Los peligros del fumador pasivo

4 de julio de 2017

Desde que se descubrió que el tabaco era perjudicial para la salud, se ha ido investigando la magnitud del impacto de este en fumadores y más recientemente en lo que se llaman fumadores pasivos. Una de las agencias más implicadas en este asunto es la agencia internacional para la investigación sobre el cáncer ( IARC), la cual estudió a más de 6700 pacientes y concluyó que el riesgo de padecer cáncer de pulmón si estás casado con un fumador es del 20% en mujeres y el 30% en hombres.

Los datos obtenidos, son sin duda alarmantes y por ello se ha querido profundizar en el tema, para ver que otros factores aumentan o disminuyen el riesgo que tiene el ser un fumador pasivo. Un factor importante que se ha tenido en cuenta es su predisposición genética.

En cuanto a esto último, se ha visto que hay algunos genes que cuando se exponen al humo del tabaco pueden predisponer a padecer enfermedades. Concretamente, se han encontrado algunos que empeora la capacidad del cuerpo de depurar las toxinas del tabaco encargadas de producir cánceres de pulmón, con las consecuencias que esto conlleva. Por otro lado, la mayor concentración de nicotina en sangre está muy relacionada con la futura aparición de problemas de corazón.

Aunque haya factores que contribuyan a la aparición de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, su efecto por si sólo es innegable por lo que el estudio concluye que se deben seguir aplicando políticas de prevención.

Según el Dr. Carbonell es importante potenciar todos aquellos tratamientos orientados a conseguir la deshabituación tabáquica y reforzar todas aquellas estrategias para no trivializar el consumo de tabaco.

Por Instituto Carbonell 1 de mayo de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda en este mensaje una sensación que todos hemos experimentado alguna vez: esos días en los que simplemente no soportamos a nadie. Ya sea por agotamiento emocional, estrés acumulado o simplemente un mal día, es común sentir que no tenemos la energía ni la disposición para interactuar con nadie —ni con jefes, compañeros, amigos o incluso personas cercanas. Carbonell destaca que tener días así es absolutamente normal y humano . No somos máquinas que funcionan a pleno rendimiento cada día, y no siempre tenemos la capacidad de cumplir con todo lo que nos proponemos. La exigencia constante —tanto la que viene de fuera como la que nos imponemos nosotros mismos— puede hacer que se disparen nuestras emociones y terminemos saturados. Reconocer estos días como válidos y permitirnos sentirlos sin culpa es fundamental. A veces, lo que necesitamos no es forzarnos a continuar como si nada pasara, sino permitirnos un descanso: quedarnos en casa, taparnos con una manta, mirar algo en la televisión, desconectar. Eso no es debilidad, sino una forma de autocuidado y de autorregulación emocional. El doctor también llama la atención sobre cómo muchas veces somos víctimas de nuestras propias expectativas y de lo que los demás esperan de nosotros. Pero insiste en que no debemos olvidar que el primer compromiso es con uno mismo . Aprender a gestionar nuestra zona de confort emocional, tratarnos con más amabilidad y darnos permiso para tener días malos también es parte de una salud mental equilibrada.  Carbonell cierra su mensaje animando a reflexionar: ¿cómo gestionáis vosotros vuestros días difíciles? Porque hablar de ello, compartirlo y entender que no estamos solos, ya es un paso importante hacia sentirnos mejor.
Por Instituto Carbonell 30 de abril de 2026
El Dr. Jose Carbonell nos explica que el exceso de empatía puede perjudicarnos ya que no se suele recibir lo que se da.
Por Instituto Carbonell 29 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la motivación es un proceso que requiere enfoque y balance. Señala que el primer paso para motivarse es comenzar cada día con un pequeño reto personal que nos inspire, dedicando tiempo a hacer cosas que realmente disfrutamos. Este acto de priorizarnos es clave para construir un estado emocional positivo y sostenible. Además, el Dr. Carbonell recomienda liberarse de las expectativas excesivas que muchas veces nos imponemos o que la sociedad nos coloca. Vivir bajo la constante presión de ser impecables o de cumplir estándares externos puede desgastarnos emocionalmente. Por eso, recalca que la motivación no surge de exigencias irreales, sino de valorar nuestras acciones, incluso las más pequeñas, y de reconocer nuestro propio crecimiento personal. La motivación, según él, es el resultado de tres factores: encontrar tiempo para uno mismo, gestionar las responsabilidades con moderación y ajustar las expectativas para que sean realistas y saludables. Este equilibrio nos ayuda no solo a mantenernos motivados, sino también a mejorar nuestra autoestima y bienestar general.  Finalmente, invita a reflexionar sobre la importancia de estas prácticas y a compartir nuestras experiencias con los demás.