Los inconvenientes de vivir “conectados”
5 de octubre de 2015
Los smartphones se han convertido en elementos indispensables para nuestro día a día ya que no concebimos una comunicación eficaz sin ellos, además de facilitarnos diversas tareas como hacer función de despertador, consultar dudas por internet y un largo etcétera.
Sin embargo, no todo son ventajas, pues precisamente su uso continuo puede provocarnos diferentes efectos negativos que conviene tener en cuenta y que se recogen a continuación:
- Estrés : Según un estudio realizado en la Universidad de Gotemburgo en Suecia, el uso elevado del móvil está asociado con estrés, trastornos del sueño y alteraciones del estado de ánimo.
- Problemas con el sueño : La luz que desprende la pantalla de nuestro Smartphone puede llegar a alterar la producción de melatonina, la hormona que regula nuestro sueño y que se produce en mayor cantidad en ausencia de luz. Por otra parte, como es obvio, los sonidos, vibraciones y luces emitidas también pueden alterar la calidad de nuestro sueño.
- Daños en la memoria : El hecho de poder consultar cualquier cosa que no recordemos cómoda y rápidamente por internet, inevitablemente implica que ejercitemos menos la memoria, ya que nos hace menos falta. Por otra parte, agendas, calculadoras y demás aplicaciones eliminan la necesidad de hacer determinados esfuerzos intelectuales, lo que puede resentir de algún modo dichas capacidades.
- Dependencia : El término nomophobia, procede de la expresión inglesa “ no-movil-phone-phobia” y se refiere al malestar que algunas personas sienten cuando se separan de su móvil. Entre los principales síntomas se encuentran, malestar general, hipervigilancia, ansiedad, temor a estar desconectado, inestabilidad y dificultad de concentración.
- Problemas de visión : La luz que desprende la pantalla puede llegar a ser a perjudicial para la vista según un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid.
- Aislamiento o deterioro de las relaciones familiares y sociales : El hecho de estar constantemente atendiendo a las diferentes distracciones que nos ofrece el smartphone implica en muchas ocasiones desatender a las personas de nuestro entorno y a las conversaciones cara a cara.
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El Dr. José Carbonell explica que la palabra “fracaso” debería desaparecer de nuestro diccionario mental, porque suele asociarse únicamente a algo negativo que puede hacernos sentir mal con nosotros mismos y con los demás. Señala que cuando no alcanzamos las expectativas que nos habíamos marcado, en realidad no estamos fracasando, sino viviendo una experiencia de aprendizaje . Lo importante es analizar lo ocurrido, entender qué ha pasado y utilizar esa información para mejorar en las siguientes etapas de la vida. Concluye que, más que ver el fracaso como algo definitivo o negativo, debemos interpretarlo como parte natural del proceso de crecimiento , una oportunidad para aprender y evitar repetir los mismos errores en el futuro.

El Dr. José Carbonell explica que los amores platónicos son muy comunes y que muchas personas los experimentan en algún momento de su vida. Señala que se basan en una idealización de la otra persona, en la que proyectamos cualidades o perfecciones que en realidad responden más a nuestros deseos que a la realidad. Advierte que esta idealización puede llevar a compararnos con esa persona y a sentirnos inferiores o insuficientes, lo cual no resulta saludable ni beneficioso para nuestra autoestima. Por ello, recomienda no invertir tanta energía en idealizar a alguien , sino centrarla en uno mismo: reconocer las propias cualidades, desarrollar el crecimiento personal y fortalecer la autoestima. Concluye que el foco debe ponerse en valorarse y construirse a uno mismo, en lugar de colocar a otra persona en un pedestal.

El Dr. José Carbonell explica que sí puede existir una segunda oportunidad después de una ruptura , pero advierte que debe afrontarse con cautela. Señala que muchas personas desean volver con su expareja sin analizar primero por qué la relación terminó. Destaca que, si la ruptura se produjo por desilusiones, conflictos o falta de bases sólidas en la relación, es fundamental preguntarse qué nuevos “mimbres” o fundamentos se van a construir para que esta vez funcione. Si no se cambian las dinámicas que provocaron el problema, existe el riesgo de repetir exactamente el mismo fracaso. Concluye que una segunda oportunidad solo tiene sentido si llega acompañada de nuevas energías, nuevas ilusiones, objetivos diferentes y un proyecto renovado , que permita construir una relación distinta y más sólida que la anterior.


