¿Cómo educar a los niños para que tengan éxito en la vida? Según la ciencia alabándolos así.

21 de diciembre de 2016

Según los últimos estudios podríamos aumentar las probabilidades de éxito en la vida de nuestros hijos, simplemente haciendo un pequeño cambio en cómo los elogiamos y hablamos de sus logros.

Este cambio se contradice en algunos aspectos con lo que nos han dicho sobre la educación de niños – al menos durante los últimos 15 años o más-.

Se trata de cómo alabamos a nuestros hijos por sus logros. Un cuerpo de investigación emergente sobre el tema sugiere varias cosas clave:

Elogiar a los niños meramente por sus habilidades innatas, tales como su inteligencia, en realidad hace que sea menos probable que se desarrollen para disfrutar del aprendizaje y para sobresalir.

¿Cómo funciona todo esto? Hablaremos a continuación sobre dos estudios que involucran a niños en edad escolar, ambos dirigidos por Carol Dweck, profesora de psicología en la Universidad de Stanford. En primer lugar, vamos a examinar la diferencia entre una mentalidad de crecimiento y una mentalidad fija, que subyace a todo el asunto.

Mentalidad Fija contra la mentalidad del crecimiento

Este es realmente el objetivo de esta investigación- enseñar a los niños a desarrollar mentalidades de crecimiento en lugar de mentalidades fijas.

Cuando se trata de creencias acerca del logro humano, una mentalidad fija es la creencia de que la inteligencia, por ejemplo, es casi enteramente innata. O naces con gran inteligencia y capacidad de logro, o no eres inteligente.

Una mentalidad de crecimiento , por otra parte, es la creencia de que el logro (para nuestros propósitos en el ámbito intelectual) es mucho más variable, y que la inteligencia y las habilidades de resolución de problemas pueden desarrollarse con el tiempo.

Como sugiere Dweck, se puede ejemplificar pensando en Albert Einstein, una persona con una mentalidad fija podría decir: “Einstein fue brillante”. Una persona con una mentalidad de crecimiento podría observar que Einstein resolvió algunos problemas increíblemente difíciles.

 En cuanto a la enseñanza de mentalidades de crecimiento, la escritora Angie Aker resumió el trabajo de Dweck y lo puso así en Upworthy: “Elogie a su hijo explícitamente por lo capaces que son de aprender en lugar de decirles lo inteligentes que son”.

Los alumnos de séptimo grado

Volviendo a la investigación de Dweck. Hace unos años, ella y su equipo evaluaron a 373 estudiantes de escuela intermedia, e identificaron a aquellos que exhibían mentalidades fijas y a aquellos que exhibían mentalidades de crecimiento.

Los siguieron durante dos años – desde el comienzo del séptimo grado hasta el final del octavo grado. La dicotomía era rígida.

Como era de esperar, los que exhibieron mentalidades de crecimiento lograron mejores calificaciones que sus compañeros de clase que tenían mentalidades fijas.

Dweck ha identificado varias diferencias clave entre los dos tipos de estudiantes.

  1. Objetivos

Los estudiantes con una mentalidad fija tenían un objetivo en mente: “Mostrarse inteligentes en todo momento y a toda costa”. Eso significaba que trabajaban para evitar cualquier tarea que pudiera mostrar que no eran tan inteligentes como pensaban que eran.

Los estudiantes con una mentalidad de crecimiento, por otro lado, no les importaba si sus errores eran revelados a sus compañeros; Veían esto como inevitable y nada de lo que avergonzarse, porque su objetivo era “aprender en todo momento y a toda costa”.

  1. Actitudes hacia el esfuerzo y el fracaso

Los estudiantes con una mentalidad fija veían el esfuerzo y el fracaso como cosas malas, porque el mero hecho de que alguien trabajara duro o se acercara a ello demostraba que la persona no tenía habilidad innata. Los estudiantes con mentalidad de crecimiento, por otro lado, creían que el esfuerzo era lo que se requería para desbloquear la habilidad.

Dweck dice que la idea de que el esfuerzo es una mala cosa “es una de las peores creencias que cualquiera puede tener”.

  1. Aburrimiento y dificultad

Los estudiantes que demostraron una mentalidad fija eran mucho más propensos a quejarse de estar aburridos en la escuela, encontró Dweck. Parecían entrar en un ciclo en el que usaban el aburrimiento como una tapadera para sugerir por qué no probarían cosas que les resultaban difíciles; En el proceso se aburrieron.

Los estudiantes con mentalidad de crecimiento, por otro lado, consideraban el trabajo escolar como una serie de desafíos y rompecabezas por descubrir. También eran menos propensos a quejarse de que un profesor, o un curso, u otro factor externo, era responsable si tenían dificultades.

Los bebés y algunos ejemplos

Entonces, ¿qué momento es adecuado para empezar a elogiar las estrategias y los procesos en lugar de la capacidad innata? Muy temprano, según Dweck. De hecho, su investigación muestra que la forma en que las madres elogian a los bebés de tan sólo 1 a 3 años de edad pueden predecir la “mentalidad y el deseo de desafío del niño cinco años después”.

(Dweck dice que después de llevar a cabo su investigación, interrumpe a las mamás que ha visto en los aeropuertos diciendo a sus bebés que son genios).

Entonces, ¿qué debemos hacer en su lugar? Aquí hay un par de ideas. En lugar de elogiar a un niño por resolver un rompecabezas o lograr un objetivo fácil, Dweck sugiere decir algo así como: “hagamos algo difícil, algo de lo que pueda aprender”.

O, en lugar de preguntar a sus hijos en la cena cómo ha ido la escuela hoy, pasar alrededor de la mesa y pedir a todos que compartan una historia de cómo lucharon y se esforzaron por algo.

Por consiguiente, el Dr. Carbonell opina que es muy importante valorar y ejercitar la capacidad de sacrificio y esfuerzo en vez de elogiar las habilidades sin esfuerzo. De esta manera, según los estudios, se prepara mejor a los niños ante los desafíos, potenciando su capacidad de superación.

Por Instituto Carbonell 6 de julio de 2026
El Dr. Carbonell plantea una reflexión sobre el momento en que una persona se prepara para salir a una cita, especialmente tras una ruptura reciente o un momento emocional delicado. Como médico y psiquiatra, recibe a menudo consultas de personas que se preguntan si están verdaderamente listas para conocer a alguien nuevo, si han sanado lo suficiente o si es el momento adecuado para embarcarse en una nueva conexión.  El Dr. Carbonell reconoce que, aunque es cierto que el ser humano necesita tiempo para recuperarse emocionalmente, ese proceso no es igual para todos. No existe una fórmula universal. Hay quienes se sienten preparados más rápidamente, mientras que otros requieren más tiempo. Lo fundamental, según él, no es tanto el momento cronológico sino la claridad sobre lo que se busca en esa cita. ¿Se está buscando una pareja estable, un amigo, una conversación amena o simplemente compañía? ¿Se conoce ya a la persona con la que se va a quedar, o es una cita a ciegas, tal vez iniciada a través de redes sociales? Todas estas variables influyen en la experiencia. Por eso, el Dr. Carbonell insiste en la necesidad de ir a una cita con expectativas realistas, abiertas y flexibles. Puede salir bien, puede no salir como uno espera, o puede evolucionar hacia una amistad o hacia algo más profundo. Para él, lo más importante es no sobrecargar ese encuentro con presión ni con exigencias. Una cita siempre puede ser, al menos, una oportunidad para conocer a alguien nuevo, para socializar y para seguir conociéndose a uno mismo. Además, recuerda que lo más probable es que la otra persona también esté nerviosa o con dudas similares. En definitiva, el Dr. Carbonell aconseja tomarse las citas con naturalidad, ligereza y espíritu deportivo, entendiendo que cada encuentro es parte del camino, no necesariamente un destino.
Por Instituto Carbonell 5 de julio de 2026
El Dr. Carbonell aborda el desafío emocional que enfrentan muchas personas cuando, a pesar de estar atravesando momentos muy duros —como una ruptura de pareja, un duelo, un cambio vital importante o una pérdida—, sienten que no tienen más opción que seguir adelante. Estas personas, dice, se repiten a sí mismas frases como “tengo que seguir luchando” o “tengo que actuar como si nada pasara”, porque sienten la presión de mantener sus responsabilidades familiares, laborales o personales intactas, sin margen para el desahogo o la pausa. Como psiquiatra, el Dr. Carbonell reconoce lo difícil que resulta tener que mantener el ritmo cuando emocionalmente uno se siente desgastado. A menudo, no hay espacio para detenerse a procesar el dolor, porque hay hijos que cuidar, trabajos que cumplir o personas que dependen de uno. Sin embargo, propone una mirada más compasiva y constructiva: sugiere que, en vez de ver estas obligaciones como una carga, se puede intentar percibirlas como una fuente de estabilidad y propósito. Seguir adelante no siempre es negarse el dolor, sino encontrar pequeños anclajes para no derrumbarse del todo.  El Dr. Carbonell también destaca la importancia de buscar ayuda profesional. Aceptar el acompañamiento de un terapeuta o de un especialista en salud mental puede marcar una gran diferencia a la hora de sobrellevar ese sufrimiento interno mientras se sigue cumpliendo con lo externo. Concluye reconociendo que, sí, es muy duro seguir funcionando cuando uno está roto por dentro, pero también afirma que, con apoyo y con pequeños pasos sostenidos, es posible resistir, avanzar y reconstruirse.
Por Instituto Carbonell 4 de julio de 2026
El Dr. Carbonell reflexiona sobre la frecuencia con la que las personas reciben consejos —a menudo con firmeza— por parte de amigos, familiares e incluso profesionales, acerca de qué decisiones deben tomar en sus vidas, ya sea en el ámbito personal, profesional o sentimental. Como médico y psiquiatra, señala que muchas veces estos consejos se dan con una seguridad que no siempre se justifica, y que rara vez se acompaña de una verdadera comprensión del contexto emocional o mental de la persona que debe tomar la decisión. El Dr. Carbonell invita a cuestionarse desde qué lugar se emiten estas recomendaciones. ¿Cuál es el fundamento real detrás de tanta convicción? ¿Qué criterios se están usando para guiar a alguien por un camino tan determinado? En su experiencia clínica, observa que a menudo se pasan por alto elementos esenciales: cómo se siente realmente la persona, si está en condiciones de tomar decisiones importantes, y si ha podido sopesar adecuadamente las ventajas y desventajas de cada opción. Por ello, el Dr. Carbonell subraya la importancia de no sustituir la voluntad del otro por la propia, ni siquiera con buenas intenciones. Los amigos y profesionales pueden —y deben— brindar apoyo, contención y orientación, pero sin invadir la libertad del otro. La vida de cada persona le pertenece exclusivamente a ella, y es su derecho (y su responsabilidad) vivirla, aprender de sus errores y encontrar su propio camino.  En última instancia, el Dr. Carbonell recuerda que el mejor consejo es el que respeta la autonomía del otro, y que el verdadero acompañamiento consiste en ayudar a reflexionar, no en imponer.