Miedo a la soledad

27 de febrero de 2015

“Sin ti no soy nada”, “me estoy ahogando sin tu amor”, ” si tu no estás me falta el aire…” son sólo algunas de las frases que nos podemos encontrar en pegadizos estribillos de conocidas canciones que convierten el amor en una enfermiza dependencia emocional.

Parece ser que todavía no hemos terminado de incorporar en nuestra sociedad, la idea de que no tener pareja es una opción, no una desgracia. Estas ideas que se transmiten en canciones y que comparten muchas personas, son la base del miedo a la soledad y por tanto, de la dependencia emocional.

Cierto es que cuando la soledad no es una opción, sino más bien una imposición debida a una situación de ruptura o abandono, puede ser terriblemente dolorosa, pero eso no significa que no se pueda ser plenamente feliz de una manera independiente.

El peligro del miedo a la soledad es que puede llevarnos a no contemplar la ruptura de la relación aun en casos graves de desprecio y maltrato. Cuando el miedo surge de un historial sentimental de rupturas mal elaboradas, se puede mantener la relación a cualquier precio con tal de que no se repita una situación similar. No es necesario esperar a “desenamorarnos” para cortar la relación al igual que el toxicómano no debe esperar a que no tenga más ganas de consumir para dar el paso de “desengancharse”.

Aguantar la relación a cualquier precio o sentir un vacío existencial por no tener pareja son comportamientos que se basan en la idea irracional “es imposible ser feliz sin pareja”. Necesitamos los afectos en nuestra vida pero no es imprescindible tener pareja para ser feliz.

Trabajar la autoestima cambiando nuestro diálogo interno y hacerse amigo de la soledad son las claves de la superación de este miedo irracional. En palabras de Punset ” la felicidad es la ausencia de miedo”, la pareja puede aportarnos muchísimo, pero sólo uno mismo puede asentar las bases de su bienestar, para así poder disfrutar de todo lo que nos aporte la vida.

Por Instituto Carbonell 26 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que muchas personas sienten que no encuentran el amor porque viven condicionadas por expectativas demasiado altas e idealizadas, alimentadas en gran parte por las redes sociales y las aplicaciones de citas. Esta búsqueda constante, basada en modelos irreales como el “príncipe azul” o la pareja perfecta, conduce a una sucesión de decepciones que acaban generando frustración y sensación de vacío. Señala que, cuando algo no funciona de manera repetida, es necesario detenerse y reflexionar: cambiar el entorno, los medios y la forma en la que se busca pareja. Insiste en que el amor no puede ser una solución a los propios desequilibrios emocionales. Antes de encontrar pareja, uno debe encontrarse a sí mismo, alcanzar una paz interior y comprender que la felicidad no depende de lo que otra persona vaya a aportar.  Añade que una relación sana no se basa en salvar, sobreproteger o cubrir carencias emocionales del otro, sino en compartir desde el equilibrio personal. Muchas relaciones fracasan cuando uno adopta el rol de padre, madre o salvador de la pareja. Finalmente, destaca que, paradójicamente, cuando las personas dejan de buscar el amor de forma desesperada, se centran en su bienestar, en sus amistades, su entorno y su vida personal, es cuando con más frecuencia aparece alguien con quien surge una conexión natural. Encontrar pareja suele ser la consecuencia de un trabajo interior previo, no el punto de partida.
Por Instituto Carbonell 25 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el poliamor puede funcionar en algunas personas con un perfil muy concreto, pero no es una forma de relación válida ni satisfactoria para todo el mundo. Señala que quienes están habituados al poliamor suelen tener claro que quieren mantener varias relaciones simultáneamente y, aunque prometan cambiar, lo más probable es que no lo hagan e incluso intenten arrastrar a su pareja a ese mismo modelo relacional. Advierte que las personas que vienen de relaciones monógamas y entran en el poliamor con la esperanza de adaptarse suelen sufrir tanto en el proceso de entrada como en el de salida, ya que no siempre les llena emocionalmente. Aunque puede resultar gratificante a corto plazo, a largo plazo suele generar confusión, desgaste emocional y sufrimiento en la mayoría de los casos. Por ello, concluye que el poliamor no es para todos y que es fundamental conocerse bien antes de aceptar un modelo relacional que puede no encajar con las propias necesidades emocionales.
Por Instituto Carbonell 24 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que en una relación de pareja hay que diferenciar claramente entre el amor y los celos. Los celos excesivos, especialmente cuando no están justificados y son anticipatorios, pueden llevar a imponer a la pareja cómo debe vivir, con quién puede relacionarse o qué puede hacer, únicamente para calmar inseguridades propias. Esto no es amor, sino una forma de control que desgasta profundamente a la otra persona y acaba saboteando la relación. Señala que una relación sana debe basarse en la confianza y en el respeto por la identidad del otro, no en la renuncia a ser quien uno es para evitar conflictos. Es legítimo expresar aquello que genera angustia o malestar, pero no imponer cambios de conducta ni exigir transformaciones del carácter por miedo, experiencias pasadas o desconfianza generalizada. Cuando los celos toman el control, el vínculo se deteriora y, paradójicamente, aumenta el riesgo de ruptura. Por eso, concluye que en la pareja siempre hay que elegir el amor y la confianza por encima de los celos.