Las adversidades en la infancia y el riesgo de suicidio

30 de junio de 2017

El impacto que generan en los adultos las experiencias adversas durante la infancia es algo conocido desde hace tiempo. Pero ¿hasta que nivel puede llegar? Según el artículo Childhood adversity and r isk of suicide publicado en la revista de investigación Brithish medical Journal dichas experiencias se asocian con el riesgo de suicidio durante la adolescencia y las primeras etapas del adulto.

Los datos de esta investigación apuntan a que los sucesos relacionados con el día a día familiar, tales como no tener una residencia estable, la separación de los padres o el fallecimiento de uno de ellos, tienen una gran repercusión en el riesgo de suicidio que desarrollará la persona al llegar a la edad adulta. Pero eso no sólo guarda relación con someternos a un entorno familiar inestable o cambiante, sino también con las características de los miembros de dicho entorno. Así pues, determinadas conductas y características psicológicas de los padres, incrementan el riesgo de suicidio. Entre ellas podemos destacar el abuso de sustancias por parte de los padres y el que estos padezcan una enfermedad psiquiátrica.

Es especialmente llamativo el efecto acumulativo de este tipo de circunstancias. De esta manera, si el niño vive con más de una de estas circunstancias, el riesgo de suicidio puede llegar a duplicarse.

Según el Dr. Carbonell es importante tener en cuenta que los niños están en constante evolución y es preciso tener en cuenta que los factores adversos tienen un impacto muy significativo sobre su salud mental llegando a duplicar el riesgo de suicidio cuando llegan a adultos. Esto pone de relieve lo importe que es realizar una intervención temprana identificando y buscando soluciones a aquellas circunstancias que puedan afectar al niño.

Por Instituto Carbonell 15 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la palabra “fracaso” debería desaparecer de nuestro diccionario mental, porque suele asociarse únicamente a algo negativo que puede hacernos sentir mal con nosotros mismos y con los demás. Señala que cuando no alcanzamos las expectativas que nos habíamos marcado, en realidad no estamos fracasando, sino viviendo una experiencia de aprendizaje . Lo importante es analizar lo ocurrido, entender qué ha pasado y utilizar esa información para mejorar en las siguientes etapas de la vida. Concluye que, más que ver el fracaso como algo definitivo o negativo, debemos interpretarlo como parte natural del proceso de crecimiento , una oportunidad para aprender y evitar repetir los mismos errores en el futuro.
Por Instituto Carbonell 14 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los amores platónicos son muy comunes y que muchas personas los experimentan en algún momento de su vida. Señala que se basan en una idealización de la otra persona, en la que proyectamos cualidades o perfecciones que en realidad responden más a nuestros deseos que a la realidad. Advierte que esta idealización puede llevar a compararnos con esa persona y a sentirnos inferiores o insuficientes, lo cual no resulta saludable ni beneficioso para nuestra autoestima. Por ello, recomienda no invertir tanta energía en idealizar a alguien , sino centrarla en uno mismo: reconocer las propias cualidades, desarrollar el crecimiento personal y fortalecer la autoestima. Concluye que el foco debe ponerse en valorarse y construirse a uno mismo, en lugar de colocar a otra persona en un pedestal.
Por Instituto Carbonell 13 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que sí puede existir una segunda oportunidad después de una ruptura , pero advierte que debe afrontarse con cautela. Señala que muchas personas desean volver con su expareja sin analizar primero por qué la relación terminó. Destaca que, si la ruptura se produjo por desilusiones, conflictos o falta de bases sólidas en la relación, es fundamental preguntarse qué nuevos “mimbres” o fundamentos se van a construir para que esta vez funcione. Si no se cambian las dinámicas que provocaron el problema, existe el riesgo de repetir exactamente el mismo fracaso. Concluye que una segunda oportunidad solo tiene sentido si llega acompañada de nuevas energías, nuevas ilusiones, objetivos diferentes y un proyecto renovado , que permita construir una relación distinta y más sólida que la anterior.