SOLEDAD Y DEMENCIA

13 de enero de 2026

La soledad es un factor de riesgo real. Según el Barómetro de la Soledad no deseada en España, en 2024 una de cada cinco personas adultas declara sentirse sola. Y, según la Organización Mundial de la Salud, una soledad prolongada puede aumentar hasta un 50% el riesgo de demencia. 


Sentirse solo puede derivar en vivir en una burbuja de aislamiento social que, inevitablemente, conlleva a una falta de estimulación cognitiva. Es decir, al estar y sentirse solo, dejan de ejecutarse habilidades y funciones que se dan en la interacción diaria con el mundo y que son necesarias para un buen funcionamiento cerebral: habilidades del lenguaje, procesos de memoria, atención, razonamiento o flexibilidad mental, entre otros. 


Así,  diversos estudios apoyan la hipótesis de que la soledad o un sentimiento de soledad cronificado impide que se estimulen los procesos cognitivos esenciales para el antienvejecimiento cerebral, acelerando el proceso de deterioro cognitivo. Es decir, la soledad, además de provocar heridas emocionales, también dificulta el mantenimiento de un cuerpo y mente saludables. 


Sin embargo, existen factores protectores que pueden contrarrestar dichos efectos, entre ellos: 



  • Mejorar la infraestructura comunitaria
  • Realizar actividades sociales cada semana
  • Regularizar las actividades físicas o recreativas
  • Tener un apoyo psicológico o un acompañamiento personalizado
  • Especialmente en personas mayores, programas de envejecimiento activo, voluntariado y participación comunitaria.



En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental ser conscientes de que la soledad es una cuestión de salud mental que afecta profundamente al individuo. La estimulación social es un factor prioritario para abordar este problema de manera eficaz, por ello, frente a la soledad debemos intentar mantenernos activos socialmente. Como dice el refrán… más vale prevenir que curar.


Por Instituto Carbonell 13 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que es normal que, incluso estando en una relación sana y satisfactoria, aparezcan recuerdos de una relación pasada, aunque haya sido dañina. Las experiencias vividas forman parte de nuestra biografía y de la persona que somos hoy, y en muchos casos el haber sufrido en el pasado permite valorar más profundamente una relación actual basada en el respeto, la complicidad y el proyecto común. Recordar no significa querer volver ni poner en peligro lo presente. Si esos recuerdos o emociones afectan en exceso, es importante poder hablarlos y elaborarlos, ya que algunas relaciones pasadas dejan huellas emocionales más intensas. Lo fundamental es cuidar la relación actual, proteger lo que se tiene, cuidarse a uno mismo y aprender del pasado para construir una vida más equilibrada y feliz.
Por Instituto Carbonell 12 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la decepción surge de las expectativas excesivamente altas que ponemos en la vida, en los demás y en nosotros mismos, muchas de ellas inculcadas desde la infancia. Cuando esas expectativas no se cumplen, aparece la sensación de vacío, falta de valoración y frustración. Aunque es imposible vivir sin expectativas, la clave está en transformar la relación con la decepción: reconocerla, entender su origen y no hacerla propia. A través de la autoaceptación, el amor propio y una actitud consciente hacia la realidad, es posible aceptar la vida tal como es, seguir creciendo y construir una vida más responsable y auténtica.
Por Instituto Carbonell 11 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el crecimiento personal y el éxito no se alcanzan de forma inmediata ni por un solo camino, sino a través de la combinación de autoestima, amor propio y trabajo constante. Destaca la importancia de cuidar el equilibrio entre las distintas áreas de la vida —personal, profesional, familiar y de pareja— y entender que el desarrollo interno puede requerir apoyo profesional, como terapia o acompañamiento psicológico. Señala que los fracasos forman parte del proceso y que la paz interior y la estabilidad se construyen con el tiempo, la constancia y la aceptación de la monotonía como una aliada, no como un obstáculo, para lograr aquello que deseamos y alcanzar la felicidad.