No va a cambiar
21 de marzo de 2025
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda un tema recurrente en las relaciones: ¿Las personas realmente cambian?
Muchas veces, tras varias oportunidades, promesas y nuevas esperanzas, nos encontramos en el mismo punto de partida. Si una persona no ve la necesidad real de cambiar o si su comportamiento le sigue resultando "rentable", es poco probable que lo haga.
El cambio genuino no ocurre por insistencia externa, sino cuando la persona toma conciencia, trabaja en sí misma y se compromete con su propio crecimiento.

El Dr. José Carbonell explica que los cambios de humor forman parte de la naturaleza humana, igual que las estaciones del año: hay días en los que nos sentimos eufóricos y otros en los que todo parece salir mal. Señala que estas fluctuaciones pueden deberse a múltiples factores, como cambios hormonales, estrés laboral, exámenes, clima, cansancio o incluso alteraciones biológicas. Subraya que, hasta cierto punto, son normales y debemos aprender a convivir con ellos desde la tolerancia, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. Sin embargo, advierte que cuando estos cambios impiden llevar una vida normal, mantener una relación estable o funcionar adecuadamente en el día a día, es momento de buscar ayuda profesional para identificar qué está ocurriendo. También enfatiza la importancia de poner límites: comprender que alguien tenga un mal día no significa aceptar comportamientos dañinos o faltas de respeto. Concluye que los cambios de humor son habituales, pero deben gestionarse con responsabilidad, equilibrio y, si es necesario, apoyo especializado.

El Dr. José Carbonell explica que la verdadera belleza surge del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Señala que cuidar el cuerpo implica hacer deporte, atender la imagen y aceptarse, no necesariamente siguiendo patrones sociales, sino sintiéndose a gusto con uno mismo. En cuanto a la mente, destaca la importancia del aprendizaje continuo, la autocomprensión y la capacidad de convivir con la diversidad de opiniones y conflictos, entendiendo que el crecimiento personal es un proceso dinámico e individual. Respecto al espíritu, aclara que no se trata únicamente de religión, sino de encontrar un sentido de vida: un propósito que motive, ya sea la familia, el trabajo, las relaciones o cualquier proyecto vital. Cultivar ese sentido aporta estabilidad y felicidad. Concluye que la combinación armónica de estos tres pilares genera una belleza interna y externa auténtica, que se proyecta hacia los demás. Advierte, sin embargo, que es importante evitar el exceso de expectativas y la autoexigencia desmedida, ya que muchas veces no nos percibimos con la misma belleza real que los demás sí reconocen como fruto de ese trabajo integral.

El Dr. José Carbonell explica que en una relación no se trata de elegir entre proyecto personal o proyecto de pareja, sino de aprender a compatibilizarlos. Señala que muchas crisis surgen cuando uno siente que su proyecto de vida —profesional, académico o personal— no es tenido en cuenta por la otra parte, o cuando los caminos individuales parecen no converger. Advierte que no es fácil equilibrar aspiraciones distintas: hobbies exigentes, estudios, metas profesionales o estilos de vida pueden generar tensiones si no hay comunicación. Sin embargo, observa que las parejas que funcionan bien son aquellas donde ambos hablan abiertamente, se apoyan mutuamente y celebran los logros individuales como propios. Subraya que es muy difícil que una relación prospere si uno se abandona completamente para vivir solo el proyecto del otro, salvo que lo haga verdaderamente suyo. La clave está en el apoyo recíproco: ayudar a que el otro se realice personal y profesionalmente, mientras ambos invierten energía en construir un proyecto común. Concluye que la relación se fortalece cuando cada miembro cuida su desarrollo individual y, al mismo tiempo, ambos trabajan activamente para que la pareja también crezca como un proyecto compartido.

