Instituto carbonell

La pareja ideal

16 de febrero de 2016

La psicóloga y coach Montserrat Ribot, autora del libro recientemente publicado ‘Amor de verdad’, afirma en EL MUNDO, que la búsqueda de la pareja ideal radica en la compatibilidad. “Es imprescindible que una pareja sea compatible en cuatro áreas: valores, estilo de vida, apego y sexualidad”,

  • Respecto a los valores , no es necesario que sean idénticos pero si parecidos y compatibles. Por ejemplo, en el terreno cultural, “es fundamental que haya una admiración mutua”, escribe Ribot. O en el económico, “la relación será mucho más fluida si los dos son económicamente independientes”, añade.
  • En cuanto al estilo de vida , se refiere a la compatibilidad en aficiones, trabajo, hábitos, intereses y costumbres. Aspectos como la gestión del hogar, tareas, proyectos, el deseo de tener o no tener hijos, deben ser compatibles o por lo menos no entrar en conflicto los unos con los otros.
  • Otra área fundamental se refiere a la forma de amar de cada uno. Existen tres clases de apegos : el apego seguro, es el que tienen las personas seguras y felices en sus relaciones, que confían en sus parejas y no tienen miedo a ser abandonadas. El segundo tipo es el inseguro-ansioso que corresponde al de quienes tienen miedo a ser abandonados por su parejas, tienen celos y altibajos emocionales y son propensos a la dependencia emocional. Por último, el estilo inseguro-evitativo que es el de aquellos individuos a los que les resulta difícil compartir sentimientos, están incómodos en la proximidad emocional, son independientes y creen que no necesitan a nadie para ser felices. “ Lo ideal en una pareja es que ambos sean seguros porque sería una relación basada en la confianza y la comunicación”, afirma la terapeuta.
  • Por último, es importante que exista una química sexual entre ambos. Para ello, entre otros factores,  son importantes la atracción, la satisfacción sexual y la comunicación entre los dos . “La compatibilidad sexual puede mejorarse con comunicación”, afirma Ribot.

No debemos olvidar que existe  una presión social/cultural sobre lo que es tener  una pareja ideal.  “Ese ‘paquete perfecto’ (una vida sexual maravillosa, una familia genial etc.) ha hecho que la gente se sienta avergonzada de su relación de pareja “no perfecta” y que se cuestione si realmente vale la pena seguir adelante con su relación”, afirma por su parte Salama Marine, psicóloga de eDarling.

En resumen, a la hora de valorar nuestras relaciones tenemos ir con precaución con las expectativas y sobre todo potenciar nuestra comunicación para poder coincidir en un plan de vida que tenga en cuenta a cada uno y sus valores.

Por Instituto Carbonell 2 de septiembre de 2026
Regresar al trabajo tras un periodo de descanso puede provocar el llamado síndrome postvacacional. Lejos de ser una enfermedad o un trastorno clínico, esta reacción temporal es un desajuste físico y emocional que surge al pasar de ritmos relajados, autonomía y flexibilidad a jornadas y responsabilidades exigentes. Al volver al trabajo de forma abrupta, pueden aparecer apatía, fatiga, dispersión mental e irritabilidad. El estudio realizado por de Bloom, Geurtsl y Kompier en 2013 muestra que el bienestar logrado en vacaciones cae con rapidez la primera semana (« Vacation (after-) effects on employee health and well-being ») y otro estudio realizado por Speth, Wendsche y Wegge en 2023 revela que la forma de reincorporarse es clave para amortiguar el desgaste (« We Continue to Recover Through Vacation! »). Para facilitar la adaptación, se recomienda repartir la carga de trabajo en los primeros días, reajustar progresivamente sueño y horarios de comidas, y proteger tiempo para hobbies y ejercicio. En opinión del Dr. Carbonell, las vacaciones suponen una alteración de nuestra rutina habitual que, paradójicamente, puede generar estrés y malestar durante la reincorporación. Su recomendación principal es retomar la rutina de manera gradual, permitiendo que el organismo y la mente se adapten al nuevo ritmo sin presiones excesivas.
Por Instituto Carbonell 31 de agosto de 2026
Cuando el tiempo pasa es normal que las relaciones de pareja que llevan juntas mucho tiempo, especialmente si superan más de 30 años, entren en un estado de conformidad y de desconexión. Pasar por momentos complicados y diferentes etapas, la rutina del día a día y la familiaridad pueden llevar a que se cree una desconexión emocional. Mantener la curiosidad en la pareja podría ser una herramienta que ayudaría a no llegar a esa desvinculación. Según explica Robert Waldinger, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Harvard y director del Harvard Study of Adult Development, para que las parejas no entren en ese estado de desconexión y mantengan una vida más feliz y saludable, es importante que no se pierdan una serie de preguntas significativas, que mantengan un interés por la vida de la pareja y se tengan conversaciones profundas. Estas conclusiones las extrae de años de investigación donde ha seguido a más de 700 personas durante décadas. Uno de los factores a los que el experto da mayor relevancia es no dar por sentado que ya sabemos todo de la persona que tenemos al lado. Preguntar a la pareja por sus sueños, qué aspectos de su vida han cambiado o qué es lo que mejor le ha hecho sentir bien últimamente, así como la empatía y la escucha activa puede ayudar a abrir un espacio de comunicación y a contribuir a sentir mayor seguridad y bienestar en la relación. En opinión del Dr.Carbonell, para mantener una relación sana de pareja no hay que evitar los problemas o buscar una relación perfecta, sino cuidarse en el día a día para conservar una buena conexión emocional. Mantener la ilusión, mostrar interés por el otro, cuidar de los pequeños detalles y ser agradecido pueden ayudar a mantener en buen estado emocional a la pareja y fortalecer el vínculo.
Por Instituto Carbonell 26 de agosto de 2026
Con la edad el sueño va cambiando, se va reduciendo la cantidad de horas que dedicamos a dormir. Pero no significa que se necesite dormir menos, si no que es más difícil conseguir dormir el tiempo adecuado. Según un metaanálisis publicado en la revista Sleep en el 2004, el sueño se va reduciendo con la edad de forma lineal, entre 10 y 12 minutos por década hasta llegar a los 60 años, en donde se estabiliza. Por otra parte, Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y fundador del Laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia, explica que con la edad se reduce el sueño profundo y aumentan los despertares, lo que lleva a que el sueño sea fragmentado. También explica la doctora y neurofisióloga Sandra Giménez Badia que los ritmos circadianos se van desajustando, lo que provoca que las personas mayores se acuesten más temprano y, por tanto, se despierten antes. Todos estos factores, unidos al mayor tiempo libre en esta etapa lleva a que haya una mayor necesidad de hacer alguna siesta durante el día para recuperar ese sueño. Numerosos estudios respaldan los beneficios de hacer siestas cortas de entre 15 y 30 minutos, como incremento de la atención sostenida, los niveles de alerta, mejora del humor, reducción de la tensión arterial y de los niveles de estrés. Sin embargo, cuando en esta etapa se hacen por encima de ese tiempo o diariamente por las mañanas, esos beneficios se pierden y pueden ser un indicio de que algo no va bien. Es importante seguir las recomendaciones de los expertos manteniendo una buena rutina de sueño y mantenerse activos por las mañanas, haciendo ejercicio y exponiéndose a la luz natural, así como hacer una siesta corta al mediodía si es necesario y, activándose otra vez por la tarde. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental tener una buena rutina de sueño asegurando que sea de calidad, así como prestarle la suficiente atención en las consultas médicas para detectar cualquier anomalía y poder actuar a nivel preventivo lo antes posible.