Instituto carbonell

Miedo a la soledad

27 de febrero de 2015

“Sin ti no soy nada”, “me estoy ahogando sin tu amor”, ” si tu no estás me falta el aire…” son sólo algunas de las frases que nos podemos encontrar en pegadizos estribillos de conocidas canciones que convierten el amor en una enfermiza dependencia emocional.

Parece ser que todavía no hemos terminado de incorporar en nuestra sociedad, la idea de que no tener pareja es una opción, no una desgracia. Estas ideas que se transmiten en canciones y que comparten muchas personas, son la base del miedo a la soledad y por tanto, de la dependencia emocional.

Cierto es que cuando la soledad no es una opción, sino más bien una imposición debida a una situación de ruptura o abandono, puede ser terriblemente dolorosa, pero eso no significa que no se pueda ser plenamente feliz de una manera independiente.

El peligro del miedo a la soledad es que puede llevarnos a no contemplar la ruptura de la relación aun en casos graves de desprecio y maltrato. Cuando el miedo surge de un historial sentimental de rupturas mal elaboradas, se puede mantener la relación a cualquier precio con tal de que no se repita una situación similar. No es necesario esperar a “desenamorarnos” para cortar la relación al igual que el toxicómano no debe esperar a que no tenga más ganas de consumir para dar el paso de “desengancharse”.

Aguantar la relación a cualquier precio o sentir un vacío existencial por no tener pareja son comportamientos que se basan en la idea irracional “es imposible ser feliz sin pareja”. Necesitamos los afectos en nuestra vida pero no es imprescindible tener pareja para ser feliz.

Trabajar la autoestima cambiando nuestro diálogo interno y hacerse amigo de la soledad son las claves de la superación de este miedo irracional. En palabras de Punset ” la felicidad es la ausencia de miedo”, la pareja puede aportarnos muchísimo, pero sólo uno mismo puede asentar las bases de su bienestar, para así poder disfrutar de todo lo que nos aporte la vida.

Por Instituto Carbonell • 20 de octubre de 2026
El insomnio se ha convertido en un importante problema de salud pública en España, donde aproximadamente el 43 % de la población presenta algún síntoma y el 14 % de los adultos sufre insomnio crónico. Una investigación liderada por Francesca Cañellas, psiquiatra especializada en Medicina del Sueño, en la que participaron ocho unidades del sueño españolas, confirmó la existencia de cinco subtipos de insomnio. Los resultados mo straron que el 82 % de los pacientes atendidos pertenecían a los subtipos 1 y 3, considerados los más complejos, y que muchos llevaban más de siete años padeciendo este problema antes de acudir a consulta. El subtipo 1 se caracteriza por un insomnio grave, una elevada angustia y síntomas depresivos, mientras que el subtipo 3 presenta una tendencia a la negatividad y una respuesta deficiente a los tratamientos. Por otro lado, las redes sociales difunden numerosos trucos para mejorar el sueño, como por ejemplo ducharse a oscuras antes de acostarse. Sin embargo, los expertos, como María José Martínez Madrid, doctora en Fisiología, señalan que no existen estudios específicos que demuestren la eficacia de este método para combatir el insomnio. Aun así, las duchas templadas, de entre 38 y 40 grados, durante unos 10 minutos y una o dos horas antes de dormir, pueden facilitar la conciliación del sueño y mejorar su calidad. Además, reducir la iluminación por la noche, utilizar luces cálidas y evitar las pantallas ayuda a favorecer la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Por tanto, aunque ducharse a oscuras puede contribuir a la relajación, no es una solución milagrosa. Lo más importante es mantener una rutina nocturna saludable y constante. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental dar más importancia al insomnio, ya que puede afectar gravemente a la salud y a la calidad de vida. Si el insomnio persiste, lo mejor es acudir a un profesional de la salud mental para recibir ayuda adecuada.
Por Instituto Carbonell • 20 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que algunas personas afrontan las relaciones de pareja de una manera muy práctica, valorando continuamente los aspectos positivos y negativos de la otra persona para decidir si quieren continuar conociéndola o darle una nueva oportunidad. Aunque este método pueda parecer útil para tomar decisiones, también puede hacer que la relación se convierta en una evaluación constante, como si cada cita fuera una especie de examen.  Señala que es comprensible que cada persona tenga sus preferencias y límites, como no querer una pareja con determinadas cargas personales o con poca disponibilidad. Sin embargo, advierte que convertir continuamente la relación en una “balanza” de pros y contras puede condicionar la forma de relacionarse y dificultar que la conexión se desarrolle de manera natural.
Por Instituto Carbonell • 19 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el consumo de alcohol puede afectar a nuestras capacidades y al funcionamiento del lóbulo frontal, haciendo que digamos o hagamos cosas que probablemente no haríamos en condiciones normales. El problema puede aparecer después, cuando desaparecen los efectos del alcohol y tenemos que afrontar las consecuencias de decisiones o comportamientos que no habríamos tenido estando sobrios.  Por ello, plantea la importancia de preguntarse si somos capaces de disfrutar del día a día sin necesidad de consumir alcohol, incluso en situaciones sociales como una comida, una celebración o un brindis. La cuestión, según señala, es valorar hasta qué punto necesitamos el alcohol para disfrutar de determinados momentos.