Seguir con mi vida

3 de julio de 2025

 El Dr. Carbonell aborda el desafío emocional que enfrentan muchas personas cuando, a pesar de estar atravesando momentos muy duros —como una ruptura de pareja, un duelo, un cambio vital importante o una pérdida—, sienten que no tienen más opción que seguir adelante. Estas personas, dice, se repiten a sí mismas frases como “tengo que seguir luchando” o “tengo que actuar como si nada pasara”, porque sienten la presión de mantener sus responsabilidades familiares, laborales o personales intactas, sin margen para el desahogo o la pausa.


Como psiquiatra, el Dr. Carbonell reconoce lo difícil que resulta tener que mantener el ritmo cuando emocionalmente uno se siente desgastado. A menudo, no hay espacio para detenerse a procesar el dolor, porque hay hijos que cuidar, trabajos que cumplir o personas que dependen de uno. Sin embargo, propone una mirada más compasiva y constructiva: sugiere que, en vez de ver estas obligaciones como una carga, se puede intentar percibirlas como una fuente de estabilidad y propósito. Seguir adelante no siempre es negarse el dolor, sino encontrar pequeños anclajes para no derrumbarse del todo.



El Dr. Carbonell también destaca la importancia de buscar ayuda profesional. Aceptar el acompañamiento de un terapeuta o de un especialista en salud mental puede marcar una gran diferencia a la hora de sobrellevar ese sufrimiento interno mientras se sigue cumpliendo con lo externo.

Concluye reconociendo que, sí, es muy duro seguir funcionando cuando uno está roto por dentro, pero también afirma que, con apoyo y con pequeños pasos sostenidos, es posible resistir, avanzar y reconstruirse.

Por Instituto Carbonell 1 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que no podemos gustar a todo el mundo. Aunque hagamos todo lo posible por llevarnos bien con los demás, ofrecer lo mejor de nosotros y comprender sus necesidades, siempre habrá personas con las que no conectemos o que no les caigamos bien. Destaca que esto es parte de la naturaleza humana y que no debemos vivir buscando la aprobación de todos, ya que esto afectaría nuestra autoestima. Es normal tener afinidad con algunas personas y no con otras, y aceptarlo es clave para mantener el equilibrio emocional y la confianza en uno mismo.
Por Instituto Carbonell 31 de diciembre de 2025
El acto de grabarse llorando o hacerse un “ cryselfie ” ha alcanzado más de 200 millones de etiquetas en redes sociales. Lo que antes se percibía como una experiencia íntima y privada, se ha convertido ahora en una fuente de visualizaciones, reacciones y consumo digital. La generación Z ha transformado la forma en que entendemos y compartimos las emociones propias y ajenas, emergiendo un nuevo lenguaje y una forma de comunicación emocional. Hemos pasado de ocultar la tristeza a narrarla públicamente, difuminando los límites entre lo íntimo y lo colectivo. Ignasi Puig Rodas, psicólogo, advierte sobre la función de este fenómeno y plantea un dilema clave: ¿estamos expresándonos o exponiéndonos? Por ello, se recomienda: Distinguir entre expresarse públicamente y hacer de la emoción un acto de exhibición Diferenciar si buscas liberar el dolor o captar la atención de tus seguidores Aprender a utilizar un lenguaje adecuado a la hora de comunicar esas emociones Ser conscientes que exponer públicamente conlleva que los demás puedan ver y opinar En opinión del Dr. Carbonell, a pesar de que hoy en día es habitual compartir tus emociones más íntimas en redes sociales, se debe advertir de la necesidad de preservar entornos seguros y actuar con cautela, ya que las plataformas digitales no siempre garantizan un espacio protegido para la vulnerabilidad emocional.
Por Instituto Carbonell 31 de diciembre de 2025
El Dr. José Carbonell explica que la sensación de soledad y vacío puede aparecer incluso en personas con éxito profesional, muchos amigos y una vida dedicada a ayudar a los demás. Señala que esto ocurre cuando uno se da más a los otros de lo que se da a sí mismo y se olvida de su propio cuidado emocional. Destaca la importancia de no dejarse en segundo plano y de encontrar un equilibrio entre lo que ofrecemos a los demás y lo que nos dedicamos personalmente, conectando con nuestros valores, educación y familia. Reconectar con uno mismo es clave para recuperar el equilibrio y construir una vida más sana y feliz.