¿Contarías una infidelidad?

5 de junio de 2025

El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, plantea una de las preguntas más complejas dentro del mundo emocional y de las relaciones de pareja: ¿deberíamos confesar una infidelidad? Lejos de dar una respuesta categórica, el doctor parte de su experiencia clínica para mostrar que cada caso es distinto, y que no hay una única verdad aplicable a todas las parejas.


Carbonell explica que ha visto en consulta todo tipo de reacciones y resultados ante una infidelidad:

  • Parejas que decidieron contar la infidelidad y lograron superarla.
  • Otras que se rompieron al revelarla.
  • Algunas que prefirieron guardar silencio y continuaron su vínculo sin confrontar el hecho.


El punto clave es que no hay una única manera correcta de proceder. Lo importante, subraya, es entender el porqué de la infidelidad y reflexionar profundamente antes de tomar una decisión, ya que contarla o no puede tener consecuencias muy distintas, tanto para quien fue infiel como para la persona engañada.


Desde su visión ética y profesional, Carbonell deja claro que la infidelidad no ocurre en el vacío: suele ser un síntoma de que algo no va bien en la relación. Y si ocurrió una vez, es probable que vuelva a ocurrir si no se trabaja el origen del problema.


Por eso recomienda que si estás viviendo una situación así, lo ideal es:

  • No actuar impulsivamente.
  • Buscar ayuda terapéutica individual o de pareja, para valorar con objetividad los pros y contras de hablar o callar.
  • Reflexionar desde la empatía: “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”.


En resumen, el Dr. Carbonell no da una respuesta cerrada a la pregunta de si contar o no una infidelidad, pero sí insiste en que toda decisión debe hacerse con responsabilidad, madurez y reflexión, y que el acompañamiento profesional puede marcar la diferencia entre una ruptura destructiva y un proceso de aprendizaje o reconstrucción.

Por Instituto Carbonell 21 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el estrés surge principalmente de la acumulación de responsabilidades y preocupaciones que vamos asumiendo en el día a día sin gestionarlas adecuadamente. Señala que, aunque muchas veces normalizamos ese ritmo de vida, el problema aparece cuando esa carga supera nuestra capacidad de adaptación. Describe el estrés como un desgaste progresivo que afecta a la calidad de vida: dificulta el descanso, aumenta el cansancio mental y hace que los objetivos cotidianos se vuelvan más difíciles de alcanzar. Utiliza la metáfora de una “tarjeta de crédito”, donde empezamos la semana con cierta energía, pero vamos acumulando “deuda” hasta que llega un punto en el que no podemos rendir igual. Por ello, recomienda parar y reflexionar para identificar las fuentes reales de estrés, diferenciar lo imprescindible de lo secundario y aprender a delegar. La clave está en no vivir constantemente al límite, sino gestionar mejor las cargas para mantener el equilibrio en el día a día.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
Como decía Charles Darwin, “no hay nada tan permanente como el cambio”. Vivimos en un momento histórico en el que es notable la resistencia a los cambios de opinión, reflejándose, sobre todo, en el ámbito político. Algunas investigaciones indican que las personas más conservadoras y menos abiertas a la experiencia suelen ser más resistentes al cambio. Al contrario, las personas con una ideología más progresista son más flexibles. Aun así, las personas que cambian de opinión lo hacen progresivamente porque, para nosotros, es mejor hacer pequeñas excepciones a las reglas que cambiar o dar un giro transformador a nuestras convicciones más íntimas. ¿Por qué? Por una parte, resulta necesario mencionar que los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que subyacen a nuestros comportamientos mantienen nuestra identidad. Estos elementos funcionan como factores protectores de nuestra personalidad y, por tanto, también de las creencias y principios que nos rigen. De este modo, cuando alguien intenta persuadirnos para reconsiderar una postura, esas raíces biológicas y psicosociales se ven amenazadas. Así, cuando alguien nos contradice, ya sea pública o privadamente, el cerebro altera el sistema nervioso autónomo y las hormonas, es decir, lo vivimos de manera estresante. El cerebro interpreta este evento como como una situación vergonzosa que daña nuestra autoestima. De hecho, algunos experimentos muestran que cuando alguien nos lleva la contraria, lo podemos llegar a vivir como algo doloroso porque se activan las mismas regiones cerebrales que al sentir dolor físico. Además, el hecho de estar inmersos en una era digital con información masiva ha propiciado que las ideologías, aficiones e incluso las manías más dispares se vean reforzadas, haciendo que los planteamientos que se expresan se vuelvan más impermeables al cambio. En opinión del dr Carbonell, el mejor antídoto es reconocer que uno puede equivocarse. Estar abierto a recibir información distinta o a la que no estamos acostumbrados promueve el sentido crítico y el razonamiento. De hecho, ser capaces de cambiar de opinión ayuda a no quedarse anclado en el pasado y permite seguir madurando psicológicamente.
Por Instituto Carbonell 20 de abril de 2026
El Dr. José Carbonell explica que tanto la belleza física como la belleza interior son importantes, pero que el verdadero valor está en el equilibrio entre ambas. Señala que, aunque la apariencia física suele ser lo primero que atrae, no es suficiente si no va acompañada de un desarrollo emocional, valores y una riqueza personal. Destaca que centrarse únicamente en el físico puede limitar a la persona, especialmente cuando toda su identidad gira en torno a la imagen. Por el contrario, cultivar también la parte emocional permite construir relaciones más profundas, mejorar la capacidad de socializar y generar mayor bienestar a largo plazo. Concluye que la combinación de cuerpo y mente es lo que realmente aporta una versión más completa y equilibrada de uno mismo, y que este equilibrio es lo que más valor tiene con el paso del tiempo.