Instituto carbonell

Controla el dolor con tu mente

24 de abril de 2018

Los fármacos son muy eficaces a la hora de reducir el dolor, pero a veces, tras un consumo prolongado, pueden producir efectos secundarios que nos resultan incómodos e incluso pueden llegar a ser graves. Tal como indica el artículo “ 6 formas de utilizar nuestra mente para controlar el dolor ” publicado en el Harvard Health Publishing en abril del 2015, en caso de padecer de dolor de espalda, fibromialgia, artritis o algún otro tipo de dolor crónico que interfiera con tu día a día, es recomendable buscar formas alternativas a la medicación para aliviar el malestar.

Algunas técnicas antiguas- que incluyen la meditación y el yoga- al igual que nuevas variantes de estas, pueden ayudar a reducir la necesidad que tengas de utilizar medicación para el dolor. Los estudios sugieren que teniendo en cuenta que el dolor involucra tanto la mente como el cuerpo, las terapias cuerpo-mente tienen la capacidad de aliviar el dolor cambiando la manera en la que lo percibes.

Hay varios factores que influyen en la forma en la que sientes el dolor como la base genética que tengas, las emociones, la personalidad y el estilo de vida. También influyen las experiencias pasadas, pues si has sufrido dolor durante un tiempo, el cerebro se programa para percibir señales de dolor incluso después que las señales hayan dejado de mandarse.

El Instituto Benson-Henry para la medicina cuerpo-mente en el Hospital general de Massachusetts afiliado al Harvard, está especializado en ayudar a la gente a aprender técnicas para aliviar el estrés, la ansiedad y el dolor. La doctora Ellen Slawsby, una profesora de psiquiatría de la facultad de medicina de Harvard, propuso aprender diversas técnicas para que cada uno pueda buscar la que le va mejor. “ suelo decir que estas técnicas son parecidas a los distintos sabores en una heladería. Dependiendo de tu estado de ánimo, prefieres un sabor u otro”. La Dra. Slawsby también dijo “Practicar una combinación de técnicas cuerpo-mente aumenta el alivio del dolor”. Las siguientes técnicas pueden ayudar a quitar el dolor de tu mente y a anular las señales de dolor previamente establecidas.

 

  1. Respiraciones profundas. Es uno de los elementos centrales de todas las técnicas, por ello aprender a respirar profundamente es una de los primeras ejercicios que debemos aprender. Inhala profundamente, aguanta el aire unos segundo y exhala. Para ayudar a focalizar la atención, se pude utilizar una palabra o frase para ayudar a guiar a la persona. Por ejemplo, tal vez para inhalar quieras decir “paz” y para exhalar “tensión”. También hay diversas aplicaciones para Smartphone y tablets, que utilizan sonidos e imágenes para ayudarte a mantener los ritmos de la respiración.

 

  1. Elicitar la respuesta de relajación. Un antídoto contra la respuesta del estrés (que acelera las pulsaciones y pone al sistema del cuerpo en alerta) es mediante la relajación, que acaba con estas reacciones del cuerpo. Tras cerrar los ojos y relajar los músculos, debes concentrarte en la respiración. Cuando los pensamientos te invadan, debes decir “reiniciar”, y volver a las repeticiones de la respiración. Continúa haciéndolo de 10 a 20 minutos. A continuación, siéntate tranquilo durante uno o dos minutos mientras vas conectando de nuevo con tus pensamientos. Entonces, abre los ojos y siéntate tranquilo durante un minuto mas.

 

  1. Meditación guiada en imaginación. Se empieza con respiraciones profundas, debes prestar atención a cada respiración. Después debes escuchar música tranquila o imaginar que estás es un ambiente tranquilo. Si ves que estás pensando en otras cosas, debes decirte “Reiniciar” y volver a centrarte en esas imágenes.

 

  • Escoge una actividad que disfrutes haciendo – leer poesía, pasear por la naturaleza, cocinar- e inúndate de ella. Fíjate en cada detalle de lo que estás haciendo y en como tus sentidos y emociones reaccionan a ello. Empieza a practicar el mindfullness a todos los aspectos de tu vida.

 

  • Yoga y tai-chi. Este ejercicio cuerpo-mente incluye control de la respiración, meditación, y movimientos para estirar y fortalecer tus músculos. Hay videos e aplicaciones que pueden ayudarte a empezar.

 

  • Pensamiento positivo. Cuando estamos enfermos, normalmente tendemos a fijarnos en lo que no podemos hacer. El Dra. Slawsby dijo “Cambiar el foco de atención de lo que no podemos hacer a lo que si que podemos hacer, da una visión más real de ti mismo y del mundo” . Esta doctora aconsejó mantener la rutina de hacer una lista diaria de todas las cosas por las que estamos agradecidos.

En opinión del Dr. Carbonell cuando se trata de ganar terreno al dolor y mejorar nuestra calidad de vida, es importante prestar atención a los pequeños detalles. En este artículo describimos una serie de técnicas que suman en la lucha contra el dolor. Es importante en la medida de lo posible centrarnos en intentar llevar una vida lo más ordenada y sana posible cambiando así nuestros hábitos si fuera preciso. El uso de las técnicas mencionadas nos pueden aportar alivio y bienestar.

Por Instituto Carbonell 2 de septiembre de 2026
Regresar al trabajo tras un periodo de descanso puede provocar el llamado síndrome postvacacional. Lejos de ser una enfermedad o un trastorno clínico, esta reacción temporal es un desajuste físico y emocional que surge al pasar de ritmos relajados, autonomía y flexibilidad a jornadas y responsabilidades exigentes. Al volver al trabajo de forma abrupta, pueden aparecer apatía, fatiga, dispersión mental e irritabilidad. El estudio realizado por de Bloom, Geurtsl y Kompier en 2013 muestra que el bienestar logrado en vacaciones cae con rapidez la primera semana (« Vacation (after-) effects on employee health and well-being ») y otro estudio realizado por Speth, Wendsche y Wegge en 2023 revela que la forma de reincorporarse es clave para amortiguar el desgaste (« We Continue to Recover Through Vacation! »). Para facilitar la adaptación, se recomienda repartir la carga de trabajo en los primeros días, reajustar progresivamente sueño y horarios de comidas, y proteger tiempo para hobbies y ejercicio. En opinión del Dr. Carbonell, las vacaciones suponen una alteración de nuestra rutina habitual que, paradójicamente, puede generar estrés y malestar durante la reincorporación. Su recomendación principal es retomar la rutina de manera gradual, permitiendo que el organismo y la mente se adapten al nuevo ritmo sin presiones excesivas.
Por Instituto Carbonell 31 de agosto de 2026
Cuando el tiempo pasa es normal que las relaciones de pareja que llevan juntas mucho tiempo, especialmente si superan más de 30 años, entren en un estado de conformidad y de desconexión. Pasar por momentos complicados y diferentes etapas, la rutina del día a día y la familiaridad pueden llevar a que se cree una desconexión emocional. Mantener la curiosidad en la pareja podría ser una herramienta que ayudaría a no llegar a esa desvinculación. Según explica Robert Waldinger, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Harvard y director del Harvard Study of Adult Development, para que las parejas no entren en ese estado de desconexión y mantengan una vida más feliz y saludable, es importante que no se pierdan una serie de preguntas significativas, que mantengan un interés por la vida de la pareja y se tengan conversaciones profundas. Estas conclusiones las extrae de años de investigación donde ha seguido a más de 700 personas durante décadas. Uno de los factores a los que el experto da mayor relevancia es no dar por sentado que ya sabemos todo de la persona que tenemos al lado. Preguntar a la pareja por sus sueños, qué aspectos de su vida han cambiado o qué es lo que mejor le ha hecho sentir bien últimamente, así como la empatía y la escucha activa puede ayudar a abrir un espacio de comunicación y a contribuir a sentir mayor seguridad y bienestar en la relación. En opinión del Dr.Carbonell, para mantener una relación sana de pareja no hay que evitar los problemas o buscar una relación perfecta, sino cuidarse en el día a día para conservar una buena conexión emocional. Mantener la ilusión, mostrar interés por el otro, cuidar de los pequeños detalles y ser agradecido pueden ayudar a mantener en buen estado emocional a la pareja y fortalecer el vínculo.
Por Instituto Carbonell 26 de agosto de 2026
Con la edad el sueño va cambiando, se va reduciendo la cantidad de horas que dedicamos a dormir. Pero no significa que se necesite dormir menos, si no que es más difícil conseguir dormir el tiempo adecuado. Según un metaanálisis publicado en la revista Sleep en el 2004, el sueño se va reduciendo con la edad de forma lineal, entre 10 y 12 minutos por década hasta llegar a los 60 años, en donde se estabiliza. Por otra parte, Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y fundador del Laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia, explica que con la edad se reduce el sueño profundo y aumentan los despertares, lo que lleva a que el sueño sea fragmentado. También explica la doctora y neurofisióloga Sandra Giménez Badia que los ritmos circadianos se van desajustando, lo que provoca que las personas mayores se acuesten más temprano y, por tanto, se despierten antes. Todos estos factores, unidos al mayor tiempo libre en esta etapa lleva a que haya una mayor necesidad de hacer alguna siesta durante el día para recuperar ese sueño. Numerosos estudios respaldan los beneficios de hacer siestas cortas de entre 15 y 30 minutos, como incremento de la atención sostenida, los niveles de alerta, mejora del humor, reducción de la tensión arterial y de los niveles de estrés. Sin embargo, cuando en esta etapa se hacen por encima de ese tiempo o diariamente por las mañanas, esos beneficios se pierden y pueden ser un indicio de que algo no va bien. Es importante seguir las recomendaciones de los expertos manteniendo una buena rutina de sueño y mantenerse activos por las mañanas, haciendo ejercicio y exponiéndose a la luz natural, así como hacer una siesta corta al mediodía si es necesario y, activándose otra vez por la tarde. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental tener una buena rutina de sueño asegurando que sea de calidad, así como prestarle la suficiente atención en las consultas médicas para detectar cualquier anomalía y poder actuar a nivel preventivo lo antes posible.