TRABAJAR SIN LÍMITES
La adicción al trabajo es la necesidad compulsiva de trabajar, difícil de controlar, que dificulta la desconexión y afecta al bienestar de la persona, no es simplemente trabajar muchas horas. El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) en el año 2007 elaboró NTP (Notas Técnicas de Prevención) , redactadas por cuatro psicólogos, Maria Salanova, Mario del Líbano, Susana Llorens y Wilbar B. Schaufeli, los cuáles definieron la adicción al trabajo como un daño psicosocial caracterizado por el trabajo excesivo debido a una fuerte necesidad o impulso de trabajar constantemente.
La distinción entre el compromiso profesional y la adicción al trabajo es la incapacidad para la desconexión y presencia de malestar cuando no se trabaja.
Algunas de las señales de alerta más frecuentes son:
- Pensamiento constante en el trabajo
- Sentirse mal o culpable cuando se descansa
- Revisar mensajes o correos constantemente fuera del horario laboral
- El trabajo se convierte en lo más importante, priorizar el trabajo sobre otros ámbitos de la vida
- Dificultades para desconectar los días que no se trabaja o en periodo de vacaciones
- Exceder el número de horas, asumir más carga con sensación de insuficiencia
- Dificultad para delegar
- Ámbito personal se está deteriorando
Esta situación puede conllevar a sentir un agotamiento físico y emocional, estrés, problemas para dormir, deterioro en las relaciones personales.
¿Qué puede precipitar la adicción al trabajo? Algunos factores de riesgo son la sobrecarga de trabajo, la presión excesiva y los plazos de entrega establecidos difíciles de asumir.
¿Qué puede hacer la persona que lo sufre? Aprender a gestionar el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, aprender a decir que no y a desconectar, delegar tareas y cuando se convierte en adicción, pedir ayuda a un profesional de la salud mental.
En opinión del Dr. Carbonell, trabajar con dedicación no implica necesariamente una adicción. Lo importante es identificar cuándo el trabajo empieza a afectar la salud, el descanso o las relaciones personales. En estos casos, pedir ayuda profesional puede ser el primer paso para recuperar el equilibrio.



