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CONSUMO DE ALCOHOL; EL ENEMIGO SILENCIOSO

20 de marzo de 2025

El consumo de alcohol hoy en día está muy normalizado, sobre todo en España, esto se refleja tanto en la vida cotidiana como en las celebraciones sociales y festivas. Muchas personas tienden a subestimar la cantidad de alcohol que consumen, ya sea por normalización del consumo, estigma social o falta de conciencia sobre los riesgos asociados. Muchas veces confiamos en la idea de que solo bebemos alcohol en ocasiones especiales. Sin embargo, en España, cualquier día de la semana puede convertirse en una ocasión especial para beber.

Según The New England Journal of Medicine, el trastorno por consumo de alcohol es un problema médico complejo que no solo afecta a la salud física, sino que también tiene un impacto profundo en la vida social y emocional. A pesar de que se trata de una condición grave, muchos pacientes no reciben el apoyo o tratamiento adecuado en las consultas médicas rutinarias. Esto se debe a que, a menudo, no se considera una prioridad, lo que limita las posibilidades de intervención temprana y ayuda de quienes lo sufren.


En el artículo se explica que el alcohol reduce la actividad de las neuronas en todo el cerebro, no solo en algunas áreas específicas, lo que ayuda a entender los efectos adversos que tiene sobre funciones como la cognición, las emociones, la memoria y el control del movimiento.


En opinión del Dr. Carbonell, recomienda tolerancia cero con el consumo de alcohol en pacientes que están en tratamiento psicofarmacológico, ya que interferiría de forma directa en los efectos del tratamiento y en el mantenimiento e incluso aumento de la sintomatología presente.


Por Instituto Carbonell • 18 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que algunas relaciones pueden convertirse en un verdadero “laberinto emocional”, en el que la persona siente que haga lo que haga siempre se equivoca: si da demasiado, se le reprocha, y si se distancia, también. Esta incertidumbre constante, unida a situaciones como la falta de respuesta o las contradicciones entre las palabras y los comportamientos de la pareja, puede generar un gran desgaste y sufrimiento.  Señala que, aunque la otra persona diga quererle y querer estar con él, lo importante es valorar cómo se está viviendo realmente la relación. Cuando una persona lleva mucho tiempo sintiéndose perdida y desgastada, es necesario detenerse y buscar una salida a esa dinámica en lugar de continuar atrapada en ella.
Por Instituto Carbonell • 17 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que es normal sentir rabia cuando se ha invertido mucho tiempo, esfuerzo y compromiso en una relación que finalmente no ha cumplido las expectativas o las promesas realizadas. Ante esta situación, considera importante aprender de la experiencia y no interpretarla únicamente como un fracaso.  Señala que en una relación es posible entregarse plenamente a la otra persona, pero sin dejar de reservar una parte de uno mismo para sus propios proyectos, intereses y bienestar. Recomienda mantener cierto desapego y evitar una entrega excesiva, porque cuando toda nuestra vida y expectativas dependen de la relación, una ruptura o el incumplimiento de los proyectos compartidos puede generar un impacto emocional mucho mayor.
Por Instituto Carbonell • 16 de octubre de 2026
Una tendencia muy habitual que solemos tener es la de procrastinar, es decir, posponer tareas o decisiones para otro momento. Este tipo de comportamiento solemos hacerlo de forma frecuente pero puede llegar a afectar nuestro bienestar psicológico. Pero si es así, ¿por qué posponemos las cosas para más adelante? En el artículo publicado en el País Semanal en marzo de 2026 por Pilar Jericó, Doctora en Organización de Empresas y Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, explica qué hay varios factores que influyen en este comportamiento como pueden ser emociones como el miedo, la inseguridad, el perfeccionismo o la dificultad para gestionar ciertas situaciones o el malestar que puedan derivar de ellas. Como comentan varios expertos, la procrastinación no es falta de organización o pereza, sino que se da por esas emociones que no podemos gestionar bien y que hacen que aplazar una tarea nos genere un alivio temporal, aunque en realidad, este hecho puede conllevar a aumentar posteriormente la ansiedad, estrés o la culpa y afectar a nuestra autoestima. Para hacer frente a este hábito, los expertos recomiendan aprender a identificar las emociones que nos llevan a evitar o posponer una tarea, empezar poco a poco con pequeños pasos como dedicarle al principio cinco minutos, reducir las distracciones y ponernos objetivos realistas, reduciendo la autoexigencia. Aún así, hay que aprender a distinguir entre evitar una situación por miedo o inseguridad o, si se ha pospuesto por un agotamiento real que requiera de un descanso.  En opinión del Dr. Carbonell, es importante comprender que detrás de la tendencia de procrastinar hay emociones que hay que aprender a identificar y gestionar para mejorar el bienestar psicológico.