Instituto carbonell

Consejos doy que para mi no tengo

4 de junio de 2025

El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, reflexiona sobre una realidad cotidiana y universal: todos damos consejos, pero rara vez los aplicamos en nuestra propia vida. Bajo el popular refrán “consejos doy que para mí no tengo”, expone cómo, ante los problemas ajenos, solemos ser decididos, categóricos y hasta tajantes: “déjalo”, “no le hables más”, “pon límites”, “cántale las cuarenta”. Sin embargo, cuando nos toca vivir situaciones similares, aplicar esas mismas recomendaciones no resulta tan sencillo.


Según el doctor, aconsejar es fácil porque implica hablar desde fuera, sin las emociones, los matices y los vínculos personales que condicionan las decisiones de quien realmente está viviendo la situación. La mayoría de quienes nos aconsejan, aunque tengan buenas intenciones, no tienen acceso a toda la información interna que manejamos nosotros mismos: no saben lo que sentimos, lo que callamos, lo que nos duele, o las razones por las que todavía no podemos dar un paso que desde fuera parece obvio.


Esto no significa que los consejos externos no sean valiosos. Al contrario, Carbonell reconoce que si varias personas del entorno coinciden en una observación, tal vez sea momento de escuchar con atención, ya que puede haber algo que uno mismo no está viendo con claridad, especialmente en momentos de vulnerabilidad emocional.


No obstante, el doctor advierte contra la sobredependencia de la opinión ajena. Si vivimos pendientes de lo que todos opinan o recomiendan, acabaremos alejándonos de nuestras propias convicciones y decisiones, perdiendo libertad personal y, muchas veces, paz mental. Los consejos deben ser tomados como lo que son: puntos de vista, sugerencias externas que se pueden valorar, pero no necesariamente seguir al pie de la letra.


En definitiva, el Dr. Carbonell resalta que si bien aconsejar es fácil, vivir y decidir por uno mismo requiere mucho más coraje y autoconocimiento. Escucha, valora, pero nunca permitas que las voces externas callen tu propia intuición.

Por Instituto Carbonell • 19 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el consumo de alcohol puede afectar a nuestras capacidades y al funcionamiento del lóbulo frontal, haciendo que digamos o hagamos cosas que probablemente no haríamos en condiciones normales. El problema puede aparecer después, cuando desaparecen los efectos del alcohol y tenemos que afrontar las consecuencias de decisiones o comportamientos que no habríamos tenido estando sobrios.  Por ello, plantea la importancia de preguntarse si somos capaces de disfrutar del día a día sin necesidad de consumir alcohol, incluso en situaciones sociales como una comida, una celebración o un brindis. La cuestión, según señala, es valorar hasta qué punto necesitamos el alcohol para disfrutar de determinados momentos.
Por Instituto Carbonell • 18 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que algunas relaciones pueden convertirse en un verdadero “laberinto emocional”, en el que la persona siente que haga lo que haga siempre se equivoca: si da demasiado, se le reprocha, y si se distancia, también. Esta incertidumbre constante, unida a situaciones como la falta de respuesta o las contradicciones entre las palabras y los comportamientos de la pareja, puede generar un gran desgaste y sufrimiento.  Señala que, aunque la otra persona diga quererle y querer estar con él, lo importante es valorar cómo se está viviendo realmente la relación. Cuando una persona lleva mucho tiempo sintiéndose perdida y desgastada, es necesario detenerse y buscar una salida a esa dinámica en lugar de continuar atrapada en ella.
Por Instituto Carbonell • 17 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que es normal sentir rabia cuando se ha invertido mucho tiempo, esfuerzo y compromiso en una relación que finalmente no ha cumplido las expectativas o las promesas realizadas. Ante esta situación, considera importante aprender de la experiencia y no interpretarla únicamente como un fracaso.  Señala que en una relación es posible entregarse plenamente a la otra persona, pero sin dejar de reservar una parte de uno mismo para sus propios proyectos, intereses y bienestar. Recomienda mantener cierto desapego y evitar una entrega excesiva, porque cuando toda nuestra vida y expectativas dependen de la relación, una ruptura o el incumplimiento de los proyectos compartidos puede generar un impacto emocional mucho mayor.