5 maneras de afrontar una discusión eficazmente

9 de noviembre de 2015

El estilo comunicativo que cada uno adoptamos a la hora de debatir o defender nuestro punto de vista, depende de diferentes factores como lo que hayamos aprendido desde pequeños en casa, o nuestra personalidad y temperamento.

No obstante, la habilidad para comunicarse eficazmente es algo que siempre estamos a tiempo de aprender. La Doctora en Psicología Jessica O Hunter explica las cinco premisas fundamentales a la hora de afrontar un conflicto verbal, evitando dañar nuestras relaciones con los demás:

  1. No etiquetar : Debemos evitar utilizar insultos o etiquetas negativas, ya que el sentimiento de dolor que queda después de la discusión es mucho más difícil de arreglar si hemos traspasado los límites del respeto.
  2. Hablar en primera persona : Hacer declaraciones “Yo” para describir como nos sentimos con el objetivo de evitar asignar culpas. Por ejemplo “Me ha sentado mal que no me preguntarás por mi nuevo trabajo. “Yo” tenia muchas ganas de comentarlo contigo”
  3. No gritar : Aunque el volumen de voz puedes ser algo subjetivo, debemos estar atentos al tono que utilizamos pues es clave en el proceso de comunicación.
  4. Permanecer en el presente y resistir la tentación de plantear otras cuestiones del pasado : Traer de vuelta el pasado interfiere con la posibilidad de resolver el problema actual. Si estamos sacando los problemas del pasado el porque probablemente no se resolvieron en su momento. En el futuro debemos tratar de resolver nuestros problemas en el presente.
  5. Utilizar el tiempo fuera si es necesario : Cuando nos irritamos por un desacuerdo, podemos perder la perspectiva. Ninguna de las partes es capaz de pensar de manera lógica y por lo general, la situación no se resuelve de manera productiva. Los tiempos de espera pueden servir para intentar que la situación se enfríe y ganar perspectiva.

Por Instituto Carbonell 15 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la palabra “fracaso” debería desaparecer de nuestro diccionario mental, porque suele asociarse únicamente a algo negativo que puede hacernos sentir mal con nosotros mismos y con los demás. Señala que cuando no alcanzamos las expectativas que nos habíamos marcado, en realidad no estamos fracasando, sino viviendo una experiencia de aprendizaje . Lo importante es analizar lo ocurrido, entender qué ha pasado y utilizar esa información para mejorar en las siguientes etapas de la vida. Concluye que, más que ver el fracaso como algo definitivo o negativo, debemos interpretarlo como parte natural del proceso de crecimiento , una oportunidad para aprender y evitar repetir los mismos errores en el futuro.
Por Instituto Carbonell 14 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los amores platónicos son muy comunes y que muchas personas los experimentan en algún momento de su vida. Señala que se basan en una idealización de la otra persona, en la que proyectamos cualidades o perfecciones que en realidad responden más a nuestros deseos que a la realidad. Advierte que esta idealización puede llevar a compararnos con esa persona y a sentirnos inferiores o insuficientes, lo cual no resulta saludable ni beneficioso para nuestra autoestima. Por ello, recomienda no invertir tanta energía en idealizar a alguien , sino centrarla en uno mismo: reconocer las propias cualidades, desarrollar el crecimiento personal y fortalecer la autoestima. Concluye que el foco debe ponerse en valorarse y construirse a uno mismo, en lugar de colocar a otra persona en un pedestal.
Por Instituto Carbonell 13 de marzo de 2026
El Dr. José Carbonell explica que sí puede existir una segunda oportunidad después de una ruptura , pero advierte que debe afrontarse con cautela. Señala que muchas personas desean volver con su expareja sin analizar primero por qué la relación terminó. Destaca que, si la ruptura se produjo por desilusiones, conflictos o falta de bases sólidas en la relación, es fundamental preguntarse qué nuevos “mimbres” o fundamentos se van a construir para que esta vez funcione. Si no se cambian las dinámicas que provocaron el problema, existe el riesgo de repetir exactamente el mismo fracaso. Concluye que una segunda oportunidad solo tiene sentido si llega acompañada de nuevas energías, nuevas ilusiones, objetivos diferentes y un proyecto renovado , que permita construir una relación distinta y más sólida que la anterior.