Como afectan a los padres los problemas de los hijos adultos

3 de noviembre de 2015

Un nuevo estudio analiza la forma en que los padres se ven afectados por los problemas de sus hijos mayores en la vida y la manera de desarrollar habilidades para gestionar estos tiempos.

Problemas como alcoholismo, divorcios, mal manejo del dinero o ser diagnosticados de una enfermedad grave son algunas de las situaciones difíciles con las que muchos padres tienen que lidiar.

En el estudio realizado en la Universidad de Michigan por la Dra. Kira Birditt y sus colegas, realizaron un registro diario de las interacciones de 197 padres de mediana edad y sus hijos adultos durante 7 días consecutivos. Los padres también proporcionaron muestras de saliva en diferentes momentos durante el estudio, con el fin de evaluar los niveles de cortisol, un marcador utilizado para medir el estrés.

Los problemas se clasificaron en 2 grupos principales y más frecuentes: Por un lado, problemas de salud física y mental y discapacidades del desarrollo y por otro lado problemas de comportamiento y estilo de vida (problemas financieros, abuso de drogas y alcohol, problemas con la ley y problemas serios de relación como el divorcio).

Se encontró que más del 60% de los padres informaban de tener al menos un hijo adulto con alguno de estos problemas, mientras que el 34% informaba que todos sus hijos tenían al menos un problema.

También se encontraron asociaciones más inmediatas de los niveles de cortisol (hormonas del estrés) en los padres con hijos con problemas de salud física y mental que en los padres con hijos con problemas en su estilo de vida.

Por otra parte se observó que los padres cuyos hijos tienen problemas a raíz de su estilo de vida, parecen querer centrarse en aprender técnicas efectivas para reducir su estrés actual. Sin embargo en el caso de tener hijos con problemas de salud física y mental, los padres pasan más tiempo anticipando y previniendo posibles problemas por lo que pueden beneficiarse de estrategias para la prevención del estrés.

Birditt aconseja equilibrar las interacciones negativas con los hijos con encuentros positivos, por ejemplo después de una conversación conflictiva, es muy importante para reducir el estrés tratar de tener una conversación positiva con la que acabemos sintiéndonos bien. No sólo es posible sino que tiene un efecto particularmente útil.

El estudio aparece en la revista Psychoneuroendocrinology.

 

Por Instituto Carbonell 13 de junio de 2026
El Dr. Carbonell reflexiona sobre una situación común en las relaciones sociales: cuando dos personas cercanas, amigos o conocidos, presentan versiones diferentes de un mismo conflicto y nos piden que tomemos partido. Ante esta disyuntiva, subraya que ambas personas pueden tener razón desde su propia perspectiva, ya que cada uno interpreta la realidad a través de su experiencia emocional y subjetiva. El Dr. Carbonell aconseja no intervenir directamente ni posicionarse a favor de una de las partes. En cambio, propone escuchar con empatía a ambos, recordando que, muchas veces, lo único que buscan es ser comprendidos, más que tener razón. Tomar partido solo puede llevar a tensiones innecesarias, e incluso al deterioro de las relaciones con uno u otro amigo. Además, advierte que involucrarse en un conflicto ajeno, incluso si nos presentan pruebas como mensajes, vídeos o imágenes, puede colocarnos en una posición incómoda o comprometida. Al brindar apoyo a uno, es fácil que el otro se sienta traicionado o juzgado, algo que no es deseable si se quiere mantener una relación saludable con ambos. En conclusión, el Dr. Carbonell recomienda mantener una postura neutral y no dejarse arrastrar por dinámicas de confrontación entre terceros. Cada uno tiene su versión legítima de los hechos y no es nuestra responsabilidad resolver un conflicto que no nos pertenece.
Por Instituto Carbonell 12 de junio de 2026
El Dr. Carbonell explica que los líos amorosos suelen surgir con frecuencia en contextos específicos, especialmente durante los viajes. Aunque una persona pueda tener una relación estable, con planes de futuro y todo aparentemente en orden, al irse de viaje puede experimentar un cambio de perspectiva emocional. En ese entorno diferente, con la sensación de libertad y desconexión de la rutina, es común que aparezca alguien que parece encarnar una conexión única o idealizada. El Dr. Carbonell advierte que en estos escenarios se altera temporalmente la escala de valores, ya que se entra en un estado de disfrute y apertura, compartido también por la otra persona involucrada. Este ambiente artificial puede hacer que todo se sienta más intenso o mágico de lo que realmente es. Además, señala que la falta de sueño, el aumento de actividad social y la vulnerabilidad emocional del momento favorecen este tipo de situaciones. Por ello, el Dr. Carbonell recomienda precaución. Aunque estos encuentros pueden parecer emocionantes, al regresar a la vida cotidiana pueden tener consecuencias serias. Muchas veces, se pone en riesgo todo lo construido en una relación sólida por una experiencia breve pero intensa. Concluye subrayando la importancia de reflexionar antes de actuar, especialmente cuando lo que está en juego es el bienestar emocional propio y de los demás.
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El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda en esta ocasión una situación muy habitual en las relaciones humanas: convivir o interactuar con una persona que parece estar siempre enfadada . Esa persona que reacciona con irritabilidad, que siempre está a la defensiva, que parece no disfrutar de nada y que genera un ambiente tenso y agotador a su alrededor. Aunque muchas veces se interpreta simplemente como una cuestión de “mal carácter” o “mal genio”, el Dr. Carbonell nos invita a mirar más allá del síntoma visible (el enfado constante) y preguntarnos qué hay detrás de esa actitud. Porque muchas veces, ese enfado no es más que una expresión encubierta de sufrimiento emocional , de frustración, ansiedad o incluso tristeza profunda. Carbonell explica que la ira puede ser una de las máscaras de la depresión . En lugar de manifestarse con llanto o aislamiento, algunas personas canalizan su malestar a través del enojo constante, especialmente los hombres o quienes han aprendido a no expresar vulnerabilidad. La sociedad suele aceptar mejor el enfado que la tristeza, y por eso muchas personas lo utilizan inconscientemente como vía de escape. Además, esa irritabilidad constante puede ser señal de una sobrecarga emocional no gestionada , de traumas no resueltos, de insatisfacción personal o profesional, o de una sensación de vacío interno que no saben cómo manejar. En estos casos, el mal humor no es contra los demás, sino una lucha interna mal proyectada hacia fuera . Por otro lado, si tú eres quien se reconoce en ese enfado constante , Carbonell te anima a reflexionar con honestidad: ¿estás realmente enfadado con los demás, o contigo mismo? ¿Qué parte de tu vida no está funcionando como te gustaría? ¿Qué emociones estás evitando enfrentar? En resumen , estar siempre enfadado no es normal ni saludable. Puede ser un síntoma encubierto de un problema emocional mayor . Por eso, el Dr. José Carbonell insiste: no normalices el mal humor constante, ni en ti ni en quienes te rodean. Buscar ayuda y entender lo que hay debajo de ese enfado puede ser el primer paso para recuperar la calma, el equilibrio y una mejor calidad de vida.