SUNDAY SCARIES O SÍNDROME DEL DOMINGO POR LA TARDE

3 de marzo de 2025

El Síndrome del Domingo por la tarde se describe como un conjunto de síntomas relacionados con la vuelta a la rutina y el comienzo del trabajo que se suele experimentar los últimos días antes finalizar las vacaciones y las últimas horas del domingo. Se explica que la persona puede presentar ansiedad, pensamientos negativos y repetitivos sobre la vuelta al trabajo y aspectos pendientes sobre este, tristeza e incluso síntomas físicos como tensión muscular, dolores estomacales y problemas para dormir.

González explica que estos sentimientos se suelen producir mayormente los domingos y en concreto por la tarde debido a que hay un periodo de tiempo relativamente corto entre “estar libre y volver a la rutina”. Explica que esto les puede ocurrir tanto a las personas que no les gusta su trabajo como a las que sí, lo que ocurre es que se produce una fuerte ansiedad anticipatoria debido a que nos centramos en aquello que tenemos pendiente produciéndose un mayor cortisol lo que da lugar a ese sentimiento de inquietud. Que esto se produzca en mayor o menor medida va a variar según la capacidad que tiene cada persona de gestionar y tolerar el estrés, la incertidumbre y la frustración.

En el artículo, nos aconsejan para intentar combatir el Síndrome del Domingo: establecer una rutina para el domingo que permita desconectar y recargar energía para el comienzo de la semana; establecer límites entre el tiempo personal y la carga laboral; planificar con antelación la semana para así ayudar a reducir la incertidumbre.

En opinión del Dr. Carbonell y M. Miranda, es importante establecer límites respecto a los horarios de desconexión para poder afrontar la vuelta al trabajo con mayor motivación, sin embargo, es conveniente estar pendiente a si la sensación de malestar perdura en el tiempo buscar ayuda de un profesional de la salud mental.


Por Instituto Carbonell 21 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el estrés surge principalmente de la acumulación de responsabilidades y preocupaciones que vamos asumiendo en el día a día sin gestionarlas adecuadamente. Señala que, aunque muchas veces normalizamos ese ritmo de vida, el problema aparece cuando esa carga supera nuestra capacidad de adaptación. Describe el estrés como un desgaste progresivo que afecta a la calidad de vida: dificulta el descanso, aumenta el cansancio mental y hace que los objetivos cotidianos se vuelvan más difíciles de alcanzar. Utiliza la metáfora de una “tarjeta de crédito”, donde empezamos la semana con cierta energía, pero vamos acumulando “deuda” hasta que llega un punto en el que no podemos rendir igual. Por ello, recomienda parar y reflexionar para identificar las fuentes reales de estrés, diferenciar lo imprescindible de lo secundario y aprender a delegar. La clave está en no vivir constantemente al límite, sino gestionar mejor las cargas para mantener el equilibrio en el día a día.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
Como decía Charles Darwin, “no hay nada tan permanente como el cambio”. Vivimos en un momento histórico en el que es notable la resistencia a los cambios de opinión, reflejándose, sobre todo, en el ámbito político. Algunas investigaciones indican que las personas más conservadoras y menos abiertas a la experiencia suelen ser más resistentes al cambio. Al contrario, las personas con una ideología más progresista son más flexibles. Aun así, las personas que cambian de opinión lo hacen progresivamente porque, para nosotros, es mejor hacer pequeñas excepciones a las reglas que cambiar o dar un giro transformador a nuestras convicciones más íntimas. ¿Por qué? Por una parte, resulta necesario mencionar que los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que subyacen a nuestros comportamientos mantienen nuestra identidad. Estos elementos funcionan como factores protectores de nuestra personalidad y, por tanto, también de las creencias y principios que nos rigen. De este modo, cuando alguien intenta persuadirnos para reconsiderar una postura, esas raíces biológicas y psicosociales se ven amenazadas. Así, cuando alguien nos contradice, ya sea pública o privadamente, el cerebro altera el sistema nervioso autónomo y las hormonas, es decir, lo vivimos de manera estresante. El cerebro interpreta este evento como como una situación vergonzosa que daña nuestra autoestima. De hecho, algunos experimentos muestran que cuando alguien nos lleva la contraria, lo podemos llegar a vivir como algo doloroso porque se activan las mismas regiones cerebrales que al sentir dolor físico. Además, el hecho de estar inmersos en una era digital con información masiva ha propiciado que las ideologías, aficiones e incluso las manías más dispares se vean reforzadas, haciendo que los planteamientos que se expresan se vuelvan más impermeables al cambio. En opinión del dr Carbonell, el mejor antídoto es reconocer que uno puede equivocarse. Estar abierto a recibir información distinta o a la que no estamos acostumbrados promueve el sentido crítico y el razonamiento. De hecho, ser capaces de cambiar de opinión ayuda a no quedarse anclado en el pasado y permite seguir madurando psicológicamente.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que tanto la belleza física como la belleza interior son importantes, pero que el verdadero valor está en el equilibrio entre ambas. Señala que, aunque la apariencia física suele ser lo primero que atrae, no es suficiente si no va acompañada de un desarrollo emocional, valores y una riqueza personal. Destaca que centrarse únicamente en el físico puede limitar a la persona, especialmente cuando toda su identidad gira en torno a la imagen. Por el contrario, cultivar también la parte emocional permite construir relaciones más profundas, mejorar la capacidad de socializar y generar mayor bienestar a largo plazo. Concluye que la combinación de cuerpo y mente es lo que realmente aporta una versión más completa y equilibrada de uno mismo, y que este equilibrio es lo que más valor tiene con el paso del tiempo.