Deficiencia de vitamina B12

15 de junio de 2016

El cuerpo humano necesita vitamina B 12 para las células rojas de la sangre, los nervios, el ADN, y llevar a cabo otras funciones. El adulto promedio debe obtener 2,4 microgramos al día. Como la mayoría de las vitaminas se obtiene de los alimentos o suplementos.

El problema es que algunas personas no consumen suficiente vitamina B 12 para satisfacer sus necesidades, mientras que otros no pueden absorberla, independientemente de la cantidad que ingieren. Como resultado, la deficiencia de la vitamina es relativamente común, especialmente entre las personas mayores. El National Health and Nutrition Examination Survey estima que el 3,2% de los adultos mayores de 50 años tienen bajos niveles de B 12, y hasta un 20% puede estar al límite.

Hay muchas causas de la deficiencia de esta vitamina. Sorprendentemente, dos de ellas son a menudo las prácticas llevadas a cabo para mejorar la salud: una dieta vegetariana y la cirugía para bajar de peso.

Las plantas no producen vitamina B 12. Los únicos alimentos que la contienen son la carne, huevos, aves de corral, productos lácteos y otros alimentos de origen animal. Los vegetarianos estrictos y veganos están en alto riesgo de desarrollar una deficiencia de B 12 si no comen granos que han sido fortificados con esta vitamina o toman un suplemento vitamínico. Las personas que se han sometido a una cirugía de reducción de estómago también son más propensos a tener baja la vitamina B 12 debido a que la operación interfiere con la capacidad del cuerpo para extraer la vitamina de la comida.

Los síntomas pueden incluir:

  • sensaciones extrañas, entumecimiento u hormigueo en las manos, las piernas o los pies
  • dificultad para caminar (problemas de equilibrio)
  • anemia
  • inflamación de la lengua
  • piel amarillenta (ictericia)
  • dificultad para pensar y razonar (dificultades cognitivas), o la pérdida de memoria
  • paranoia o alucinaciones
  • debilidad
  • fatiga

Una severa deficiencia de vitamina B 12 puede conducir a una depresión profunda, paranoia y delirios, pérdida de memoria, incontinencia, pérdida del gusto y el olfato, y mucho más.

Aunque un médico experimentado puede ser capaz de detectar una deficiencia de vitamina B 12 con una buena entrevista y examen físico, se necesita un análisis de sangre para confirmar tal estado.

La detección y el tratamiento tempranos son importantes. “Si se deja sin tratamiento, la deficiencia puede causar graves problemas neurológicos y enfermedades de la sangre,” dice el Dr. Bruce Bistrian, jefe de nutrición clínica afiliado a Harvard Beth Israel Deaconess Medical Center.

Por Instituto Carbonell 21 de julio de 2026
Cuando hablamos de recuerdos muchas veces pensamos que funcionan como una fotografía que permanece intacta con el paso del tiempo. Sin embargo, hoy en día a partir de la investigación en neurociencia se sabe que la memoria es mucho más dinámica. Un artículo publicado en 2026 por The Objective, explica la evidencia científica sobre el proceso de reconsolidación de la memoria. Según comentan las psicólogas e investigadoras Marta Reyes Sánchez y Julia Morales Castillo, cada vez que evocamos un recuerdo este permanece en un estado temporal de inestabilidad, y en ese tiempo puede modificarse antes de almacenarse de nuevo, incorporarando información nueva, reinterpretando emociones o cambiar algunos detalles. Los autores señalan que este proceso podría explicar por qué dos personas pueden recordar de forma distinta cosas de un mismo acontecimiento o por qué un recuerdo puede ir cambiando a lo largo de los años. A parte, la reconsolidación también tiene otro tipo de utilidades clínicas, ya que puede aprovecharse en la terapia psicológica para reducir el malestar emocional que provocan recuerdos dolorosos, como sucede en algunos casos de trastorno de estrés postraumático, ansiedad o depresión. En opinión del Dr. Carbonell, la memoria no es una copia exacta del pasado sino un proceso que cambia a lo largo del tiempo adaptándose a nuestras experiencias y dando un nuevo significado.
Por Instituto Carbonell 20 de julio de 2026
Cada paso que damos en la vida trae consigo una crisis inevitable. Como explica la psicóloga Rosa Rabbani en El Periódico , cualquier cambio de etapa nos deja "a la intemperie" porque las reglas que antes nos servían para el día a día dejan de funcionar. No importa si el cambio es positivo o desafiante; la mente necesita tiempo para construir un nuevo marco de seguridad donde encajar la nueva realidad. Investigaciones de la Universidad Nacional de Mar del Plata, realizadas por Franco Morales y Karina Dottori, respaldan que estas transiciones suelen volver nuestras relaciones y nuestro entorno más difíciles. Los "cambios normativos" propios de cada etapa vital generan una tensión natural porque nos obligan a renegociar roles que ya dábamos por sentados. Entender que este malestar no es un fallo, sino una respuesta lógica a la evolución de nuestra vida, es el primer paso para navegar la incertidumbre con más calma. La clave para superar estas crisis no es esperar a que pasen solas, sino sentarse a hablar, practicar el "ensayo y error" y ser flexibles con nosotros mismos y con los demás. En lugar de intentar que todo siga igual, el reto es aceptar que estamos en un proceso de transformación necesario para crecer. Si vemos cada cambio como una oportunidad imprescindible para aprender, saldremos de cada etapa con una madurez mucho más sólida y herramientas valiosas para el futuro. En opinión del Dr. Carbonell, estas crisis vitales no son un callejón sin salida, sino una invitación a la redefinición personal y relacional. Es fundamental no vivir las transiciones con la angustia de lo inmediato, sino validar nuestras emociones durante el caos y practicar la flexibilidad; solo a través de la comunicación abierta logramos que la incertidumbre de hoy se convierta en la solidez de mañana.
Por Instituto Carbonell 20 de julio de 2026
El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, aborda con sensibilidad y realismo la difícil situación que implica una separación o divorcio en una relación de pareja. Preguntarse “¿te quieres divorciar de mí?” no es solo una expresión de crisis emocional, sino también el inicio de un proceso complejo que va mucho más allá del rompimiento afectivo. Carbonell reconoce que los motivos para divorciarse pueden estar más que justificados, pero advierte que tomar esa decisión trae consigo una serie de repercusiones legales, emocionales, familiares y personales que no siempre son consideradas al principio. Por eso, recomienda enfáticamente que el proceso se lleve a cabo con apoyo profesional: un buen abogado , para afrontar los aspectos legales correctamente, y un terapeuta , ya sea psicólogo o psiquiatra, que acompañe emocionalmente tanto a los adultos como a los hijos, si los hay. El doctor subraya que el divorcio es, en esencia, un cambio vital de gran impacto , que puede implicar mudanzas, reorganización de rutinas, reestructuración familiar y, en muchos casos, una doble forma de educar a los hijos. Es precisamente por esta complejidad que Carbonell insiste en no afrontar el proceso en soledad ni con improvisación, sino con una estructura sólida de apoyo profesional .  En su experiencia clínica, ha visto cómo el acompañamiento adecuado puede transformar el caos en un camino más ordenado y humano. Su mensaje es claro: si estás considerando una separación o enfrentando un divorcio, hazlo con responsabilidad emocional, cuidando no solo tu bienestar, sino también el de los hijos y el entorno cercano. Buscar ayuda no es una muestra de debilidad, sino un acto de madurez y respeto hacia uno mismo y hacia los demás.