Instituto carbonell

Sácale de tu mente y de tu corazón

21 de mayo de 2025

El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, reflexiona sobre el profundo y doloroso proceso de sacar a alguien de tu mente y de tu corazón después de una relación significativa. Reconoce lo difícil que es dejar atrás a una persona que ha jugado un papel importante en tu vida, sobre todo si se trató de una relación de largo plazo.


Carbonell utiliza una metáfora potente para explicar este proceso emocional: nos compara con una naranja, en la que cada “gajo” representa a alguien significativo en nuestra vida —una pareja, un padre, un amigo, un hijo. Cuando queremos que uno de esos gajos, en este caso una ex pareja, deje de formar parte de nuestra estructura interna, no se trata solo de borrar recuerdos o eliminar fotos: se trata de renunciar a una parte de nosotros mismos.


Este “gajo emocional” ha estado muy presente, ha influido en nuestras emociones, rutinas, incluso en nuestra identidad. Por eso, cuando se intenta sacarlo, no solo se pierde a la persona, también se experimenta una pérdida interna, como si algo en nosotros mismos muriera. Este es el dolor del duelo sentimental: no es solo extrañar al otro, sino despedirse de una parte de uno mismo que existía en función de esa persona.

Desde una perspectiva clínica, Carbonell recomienda la técnica de extinción de conducta: cortar todo estímulo que alimente ese recuerdo emocional. Esto incluye eliminar fotos, dejar de revisar conversaciones, evitar tener a esa persona en redes sociales o en el móvil, e incluso dejar de frecuentar espacios que despierten recuerdos intensos. Se trata de reducir poco a poco el "input emocional" que sigue dándole fuerza a ese gajo.


Sin embargo, también reconoce que este proceso es doloroso y lleva tiempo, porque no solo se está “olvidando”, sino reconfigurando el propio mundo interno. Y ahí es donde propone una vía de sanación: fortalecer los otros gajos —las demás áreas de tu vida, relaciones sanas, hobbies, proyectos personales— y cultivar nuevas partes de ti que quizás estaban dormidas o abandonadas.



En conclusión, sacar a alguien del corazón no es solo una decisión racional, sino un proceso emocional profundo y necesario, que implica aceptar el dolor de soltar, pero también el compromiso de reconstruirse desde adentro, con más conciencia, con más fuerza, y con nuevos vínculos que te ayuden a recuperar tu equilibrio emocional.

Por Instituto Carbonell • 2 de octubre de 2026
La salud mental es una parte de nuestra salud global y, así cómo vamos al médico para un problema físico, es importante también acudir a especialistas en salud mental para cuidarnos. En la entrevista de La Vanguardia, Álvaro Moleón, psiquiatra de la Unidad de Hospitalización de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío y director del Instituto Andaluz de Salud Cerebral en Sevilla, habla de la importancia de tratar la salud mental con naturalidad y de pedir ayuda cuando no estamos bien. En el artículo también explica la diferencia entre experimentar emociones como la tristeza y padecer un trastorno como la depresión. Experimentar emociones o malestar emocional no implica tener un trastorno, sin embargo cuando éstas provocan un malestar que se cronifica en el tiempo, se intensifican o empiezan a afectar en nuestro día a día, es importante prestarles atención, no normalizar ese sufrimiento y pedir ayuda a un especialista en salud mental. Uno de los retos actuales de la salud mental, hoy en día, es el exceso de información que obtenemos a través de las redes sociales y la inteligencia artificial, sobre todo en los más jóvenes, y los autodiagnósticos que se hacen a través de ello. Contar con información puede ser útil, pero un autodiagnóstico no puede sustituir la valoración de un profesional. En opinión del Dr. Carbonell, es importante pedir ayuda a profesionales cuando lo que sentimos nos afecta en nuestro día a día, ya que así, se puede actuar de una forma temprana y puede marcar una diferencia en mejorar el bienestar y evolución de los trastornos mentales.
Por Instituto Carbonell • 30 de septiembre de 2026
Según José Luis Trejo, neurocientífico e investigador en el centro de Neurociencias Cajal, expone que hacer ejercicio ayuda a mejorar el funcionamiento de las neuronas, mejora las conexiones entre ellas y puede contribuir a aumentar la capacidad cognitiva. Además, el ejercicio puede tener efectos positivos sobre el estado de ánimo y ayudar a reducir síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Desde una perspectiva psicológica, también es importante diferenciar entre hacer ejercicio y llevar una vida activa. Pasar muchas horas sentado o realizando actividades sedentarias puede afectar negativamente al bienestar. Por ello, no es necesario realizar siempre entrenamientos intensos, sino incorporar pequeños momentos de movimiento durante el día, como caminar, subir escaleras o levantarse periódicamente. Otro aspecto importante es la relación entre ejercicio, estrés y bienestar. Aunque la actividad física puede ser beneficiosa, realizarla de manera excesiva puede convertirse en una fuente de estrés. Esto demuestra que buscar constantemente la perfección o exigirnos demasiado, incluso en aspectos relacionados con la salud, puede terminar siendo perjudicial para nuestro bienestar psicológico. Además, nuestros hábitos diarios pueden influir en nuestro bienestar. Dormir bien, tener una alimentación adecuada, hacer ejercicio y controlar el estrés son factores que ayudan a mantener una buena salud física y psicológica. En opinión del Dr. Carbonell, es importante mantenerse activo, pero también encontrar un equilibrio y no convertir el ejercicio en una fuente de estrés. Por ello, cuidar el cuerpo también es una forma de cuidar nuestra mente.
Por Instituto Carbonell • 25 de septiembre de 2026
Según el estudio publicado en The Conversation , realizado por Miguel Ángel Castro Nogueira, doctor en Antropología, Laureano Castro, doctor por la Universidad Complutense de Madrid, y Miguel Ángel Toro Ibáñez, Doctor e investigador, proponen que los seres humanos pensamos que somos racionales y que tomamos decisiones basándonos en los hechos. Sin embargo, muchas veces mantenemos ideas equivocadas, ignoramos información que contradice lo que pensamos o justificamos decisiones que no han sido acertadas.  El razonamiento humano no sirve solamente para buscar la verdad, sino también para relacionarnos con otras personas. Muchas veces razonamos para defender nuestras decisiones, convencer a los demás o mantener nuestras ideas dentro de un grupo. Esto puede explicar por qué nos resulta más fácil encontrar errores en las opiniones de otras personas que reconocer los nuestros y por qué tendemos a buscar información que confirma lo que ya pensamos. Nuestras creencias también se forman a través de lo que aprendemos de otras personas y de nuestro entorno. Desde pequeños recibimos aprobación o rechazo y vamos aprendiendo qué comportamientos e ideas son aceptadas. Con el tiempo, algunas de estas ideas pueden parecernos naturales y evidentes, aunque hayan sido aprendidas. Por eso, cambiar de opinión puede resultar difícil, ya que nuestras creencias están relacionadas con nuestras experiencias, emociones y relaciones con los demás. Aun así, la racionalidad puede desarrollarse mediante la ciencia, el pensamiento crítico y el intercambio de ideas. Estos permiten revisar nuestras creencias y corregir algunos errores. Por tanto, la racionalidad no depende únicamente de cada persona, sino también de la capacidad de la sociedad para crear espacios en los que podamos cuestionar nuestras propias ideas y cambiar de opinión cuando sea necesario. En opinión del Dr.Carbonell, no siempre razonamos de manera objetiva, sino que muchas veces buscamos confirmar lo que ya creemos. Por eso, es importante desarrollar el pensamiento crítico y aprender a cuestionar nuestras propias ideas.