LA BIOLOGÍA DEL CORAZÓN ROTO
2 de diciembre de 2025

Según Miguel Pita, Dr en genética y biología celular, el amor es un proceso biológico que funciona como una “droga” natural: produce euforia, obsesión y luego un apego más estable. El desamor también es un proceso biológico y duele porque el cerebro intenta que volvamos a la pareja. Cada persona vive el amor distinto según sus hormonas y experiencias.
¿Qué hacer si estoy sufriendo por desamor?
- Normaliza tus emociones: Lo que sientes es biológico (euforia, obsesión, ansiedad o dolor)
- Acepta los tiempos del cerebro: El desamor mejora con tiempo porque el cerebro necesita desactivar los mecanismos que creó durante el enamoramiento.
- Reconoce tu estilo emocional: puedes tender a buscar euforia o a disfrutar más del apego. Entenderlo ayuda a comprender cómo amas.
- Observa patrones en tus elecciones: solemos enamorarnos de personas que coinciden con nuestra “imagen mental”. El cerebro encuentra estos patrones con claridad.
- No intentes controlar todo: el amor tiene una parte instintiva muy fuerte, puedes manejar tus decisiones, pero no la química.
- Rodéate de apoyo: saber que todos pasan por lo mismo ayuda a reducir la sensación de rareza o culpa.
En opinión del Dr. Carbonell, nos ayuda el hecho de comprender los mecanismos biológicos del amor, a desmitificarlo sin quitarle profundidad al amor y desamor, permitiendo vivirlo con más conciencia.

El Dr. José Carbonell explica que llega un momento en la vida en el que es necesario enfrentarse a uno mismo y asumir la propia responsabilidad. No se puede vivir sin límites ni delegar constantemente en los demás las consecuencias de los propios actos. Aunque la terapia puede ser una ayuda, no todo se justifica por la salud mental: actuar solo según el deseo inmediato puede resultar cómodo, pero no es sostenible a largo plazo. Madurar implica aceptar que nuestras decisiones tienen impacto, dejar de ser indulgentes con uno mismo y empezar a actuar con coherencia y respeto hacia los demás. El verdadero cambio suele producirse cuando mantener la inmadurez deja de ser rentable, y ese proceso exige renunciar a ciertos beneficios para crecer, responsabilizarse y construir un futuro más consciente.

El Dr. José Carbonell explica que el modelo tradicional de pareja y matrimonio está cambiando y que la realidad social actual obliga a replantear cómo entendemos las relaciones. Las estadísticas muestran que las relaciones no siempre son para toda la vida, y factores como el trabajo, la economía, la salud y el contexto social influyen en su duración. Por ello, es fundamental invertir en la relación, pero sin abandonar la propia vida, el entorno social, la familia, el trabajo y el desarrollo personal. Mantener recursos emocionales propios no es egoísmo, sino una forma saludable de construir una pareja estable, ya que cuidarse a uno mismo permite ofrecer más al otro. No se trata de tener un “plan B”, sino de entender que cuanto más sólida es la persona, más fuerte puede ser la relación y mejor se puede afrontar la realidad del mundo actual.


