Tres pasos para sacarle partido al estrés

24 de marzo de 2015

La velocidad del mundo actual, los altos niveles de exigencia tanto profesional como social y la acumulación de metas y obligaciones hacen que más de una vez sintamos que estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. El estrés es un estado predominante en muchas personas y, en ocasiones, un cambio de hábitos y costumbres no resulta suficiente para superarlo.

Ante esta situación, debemos activar la maquinaria que nos permita afrontar el estrés como algo inherente a nuestro día a día, en lugar de encararlo como una losa que nos oprime minando nuestro equilibrio y bienestar emocional. Si nos centramos en la raíz estructural del asunto, advertimos que el problema real no es el estrés en sí sino nuestra propia percepción del mismo como un estado tóxico a erradicar. Al fin y al cabo, el estrés forma parte de una vida productiva normal y la llave está en saber dirigir nuestras reacciones ante él. Para hacerlo, os recomendamos tres pasos o actitudes a adoptar que nos ayudarán en gran medida a cambiar nuestra forma de interactuar con él:

Atraparlo

La presión en el pecho, la mandíbula apretada, el desasosiego o la incapacidad para concentrarse en algo son emociones identificativas de un cuadro de estrés. Cuando sintamos que empiezan a asomar, podemos ser capaces de paralizarlas.

Marcarlo

A través de la experiencia debemos identificar cuáles son los pensamientos que nos conducen a la aparición de dichas emociones negativas.

Atacarlo

Finalmente debemos plantar cara y retar a esos pensamientos en lugar de pasarlos por alto o despacharlos a la ligera. Nuestra meta es extraer de ellos la información real necesaria para abordarlos y no solo las emociones que nos provocan.

A simple vista puede parecer que la aplicación de estos pasos nos resulte poco viable o más compleja de lo esperado. No es así. En poco tiempo descubriremos que la práctica nos permite llevarlos a cabo cada vez con mayor naturalidad. De este modo aprenderemos a afrontar el estrés, a convivir con él y a extraer de él las herramientas con las que hacernos más fuertes.

Por Instituto Carbonell 21 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que para acercarse al corazón de una persona bella es fundamental recordar que, en esencia, todas las personas somos iguales: buscamos ser entendidos, acompañados, valorados y tratados con respeto y amor. Señala que la belleza exterior no debe intimidar ni alejar a quien se acerca; lo importante son los valores, la presencia, la honestidad y la capacidad de establecer límites claros. Destaca que inicialmente puede ser solo amistad, y que sin esta base no puede surgir nada más profundo. Acceder al corazón de alguien bello implica potenciar sus inquietudes, respetar su entorno, no intentar disminuirla y ofrecerle compañía y afecto incondicional. Concluye que, al enfocarse en la esencia y los valores, más que en la apariencia, es posible generar confianza y conexión auténtica, lo que puede llevar a que esa persona comparta su verdadera esencia y, eventualmente, un proyecto de vida conjunto.
Por Instituto Carbonell 20 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, tras una ruptura, es fundamental desarrollar una coraza emocional que nos permita protegernos de las influencias negativas del entorno. Señala que muchas veces debemos enfrentarnos a familiares tóxicos, ex parejas conflictivas o situaciones cotidianas mientras estamos emocionalmente frágiles, y esta coraza sirve para filtrar comentarios, actitudes o agresiones que puedan afectarnos. Destaca que el objetivo no es aislarse, sino invertir en el amor propio, la esencia personal y en relaciones con personas incondicionales que nos apoyen sin juzgarnos. Esta protección emocional permite fortalecer la confianza en uno mismo, reducir el impacto de lo negativo y centrarse en aquello que aporta bienestar y crecimiento personal. Concluye que, al mantener esta coraza, se puede gestionar mejor el dolor, priorizar la propia salud emocional y continuar desarrollándose desde dentro, dejando de lado aquello y aquellos que no contribuyen a nuestro bienestar.
Por Instituto Carbonell 19 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que muchas relaciones actuales tienden a ser superficiales y centradas en la inmediatez. Señala que es común encontrarse con personas que buscan únicamente encuentros físicos o relaciones a corto plazo, sin proyectar nada a medio o largo plazo. Esto genera frustración, porque cuando uno busca algo más profundo—una conexión emocional, conversación, compañía y valores compartidos—se encuentra con que la otra persona no tiene esa intención. Advierte que la sociedad actual fomenta el “todo rápido”, el clavo que quita otro, y muchas veces no se realiza un duelo adecuado por las relaciones anteriores, lo que dificulta ofrecer consistencia y compromiso cuando se encuentra a alguien que realmente vale la pena. Concluye que, para evitar decepciones, es importante clarificar desde el inicio las expectativas de ambas partes, comunicar qué se busca en la relación y asegurarse de que la cita o encuentro sea enriquecedor y coherente con lo que cada uno desea, promoviendo así vínculos más estables y significativos.