Dos estrategias para mejorar la memoria y el aprendizaje

26 de octubre de 2015

Un nuevo estudio publicado en la revista eLife sugiere que cuando el proceso de aprendizaje va acompañado de un refuerzo positivo y seguido de una siesta, la memoria mejora.

Los investigadores de la Universidad de Ginebra descubrieron que los recuerdos asociados a una recompensa se refuerzan con el sueño. Así, una pequeña siesta después de un periodo de aprendizaje mejora la consolidación de éste.

“Durante el sueño, se consolida favorablemente la información asociada con una recompensa y se transfiere a áreas del cerebro asociadas con la memoria a largo plazo”

Estos hallazgos son relevantes para la comprensión de los efectos devastadores que la falta de sueño puede tener en el rendimiento.

Para llevar a cabo el estudio treinta y un voluntarios sanos fueron asignados aleatoriamente al grupo que dormiría después del aprendizaje o al grupo que se mantendría despierto. Los cerebros de los participantes fueron escaneados mientras se les entrenaba para una prueba de memoria. Se les mostraba ocho series de fotos y se les dijo que si recordaban concretamente cuatro de ellas obtendrían una recompensa mayor.

Después el grupo correspondiente fue a dormir 90 minutos mientras en el otro descansaban pero se mantenían despiertos. A continuación, se realizó la prueba de memoria.

En ambos grupos se respondió mejor cuando eran altamente recompensados pero el grupo de “sueño” realizó mejor la prueba en general. Al cabo de tres meses se volvió a realizar otra prueba sorpresa y los participantes que habían dormido obtuvieron mejores resultados que los altamente recompensados.

Por Instituto Carbonell 1 de mayo de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda en este mensaje una sensación que todos hemos experimentado alguna vez: esos días en los que simplemente no soportamos a nadie. Ya sea por agotamiento emocional, estrés acumulado o simplemente un mal día, es común sentir que no tenemos la energía ni la disposición para interactuar con nadie —ni con jefes, compañeros, amigos o incluso personas cercanas. Carbonell destaca que tener días así es absolutamente normal y humano . No somos máquinas que funcionan a pleno rendimiento cada día, y no siempre tenemos la capacidad de cumplir con todo lo que nos proponemos. La exigencia constante —tanto la que viene de fuera como la que nos imponemos nosotros mismos— puede hacer que se disparen nuestras emociones y terminemos saturados. Reconocer estos días como válidos y permitirnos sentirlos sin culpa es fundamental. A veces, lo que necesitamos no es forzarnos a continuar como si nada pasara, sino permitirnos un descanso: quedarnos en casa, taparnos con una manta, mirar algo en la televisión, desconectar. Eso no es debilidad, sino una forma de autocuidado y de autorregulación emocional. El doctor también llama la atención sobre cómo muchas veces somos víctimas de nuestras propias expectativas y de lo que los demás esperan de nosotros. Pero insiste en que no debemos olvidar que el primer compromiso es con uno mismo . Aprender a gestionar nuestra zona de confort emocional, tratarnos con más amabilidad y darnos permiso para tener días malos también es parte de una salud mental equilibrada.  Carbonell cierra su mensaje animando a reflexionar: ¿cómo gestionáis vosotros vuestros días difíciles? Porque hablar de ello, compartirlo y entender que no estamos solos, ya es un paso importante hacia sentirnos mejor.
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El Dr. Jose Carbonell nos explica que el exceso de empatía puede perjudicarnos ya que no se suele recibir lo que se da.
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El Dr. José Carbonell explica que la motivación es un proceso que requiere enfoque y balance. Señala que el primer paso para motivarse es comenzar cada día con un pequeño reto personal que nos inspire, dedicando tiempo a hacer cosas que realmente disfrutamos. Este acto de priorizarnos es clave para construir un estado emocional positivo y sostenible. Además, el Dr. Carbonell recomienda liberarse de las expectativas excesivas que muchas veces nos imponemos o que la sociedad nos coloca. Vivir bajo la constante presión de ser impecables o de cumplir estándares externos puede desgastarnos emocionalmente. Por eso, recalca que la motivación no surge de exigencias irreales, sino de valorar nuestras acciones, incluso las más pequeñas, y de reconocer nuestro propio crecimiento personal. La motivación, según él, es el resultado de tres factores: encontrar tiempo para uno mismo, gestionar las responsabilidades con moderación y ajustar las expectativas para que sean realistas y saludables. Este equilibrio nos ayuda no solo a mantenernos motivados, sino también a mejorar nuestra autoestima y bienestar general.  Finalmente, invita a reflexionar sobre la importancia de estas prácticas y a compartir nuestras experiencias con los demás.