Como manejar la ira de los demás

4 de junio de 2019

La ira es una emoción normal que todos hemos sufrido alguna vez. Al igual que las demás emociones, la ira tiene una utilidad que es la de dar a entender a otras personas que estás en desacuerdo y ofendido con lo que dicen o hacen. El sentimiento de ira va aumentando cuanto más sentimos que nos están faltando al respeto y puede llegar a producir situaciones conflictivas que impliquen agresión verbal o física. En el artículo “How to Defuse Anger in Ourselves & Others” publicado en el Psychcentral en julio del 2018 nos dan algunas pautas para poder manejar la ira de los demás.

El profesor de la universidad de Harvard, Shrand, identificó los 3 motivos por los que las personas nos enfadamos más y tendemos a no poder controlar nuestra emoción de rabia. El primer motivo es que veas en peligro tus recursos, es decir, que alguien te quite o te prive de algo que tu necesitas para sobrevivir , lo cual como ejemplo podría ser la comida, pero también podría serlo el dinero, pues es un recurso que te acaba facilitando la supervivencia. El segundo motivo por el que alguien se enfada tiene que ver con los lugares a los que no se les deja acceder, como sería la escuela, el trabajo o incluso la residencia en un país . Así pues, si por ejemplo no permites a alguien que acceda a la universidad, esta persona probablemente se enfade de forma considerable. El último motivo seria problemas de relaciones, tanto sea con la familia, con los amigos o con la pareja.

Tanto en estas como en otros tipos de situaciones, debemos tener en cuenta que, aunque tengamos razón la forma de minimizar la ira de los demás no es confrontándoles con argumentos, sino mostrándoles que les valoramos y que comprendemos su situación y sus emociones para después, a medida que se vaya calmando, explicarles nuestro punto de vista en caso de que creamos que es necesario hacerlo. Así pues, es importante recordar que el sentir que nos faltan el respeto es una de las causas principales del aumento de la ira , valorarlos, será la forma de devolverles ese respeto y así acabar reduciendo su ira, incluso aunque la situación final sea la misma.

En opinión del Dr. Carbonell es importante aprender a manejar nuestra ira y la de los demás para no acabar involucrado en situaciones desagradables que nos puedan llevar a sufrir malestar emocional. En cualquier caso debemos tener en cuenta que la ira continua y desproporcionada muchas veces encubre otros problemas por lo cual sería conveniente acudir a un profesional de la salud mental.

Por Instituto Carbonell 8 de mayo de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, plantea una reflexión directa y muy actual sobre la frustración crónica que muchas personas experimentan en su día a día. Según él, una gran parte de esta sensación proviene de no vivir el presente , de estar constantemente enfocados en lo que deberíamos estar haciendo, o en lo que podríamos tener, en lugar de valorar lo que ya somos y lo que hemos logrado. Carbonell señala que esta frustración suele estar alimentada por las expectativas externas , muchas veces impulsadas por las redes sociales, donde se muestran ideales de vida, éxito, relaciones y bienestar que rara vez corresponden a la realidad cotidiana. Estos modelos perfectos —el cuerpo ideal, la pareja ideal, la vida ideal— generan un sentimiento constante de que estamos incompletos o que siempre falta algo. Frente a esto, el doctor propone un enfoque centrado en el aquí y ahora . Disfrutar del momento presente, apreciar los logros reales, y compartir tiempo de calidad con uno mismo y con las personas cercanas. Este enfoque no solo reduce la frustración, sino que genera más bienestar, más cariño y más conexión emocional .  En resumen, el Dr. Carbonell invita a dejar de vivir hipotecas emocionales con un futuro incierto y a empezar a valorar el momento que se está viviendo , porque solo en el presente es posible construir una vida plena y satisfactoria.
Por Instituto Carbonell 7 de mayo de 2026
Stephen Grosz, psicoanalista, plantea que el amor no es simplemente un sentimiento, sino un trabajo constante que exige atención y honestidad. Defiende que amar implica aprender a ver con claridad tanto al otro como a uno mismo, en lugar de confundir emociones con verdades. Grosz distingue entre la entrega genuina y la sumisión. La sumisión consiste en un intercambio condicionado que genera resentimiento, en cambio la entrega genuina implica aceptar la vulnerabilidad y la imperfección sin llevar la cuenta de lo que se da o se recibe.  También subraya que el amor verdadero comienza cuando termina la fase romántica inicial y aparece la necesidad de escuchar, comprender y sostener la relación. Además, señala que comprometerse, por ejemplo, al casarse o formar una familia, implica inevitablemente una pérdida, algo que muchas personas evitan o no logran asumir. El autor reflexiona sobre cómo el sufrimiento puede volverse una zona de confort para algunas personas, dificultando el cambio, y cómo el amor auténtico siempre implica riesgo y exposición emocional. Advierte también sobre problemas contemporáneos, como el desplazamiento de la pareja tras tener hijos o la ilusión de sustituir el vínculo humano con herramientas como la inteligencia artificial. En definitiva, sostiene que el amor verdadero requiere coraje, presencia y la capacidad de enfrentar tanto la pérdida como la finitud. En opinión del Dr. Carbonell, es importante recordar que el amor no se sostiene solo con emoción, sino con trabajo consciente. Recomienda a quienes buscan relaciones sanas que cultiven la honestidad emocional, aprendan a escuchar sin defensas, ya que ahí es donde realmente se construye un vínculo sólido y duradero.
Por Instituto Carbonell 6 de mayo de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, reflexiona sobre un principio claro y contundente que aplica tanto a las relaciones de pareja como a las amistades o cualquier vínculo cercano: “Aporta o aparta” . Según el Dr. Carbonell, es frecuente encontrar personas que entran en nuestras vidas sin un verdadero compromiso emocional . Son relaciones en las que uno de los dos sí intenta aportar: entrega sinceridad, nobleza, cuidado, y busca construir algo sólido, ya sea un vínculo afectivo, un proyecto de vida o simplemente una conexión honesta. Pero se topa con alguien que, en lugar de corresponder, solo toma lo que le conviene: apariencia, compañía, atención o sexo, sin ningún interés real por lo que la otra persona es en profundidad . En estos casos, el Dr. Carbonell invita a hacer una reflexión firme: si la otra persona no está dispuesta a construir contigo, a implicarse y a sumar a tu vida, lo más sano es que se aparte . No se trata de pedir perfección ni de tener relaciones idílicas, sino de exigir un mínimo de reciprocidad. Si alguien no quiere recibir lo que tú tienes para ofrecer, entonces debe dejar espacio para que llegue quien sí lo valore.  El mensaje es claro: sé consciente de lo que das, de lo que necesitas y de lo que mereces . Si no hay una voluntad real de compartir y sumar en ambas direcciones, entonces no hay relación, hay desequilibrio. Y ante eso, la decisión más madura y saludable es no insistir. Porque, como concluye el Dr. Carbonell: “ Si no puedes aportar, apártate, y deja que el otro busque su felicidad donde sí pueda encontrarla ”.