¿Cuánto debe durar una terapia?

21 de diciembre de 2015

En una investigación publicada en The British Journal of Psychiatry en agosto de 2015, William Stiles y su equipo analizan la influencia de la duración de la terapia psicológica en los resultados.

Para el estudio se analizaron los datos de 26.430 pacientes que habían recibido terapia y completado un cuestionario al final de esta. Las terapias tuvieron lugar en diferentes lugares y contextos, desde hospitales a clínicas de atención primaria en Reino Unido.

Los resultados muestran que las terapias más cortas, con un promedio de 8’3 sesiones, están asociadas con mayor recuperación. Sin embargo, no se puede concluir que las terapias breves aporten mejores resultados que las largas , ya que cuando los pacientes mejoran se les da de alta, con lo cual no se puede comparar en el caso de que estos mismos pacientes hubieran hecho una terapia más larga.

En el caso de pacientes más graves si parece haber una asociación entre duración y mejores resultados. Es decir, las patologías más graves si se benefician de tratamientos más duraderos .

Los resultados son difíciles de interpretar ya que hay multitud de factores que pueden influenciar en ellos, a parte de la duración. No obstante, el autor concluye que aquellas terapias en las cuales paciente y terapeuta planifican la duración del tratamiento, tienen mejores resultados.

Por Instituto Carbonell 1 de mayo de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda en este mensaje una sensación que todos hemos experimentado alguna vez: esos días en los que simplemente no soportamos a nadie. Ya sea por agotamiento emocional, estrés acumulado o simplemente un mal día, es común sentir que no tenemos la energía ni la disposición para interactuar con nadie —ni con jefes, compañeros, amigos o incluso personas cercanas. Carbonell destaca que tener días así es absolutamente normal y humano . No somos máquinas que funcionan a pleno rendimiento cada día, y no siempre tenemos la capacidad de cumplir con todo lo que nos proponemos. La exigencia constante —tanto la que viene de fuera como la que nos imponemos nosotros mismos— puede hacer que se disparen nuestras emociones y terminemos saturados. Reconocer estos días como válidos y permitirnos sentirlos sin culpa es fundamental. A veces, lo que necesitamos no es forzarnos a continuar como si nada pasara, sino permitirnos un descanso: quedarnos en casa, taparnos con una manta, mirar algo en la televisión, desconectar. Eso no es debilidad, sino una forma de autocuidado y de autorregulación emocional. El doctor también llama la atención sobre cómo muchas veces somos víctimas de nuestras propias expectativas y de lo que los demás esperan de nosotros. Pero insiste en que no debemos olvidar que el primer compromiso es con uno mismo . Aprender a gestionar nuestra zona de confort emocional, tratarnos con más amabilidad y darnos permiso para tener días malos también es parte de una salud mental equilibrada.  Carbonell cierra su mensaje animando a reflexionar: ¿cómo gestionáis vosotros vuestros días difíciles? Porque hablar de ello, compartirlo y entender que no estamos solos, ya es un paso importante hacia sentirnos mejor.
Por Instituto Carbonell 30 de abril de 2026
El Dr. Jose Carbonell nos explica que el exceso de empatía puede perjudicarnos ya que no se suele recibir lo que se da.
Por Instituto Carbonell 29 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la motivación es un proceso que requiere enfoque y balance. Señala que el primer paso para motivarse es comenzar cada día con un pequeño reto personal que nos inspire, dedicando tiempo a hacer cosas que realmente disfrutamos. Este acto de priorizarnos es clave para construir un estado emocional positivo y sostenible. Además, el Dr. Carbonell recomienda liberarse de las expectativas excesivas que muchas veces nos imponemos o que la sociedad nos coloca. Vivir bajo la constante presión de ser impecables o de cumplir estándares externos puede desgastarnos emocionalmente. Por eso, recalca que la motivación no surge de exigencias irreales, sino de valorar nuestras acciones, incluso las más pequeñas, y de reconocer nuestro propio crecimiento personal. La motivación, según él, es el resultado de tres factores: encontrar tiempo para uno mismo, gestionar las responsabilidades con moderación y ajustar las expectativas para que sean realistas y saludables. Este equilibrio nos ayuda no solo a mantenernos motivados, sino también a mejorar nuestra autoestima y bienestar general.  Finalmente, invita a reflexionar sobre la importancia de estas prácticas y a compartir nuestras experiencias con los demás.