LOS PELIGROS OCULTOS DE TRASNOCHAR

24 de marzo de 2025

Las personas que suelen quedarse despiertas hasta tarde, también conocidas como "noctámbulas" o "búhos", tienen un mayor riesgo de desarrollar síntomas de depresión y ansiedad en comparación con los que se levantan temprano. Un estudio de la Universidad de Surrey (Reino Unido), publicado en la revista PLOS One, sugiere que hay distintos factores que juegan un papel importante en el riesgo de depresión:


- Rumiación: Por la noche, los noctámbulos tienen más tiempo para reflexionar, lo que puede llevar a pensamientos repetitivos y negativos. Esta tendencia a la rumiación está estrechamente relacionada con el aumento de los síntomas depresivos.


- Deuda de sueño: Suelen tener una peor calidad de sueño ya que hay un desajuste entre su ritmo biológico y las actividades diarias. Este desajuste, puede llevar a una acumulación de sueño, lo que impacta negativamente en el estado de ánimo y bienestar mental.


- Consumo de alcohol: El estilo de vida nocturno está asociado con una mayor ingesta de alcohol, especialmente en las últimas horas del día. Este hábito puede agravar los síntomas depresivos y afectar aún más la calidad del sueño.


El estudio muestra que las personas noctámbulas tienen un mayor riesgo de sufrir depresión, una peor calidad de sueño y un mayor consumo de alcohol que los madrugadores. Los investigadores sugieren que mejorar la atención plena, la calidad del sueño y reducir el consumo de alcohol podría ayudar a reducir este riesgo, especialmente en los adultos jóvenes. Este hallazgo es importante ya que muchos jóvenes se quedan despiertos hasta tarde y estas intervenciones podrían ser clave para mejorar su salud mental.



En opinión del Dr. Carbonell y E. Llinás, tener una buena calidad de sueño es fundamental para tener una buena salud mental. El estudio no menciona el uso de pantallas o “gaming” (jugar a videojuegos en línea), que también es un factor importante y muy frecuente hoy en día. Sí hace mención a que reducir el alcohol puede ser beneficioso, sin embargo, acostumbrarse a no beber es, sin duda, mejor. Por consiguiente, una buena higiene del sueño nos hará más felices.



Por Instituto Carbonell 21 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el estrés surge principalmente de la acumulación de responsabilidades y preocupaciones que vamos asumiendo en el día a día sin gestionarlas adecuadamente. Señala que, aunque muchas veces normalizamos ese ritmo de vida, el problema aparece cuando esa carga supera nuestra capacidad de adaptación. Describe el estrés como un desgaste progresivo que afecta a la calidad de vida: dificulta el descanso, aumenta el cansancio mental y hace que los objetivos cotidianos se vuelvan más difíciles de alcanzar. Utiliza la metáfora de una “tarjeta de crédito”, donde empezamos la semana con cierta energía, pero vamos acumulando “deuda” hasta que llega un punto en el que no podemos rendir igual. Por ello, recomienda parar y reflexionar para identificar las fuentes reales de estrés, diferenciar lo imprescindible de lo secundario y aprender a delegar. La clave está en no vivir constantemente al límite, sino gestionar mejor las cargas para mantener el equilibrio en el día a día.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
Como decía Charles Darwin, “no hay nada tan permanente como el cambio”. Vivimos en un momento histórico en el que es notable la resistencia a los cambios de opinión, reflejándose, sobre todo, en el ámbito político. Algunas investigaciones indican que las personas más conservadoras y menos abiertas a la experiencia suelen ser más resistentes al cambio. Al contrario, las personas con una ideología más progresista son más flexibles. Aun así, las personas que cambian de opinión lo hacen progresivamente porque, para nosotros, es mejor hacer pequeñas excepciones a las reglas que cambiar o dar un giro transformador a nuestras convicciones más íntimas. ¿Por qué? Por una parte, resulta necesario mencionar que los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que subyacen a nuestros comportamientos mantienen nuestra identidad. Estos elementos funcionan como factores protectores de nuestra personalidad y, por tanto, también de las creencias y principios que nos rigen. De este modo, cuando alguien intenta persuadirnos para reconsiderar una postura, esas raíces biológicas y psicosociales se ven amenazadas. Así, cuando alguien nos contradice, ya sea pública o privadamente, el cerebro altera el sistema nervioso autónomo y las hormonas, es decir, lo vivimos de manera estresante. El cerebro interpreta este evento como como una situación vergonzosa que daña nuestra autoestima. De hecho, algunos experimentos muestran que cuando alguien nos lleva la contraria, lo podemos llegar a vivir como algo doloroso porque se activan las mismas regiones cerebrales que al sentir dolor físico. Además, el hecho de estar inmersos en una era digital con información masiva ha propiciado que las ideologías, aficiones e incluso las manías más dispares se vean reforzadas, haciendo que los planteamientos que se expresan se vuelvan más impermeables al cambio. En opinión del dr Carbonell, el mejor antídoto es reconocer que uno puede equivocarse. Estar abierto a recibir información distinta o a la que no estamos acostumbrados promueve el sentido crítico y el razonamiento. De hecho, ser capaces de cambiar de opinión ayuda a no quedarse anclado en el pasado y permite seguir madurando psicológicamente.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que tanto la belleza física como la belleza interior son importantes, pero que el verdadero valor está en el equilibrio entre ambas. Señala que, aunque la apariencia física suele ser lo primero que atrae, no es suficiente si no va acompañada de un desarrollo emocional, valores y una riqueza personal. Destaca que centrarse únicamente en el físico puede limitar a la persona, especialmente cuando toda su identidad gira en torno a la imagen. Por el contrario, cultivar también la parte emocional permite construir relaciones más profundas, mejorar la capacidad de socializar y generar mayor bienestar a largo plazo. Concluye que la combinación de cuerpo y mente es lo que realmente aporta una versión más completa y equilibrada de uno mismo, y que este equilibrio es lo que más valor tiene con el paso del tiempo.