes tempranos.
El neurocientífico Eric Kandel explica que los cambios psicológicos duraderos implican también cambios en los circuitos cerebrales.
Además, diversas investigaciones sugieren que una psicoterapia eficaz puede reducir la actividad de la amígdala y reforzar las áreas cerebrales encargadas del control emocional.
Aunque la personalidad tiene una base biológica, la evidencia científica indica que no estamos condenados a repetir siempre los mismos patrones. Con tratamiento y nuevas experiencias es posible desarrollar una mejor regulación emocional y relaciones más saludables.
El contenido de este artículo procede de una publicación original del 2026 en The Conversation, elaborada por Paloma López, profesora e investigadora del Grupo de Investigación en Cognición, Afecto y Resiliencia de la Facultad de Ciencias de la Salud.
En opinión del Dr. Carbonell, no estamos definidos únicamente por nuestro pasado. La psicoterapia puede ayudarnos a comprender nuestros patrones emocionales y desarrollar formas más saludables de relacionarnos.




