Instituto carbonell
Aceptación o resignación
17 de junio de 2020
Para la mayoría de las personas, tener bienestar emocional es estar siempre bien anímicamente, pero esta creencia es errónea ya que la tristeza, la frustración o la ira también forman parte de nuestra vida e ignorarlas cuando las sentimos puede producir ansiedad o depresión. Para conseguir llevar mejor situaciones no deseadas como pérdidas o el fracaso, existe la aceptación, una herramienta importante para el bienestar personal.
La aceptación
se podría definir como la capacidad de reconocer situaciones no deseadas para aprender a asumirlas y así superarlas. La diferencia con la resignación es que tienen consecuencias diferentes. La resignación significa no actuar, mientras que la aceptación nos lleva a pensar en otras posibilidades para mejorar nuestra situación.
Cuando la aceptación es a uno mismo, a sentirnos como realmente somos, estaríamos refiriéndonos a la autoaceptación. Reconocer nuestras capacidades pero también nuestros límites. Esto nos permite saber que podemos cambiar y así poder gestionar mejor las inseguridades.
Con ayuda de profesionales de la salud mental, podremos trabajar la aceptación para mejorar la autoestima y aprender a centrarnos en el presente. También favorece a tener relaciones sociales sanas. Hay que tener en cuenta, que la aceptación forma parte del desarrollo personal y es clave para superar situaciones que nos han sido difíciles, como la pérdida de un familiar.
En opinión del Dr. Carbonell, la ayuda de un profesional de la salud mental nos puede encaminar en hacer un proceso de aceptación más rápido y saludable, evitando las complicaciones que puede generar la resignación, pudiendo llegar a generar ansiedad o depresión.

El TDAH en mujeres y niñas suele pasar desapercibido porque predomina la inatención (despistes, desorganización) frente a la hiperactividad visible. Al no ser disruptivas, muchas niñas cargan con etiquetas injustas como “vaga” o “distraída”. Asimismo, ellas suelen enmascarar sus síntomas y expresar la desregulación emocional mediante ansiedad, tristeza o baja autoestima, lo que deriva en diagnósticos erróneos. En la revisión de Quinn y Madhoo (2014), publicada en The Primary Care Companion for CNS Disorders , se halló que las mujeres son diagnosticadas a edades mucho más avanzadas y presentan tasas de depresión y ansiedad significativamente superiores. Para un tratamiento eficaz, es vital un abordaje multimodal (familia, escuela y especialistas) e individualizado que considere también las fluctuaciones hormonales, las cuales influyen directamente en la intensidad de los síntomas. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental detectar este perfil inatento para evitar que el constante esfuerzo por enmascarar los síntomas agote la salud mental de la mujer. Una valoración especializada permite sustituir las etiquetas negativas por herramientas que potencien la seguridad y el bienestar personal.
Durante las vacaciones de verano muchos padres flexibilizan el tiempo de exposición de los hijos a las pantallas, pero los expertos recalcan que no solo es importante el tiempo de exposición que puedan tener si no también la función que están desempeñando en esos momentos. En el artículo publicado en El País en el 2026 la psiquiatra Lucía Torres, directora médica de Tranquilamente, explica que el enfoque sobre esta tema no debería ser exclusivamente el número de horas que puedan pasar delante de ellas, si no si se les da por evitar el aburrimiento, el enfado o la frustración. Si ocurre por este motivo, estamos evitando que pasen por estos momentos que son necesarios para su desarrollo. Los expertos indican que los niños necesitan pasar por esas experiencias para ayudar a autorregularse y que tengan menos dificultades en la edad adulta. A la vez, indican que también es importante el contenido que puedan visualizar, ya que visualizar imágenes que aún no están preparados para entender puede generar cuadros de ansiedad, alteraciones de sueño o miedo. Por todo ello, los expertos recomiendan hacer un uso responsable de las pantallas, priorizando actividades al aire libre o juegos con amigos, mantener unas rutinas de sueño y descanso incluso en verano y, facilitarles alternativas de juegos donde puedan explorar la imaginación, creatividad y habilidades sociales. En opinión del Dr. Carbonell, es importante fomentar un uso adecuado de las pantallas para prevenir posibles trastornos como ansiedad, problemas de sueño, cansancio o irritabilidad y, si se necesita ayuda acudir a un profesional.



