Instituto carbonell

Apego desorganizado

8 de febrero de 2025


El Dr. José Carbonell analiza el concepto del apego desorganizado y su impacto en las relaciones personales. Explica que este tipo de apego se caracteriza por una ambivalencia emocional hacia la pareja: por un lado, la persona siente que no puede soportar la presencia de su pareja, busca espacio y se siente irritada; pero, por otro lado, cuando la pareja no está, experimenta una sensación de desesperación, ansiedad e inseguridad, que la lleva a un comportamiento obsesivo, como revisar constantemente las redes sociales para saber qué hace, con quién está, o si ha hecho planes sin contar con ella.


El doctor reflexiona sobre cómo gestionar este tipo de apego y propone como primer paso analizar los patrones emocionales que se han repetido en otras relaciones. Pregunta si este comportamiento ha sido constante con otras parejas o si también se ha dado con compañeros de trabajo, amigos o familiares, lo que puede indicar un patrón emocional más profundo.


El análisis del apego desorganizado lleva al Dr. Carbonell a una exploración más amplia de las relaciones significativas que la persona ha tenido a lo largo de su vida, especialmente en su infancia. Resalta que las dinámicas vividas con los padres, hermanos u otras figuras importantes durante los primeros años de vida suelen influir en la forma en que una persona establece vínculos afectivos en la adultez. Este análisis, según él, puede arrojar luz sobre la manera en que se gestiona el apego y las emociones en las relaciones.


Además, Carbonell destaca la importancia de la autoestima en este proceso. Pregunta a sus pacientes cuánto se valoran, cómo se sienten consigo mismos y si tienen claro lo que buscan en las personas que les rodean. Este enfoque ayuda a desviar la atención de los conflictos externos hacia una introspección personal, donde el problema principal no es tanto la relación con los demás, sino la relación con uno mismo.


El doctor sugiere que trabajar en uno mismo, a través de un proceso terapéutico, puede ser clave para mejorar los problemas de apego. Este trabajo interno permite fortalecer la autoestima, aclarar expectativas y, en última instancia, mejorar la manera en que se gestionan las relaciones y emociones. La respuesta, concluye, no siempre está en cambiar a los demás, sino en entender y cuidar a uno mismo.


En resumen, el apego desorganizado es un problema complejo que combina inseguridad, dependencia y ambivalencia emocional, y su solución pasa por un trabajo profundo de autoconocimiento, análisis del pasado y fortalecimiento de la autoestima.

Por Instituto Carbonell 2 de septiembre de 2026
Regresar al trabajo tras un periodo de descanso puede provocar el llamado síndrome postvacacional. Lejos de ser una enfermedad o un trastorno clínico, esta reacción temporal es un desajuste físico y emocional que surge al pasar de ritmos relajados, autonomía y flexibilidad a jornadas y responsabilidades exigentes. Al volver al trabajo de forma abrupta, pueden aparecer apatía, fatiga, dispersión mental e irritabilidad. El estudio realizado por de Bloom, Geurtsl y Kompier en 2013 muestra que el bienestar logrado en vacaciones cae con rapidez la primera semana (« Vacation (after-) effects on employee health and well-being ») y otro estudio realizado por Speth, Wendsche y Wegge en 2023 revela que la forma de reincorporarse es clave para amortiguar el desgaste (« We Continue to Recover Through Vacation! »). Para facilitar la adaptación, se recomienda repartir la carga de trabajo en los primeros días, reajustar progresivamente sueño y horarios de comidas, y proteger tiempo para hobbies y ejercicio. En opinión del Dr. Carbonell, las vacaciones suponen una alteración de nuestra rutina habitual que, paradójicamente, puede generar estrés y malestar durante la reincorporación. Su recomendación principal es retomar la rutina de manera gradual, permitiendo que el organismo y la mente se adapten al nuevo ritmo sin presiones excesivas.
Por Instituto Carbonell 31 de agosto de 2026
Cuando el tiempo pasa es normal que las relaciones de pareja que llevan juntas mucho tiempo, especialmente si superan más de 30 años, entren en un estado de conformidad y de desconexión. Pasar por momentos complicados y diferentes etapas, la rutina del día a día y la familiaridad pueden llevar a que se cree una desconexión emocional. Mantener la curiosidad en la pareja podría ser una herramienta que ayudaría a no llegar a esa desvinculación. Según explica Robert Waldinger, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Harvard y director del Harvard Study of Adult Development, para que las parejas no entren en ese estado de desconexión y mantengan una vida más feliz y saludable, es importante que no se pierdan una serie de preguntas significativas, que mantengan un interés por la vida de la pareja y se tengan conversaciones profundas. Estas conclusiones las extrae de años de investigación donde ha seguido a más de 700 personas durante décadas. Uno de los factores a los que el experto da mayor relevancia es no dar por sentado que ya sabemos todo de la persona que tenemos al lado. Preguntar a la pareja por sus sueños, qué aspectos de su vida han cambiado o qué es lo que mejor le ha hecho sentir bien últimamente, así como la empatía y la escucha activa puede ayudar a abrir un espacio de comunicación y a contribuir a sentir mayor seguridad y bienestar en la relación. En opinión del Dr.Carbonell, para mantener una relación sana de pareja no hay que evitar los problemas o buscar una relación perfecta, sino cuidarse en el día a día para conservar una buena conexión emocional. Mantener la ilusión, mostrar interés por el otro, cuidar de los pequeños detalles y ser agradecido pueden ayudar a mantener en buen estado emocional a la pareja y fortalecer el vínculo.
Por Instituto Carbonell 26 de agosto de 2026
Con la edad el sueño va cambiando, se va reduciendo la cantidad de horas que dedicamos a dormir. Pero no significa que se necesite dormir menos, si no que es más difícil conseguir dormir el tiempo adecuado. Según un metaanálisis publicado en la revista Sleep en el 2004, el sueño se va reduciendo con la edad de forma lineal, entre 10 y 12 minutos por década hasta llegar a los 60 años, en donde se estabiliza. Por otra parte, Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y fundador del Laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia, explica que con la edad se reduce el sueño profundo y aumentan los despertares, lo que lleva a que el sueño sea fragmentado. También explica la doctora y neurofisióloga Sandra Giménez Badia que los ritmos circadianos se van desajustando, lo que provoca que las personas mayores se acuesten más temprano y, por tanto, se despierten antes. Todos estos factores, unidos al mayor tiempo libre en esta etapa lleva a que haya una mayor necesidad de hacer alguna siesta durante el día para recuperar ese sueño. Numerosos estudios respaldan los beneficios de hacer siestas cortas de entre 15 y 30 minutos, como incremento de la atención sostenida, los niveles de alerta, mejora del humor, reducción de la tensión arterial y de los niveles de estrés. Sin embargo, cuando en esta etapa se hacen por encima de ese tiempo o diariamente por las mañanas, esos beneficios se pierden y pueden ser un indicio de que algo no va bien. Es importante seguir las recomendaciones de los expertos manteniendo una buena rutina de sueño y mantenerse activos por las mañanas, haciendo ejercicio y exponiéndose a la luz natural, así como hacer una siesta corta al mediodía si es necesario y, activándose otra vez por la tarde. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental tener una buena rutina de sueño asegurando que sea de calidad, así como prestarle la suficiente atención en las consultas médicas para detectar cualquier anomalía y poder actuar a nivel preventivo lo antes posible.