Enfréntate a ti

16 de enero de 2026

El Dr. José Carbonell explica que llega un momento en la vida en el que es necesario enfrentarse a uno mismo y asumir la propia responsabilidad. No se puede vivir sin límites ni delegar constantemente en los demás las consecuencias de los propios actos. Aunque la terapia puede ser una ayuda, no todo se justifica por la salud mental: actuar solo según el deseo inmediato puede resultar cómodo, pero no es sostenible a largo plazo. Madurar implica aceptar que nuestras decisiones tienen impacto, dejar de ser indulgentes con uno mismo y empezar a actuar con coherencia y respeto hacia los demás. El verdadero cambio suele producirse cuando mantener la inmadurez deja de ser rentable, y ese proceso exige renunciar a ciertos beneficios para crecer, responsabilizarse y construir un futuro más consciente.

Por Instituto Carbonell 15 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el modelo tradicional de pareja y matrimonio está cambiando y que la realidad social actual obliga a replantear cómo entendemos las relaciones. Las estadísticas muestran que las relaciones no siempre son para toda la vida, y factores como el trabajo, la economía, la salud y el contexto social influyen en su duración. Por ello, es fundamental invertir en la relación, pero sin abandonar la propia vida, el entorno social, la familia, el trabajo y el desarrollo personal. Mantener recursos emocionales propios no es egoísmo, sino una forma saludable de construir una pareja estable, ya que cuidarse a uno mismo permite ofrecer más al otro. No se trata de tener un “plan B”, sino de entender que cuanto más sólida es la persona, más fuerte puede ser la relación y mejor se puede afrontar la realidad del mundo actual.
Por Instituto Carbonell 14 de enero de 2026
¡Ampliamos nuestro horario!
Por Instituto Carbonell 13 de enero de 2026
La soledad es un factor de riesgo real. Según el Barómetro de la Soledad no deseada en España, en 2024 una de cada cinco personas adultas declara sentirse sola. Y, según la Organización Mundial de la Salud, una soledad prolongada puede aumentar hasta un 50% el riesgo de demencia. Sentirse solo puede derivar en vivir en una burbuja de aislamiento social que, inevitablemente, conlleva a una falta de estimulación cognitiva. Es decir, al estar y sentirse solo, dejan de ejecutarse habilidades y funciones que se dan en la interacción diaria con el mundo y que son necesarias para un buen funcionamiento cerebral: habilidades del lenguaje, procesos de memoria, atención, razonamiento o flexibilidad mental, entre otros. Así, diversos estudios apoyan la hipótesis de que la soledad o un sentimiento de soledad cronificado impide que se estimulen los procesos cognitivos esenciales para el antienvejecimiento cerebral, acelerando el proceso de deterioro cognitivo. Es decir, la soledad, además de provocar heridas emocionales, también dificulta el mantenimiento de un cuerpo y mente saludables. Sin embargo, existen factores protectores que pueden contrarrestar dichos efectos, entre ellos:  Mejorar la infraestructura comunitaria Realizar actividades sociales cada semana Regularizar las actividades físicas o recreativas Tener un apoyo psicológico o un acompañamiento personalizado Especialmente en personas mayores, programas de envejecimiento activo, voluntariado y participación comunitaria. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental ser conscientes de que la soledad es una cuestión de salud mental que afecta profundamente al individuo. La estimulación social es un factor prioritario para abordar este problema de manera eficaz, por ello, frente a la soledad debemos intentar mantenernos activos socialmente. Como dice el refrán… más vale prevenir que curar.