La depresión en niños afecta a su desarrollo cerebral

29 de diciembre de 2015

Una reciente investigación realizada en la Universidad de Washington y publicada en la revista JAMA Psychiatry, revela que los niños que habían sufrido depresión clínica en los primeros años de vida tienen más riesgo de sufrir anomalías en  el desarrollo cerebral.

Para realizar el estudio se llevó a cabo una evaluación psiquiátrica y una resonancia magnética funcional (IRMf) a  193 niños divididos en dos grupos, los que habían sido diagnosticados de depresión clínica en la etapa preescolar y los que no habian sido afectados por esta patología.  Las evaluaciones se realizaron dos veces, una cuando los niños tenían entre 6 y 8 años y otra cuando tenían entre 12 y 13. Los resultados mostaron que  los niños diagnósticados con depresión poseían un menor volumen de materia gris.

“Lo más importante de estos hallazgos es que nos permitieron ver cómo las experiencias de la vida, como un episodio depresivo, pueden cambiar el cerebro”,  explica Joan L. Luby, autora de la investigación. “Tradicionalmente concebíamos al cerebro como un órgano que tiene un desarrollo predeterminado, pero nuestra investigación demuestra que las experiencias  – incluidos los estados de ánimo depresivos, la exposición a la pobreza y la falta de crianza adecuada- tienen un impacto físico en el crecimiento y desarrollo del cerebro”, añade la autora cuya investigación establece que los niños pueden padecer depresión con solo 3 años de edad.

En resumen, este estudio pone de manifiesto la asociación entre depresión infantil  y  cambios anatómicos en el cerebro así como su  impacto negativo en el desarrollo neuronal.  En consecuencia, esta investigación nos debe sensibilizar a identificar y tratar lo antes posible la depresión en los niños.

Por Instituto Carbonell 1 de mayo de 2026
El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda en este mensaje una sensación que todos hemos experimentado alguna vez: esos días en los que simplemente no soportamos a nadie. Ya sea por agotamiento emocional, estrés acumulado o simplemente un mal día, es común sentir que no tenemos la energía ni la disposición para interactuar con nadie —ni con jefes, compañeros, amigos o incluso personas cercanas. Carbonell destaca que tener días así es absolutamente normal y humano . No somos máquinas que funcionan a pleno rendimiento cada día, y no siempre tenemos la capacidad de cumplir con todo lo que nos proponemos. La exigencia constante —tanto la que viene de fuera como la que nos imponemos nosotros mismos— puede hacer que se disparen nuestras emociones y terminemos saturados. Reconocer estos días como válidos y permitirnos sentirlos sin culpa es fundamental. A veces, lo que necesitamos no es forzarnos a continuar como si nada pasara, sino permitirnos un descanso: quedarnos en casa, taparnos con una manta, mirar algo en la televisión, desconectar. Eso no es debilidad, sino una forma de autocuidado y de autorregulación emocional. El doctor también llama la atención sobre cómo muchas veces somos víctimas de nuestras propias expectativas y de lo que los demás esperan de nosotros. Pero insiste en que no debemos olvidar que el primer compromiso es con uno mismo . Aprender a gestionar nuestra zona de confort emocional, tratarnos con más amabilidad y darnos permiso para tener días malos también es parte de una salud mental equilibrada.  Carbonell cierra su mensaje animando a reflexionar: ¿cómo gestionáis vosotros vuestros días difíciles? Porque hablar de ello, compartirlo y entender que no estamos solos, ya es un paso importante hacia sentirnos mejor.
Por Instituto Carbonell 30 de abril de 2026
El Dr. Jose Carbonell nos explica que el exceso de empatía puede perjudicarnos ya que no se suele recibir lo que se da.
Por Instituto Carbonell 29 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que la motivación es un proceso que requiere enfoque y balance. Señala que el primer paso para motivarse es comenzar cada día con un pequeño reto personal que nos inspire, dedicando tiempo a hacer cosas que realmente disfrutamos. Este acto de priorizarnos es clave para construir un estado emocional positivo y sostenible. Además, el Dr. Carbonell recomienda liberarse de las expectativas excesivas que muchas veces nos imponemos o que la sociedad nos coloca. Vivir bajo la constante presión de ser impecables o de cumplir estándares externos puede desgastarnos emocionalmente. Por eso, recalca que la motivación no surge de exigencias irreales, sino de valorar nuestras acciones, incluso las más pequeñas, y de reconocer nuestro propio crecimiento personal. La motivación, según él, es el resultado de tres factores: encontrar tiempo para uno mismo, gestionar las responsabilidades con moderación y ajustar las expectativas para que sean realistas y saludables. Este equilibrio nos ayuda no solo a mantenernos motivados, sino también a mejorar nuestra autoestima y bienestar general.  Finalmente, invita a reflexionar sobre la importancia de estas prácticas y a compartir nuestras experiencias con los demás.