¿Somos amigos?

5 de julio de 2025

El Dr. Carbonell explora una de las preguntas más comunes en las relaciones humanas: ¿cómo saber si lo que existe entre dos personas es solo una amistad o el inicio de algo más? Como médico y psiquiatra, relata que muchas personas llegan a su consulta con la duda de si la cercanía y complicidad que sienten con alguien especial es simplemente amistad o si podría evolucionar a una relación de pareja.


Explica que en algunos casos, las relaciones sentimentales surgen rápidamente: basta una cita, una conexión inicial, y se empieza una relación aún sin conocerse profundamente. En otros casos, el vínculo se construye con el tiempo, a través de una amistad sólida que más adelante puede convertirse en una relación amorosa. Esta segunda vía, comenta el Dr. Carbonell, tiene incluso más probabilidades de éxito, porque ya existe un conocimiento profundo del otro: se han compartido gustos, momentos, virtudes y defectos.


Sin embargo, también reconoce que a veces existe un bloqueo interno. Muchas personas dicen: “Es solo un amigo, no lo veo como pareja”. Esa percepción puede ser genuina, o puede estar condicionada por miedos, por la costumbre o incluso por no haberse permitido imaginar otro tipo de vínculo. Lo cierto, señala el Dr. Carbonell, es que no podemos forzarnos a sentir lo que no sentimos, ni planear con precisión que una amistad se transforme en algo más.


Subraya también que la atracción no es algo estático ni absoluto: puede aparecer con el tiempo o disminuir. Por eso, insiste en que no debemos encasillar ni forzar las relaciones. Si una amistad está destinada a convertirse en pareja, lo hará de forma natural y espontánea. No se trata de provocar situaciones artificiales, sino de dejar que las emociones y el vínculo evolucionen de forma orgánica.



En definitiva, el Dr. Carbonell aconseja vivir las amistades con sinceridad, sin presión, y con apertura a lo que pueda surgir. Las mejores relaciones, muchas veces, empiezan por una buena amistad, pero forzar ese tránsito nunca es la solución.

Por Instituto Carbonell 4 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que algunas personas tienen una “mente retorcida”, es decir, tienden a reinterpretar la realidad y a prejuzgar las acciones o palabras de los demás. Suelen sentirse atacadas o víctimas, y pueden confrontarte acusándote de actuar con doble intención, aunque no sea así. Según el Dr. Carbonell, intentar convencerlas de que no hubo mala intención casi siempre refuerza su percepción errónea. Por ello, aconseja comprender y aceptar que existen personas con esta forma de pensar, respetarlas como individuos, pero sin permitir que sus interpretaciones afecten tu vida o tu tranquilidad.
Por Instituto Carbonell 3 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la frase “no puede ser y además es imposible” tiene dos vertientes. Por un lado, puede ser un aviso útil cuando algo no te conviene, cuando insistir te haría caer de nuevo en un patrón negativo o doloroso; en esos casos, la frase protege tu bienestar y evita repetir errores. Por otro lado, esta expresión también puede convertirse en un freno innecesario, usada para convencerte de abandonar un objetivo que parece difícil pero alcanzable. El Dr. Carbonell señala que los retos existen para ser enfrentados con paciencia y constancia, paso a paso, y que muchas veces lo que parecía imposible puede lograrse si se trabaja con ilusión y determinación. Por ello, conviene analizar cada situación antes de asumir que “es imposible”.
Por Instituto Carbonell 2 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que creer que una persona con un historial repetido de infidelidades y malas conductas va a cambiar solo porque la relación es “contigo” es un riesgo importante. Señala que las personas suelen repetir patrones de conducta y que, aunque al inicio prometan lo que uno quiere oír, esos comportamientos tienden a reaparecer. Por ello, recomienda iniciar la relación con cautela, protegiéndose emocionalmente, estableciendo límites claros desde el principio y prestando atención a las red flags. Si esos límites no se respetan, es fundamental priorizar la dignidad, el amor propio y saber hasta dónde se está dispuesto a llegar para no acabar sufriendo.