Instituto carbonell

Predisposición cerebral para conseguir dejar de fumar

12 de junio de 2015

En un estudio estadounidense, los investigadores revisaron los escáneres cerebrales de 85 personas que intentaron dejar de fumar y descubrieron que  las que lo consiguieron tenían mayores conexiones entre la región cerebral responsable de los impulsos y deseos (la ínsula) y la región responsable del tacto y del control del movimiento (corteza somatosensorial).

Los científicos creen que la ínsula se encarga de mandar mensajes sobre los deseos y sensaciones de abstinencia a otras áreas cerebrales que después deciden como actuar.  Por otra parte la corteza somatosensorial es importante para el movimiento y por lo tanto  para el control sobre el comportamiento, lo que  incluiría la conducta de fumar o de evitar hacerlo.

Los investigadores observaron las resonancias de los 85 participantes un mes antes de que intentaran abandonar el tabaquismo y se les hizo un seguimiento durante 10 semanas. La mitad de los participantes consiguió dejar de fumar y estos correspondían con los que tenían una mayor conectividad entre la ínsula y la corteza somatosensorial.

El hallazgo es novedoso ya que es el primero que relaciona una  la mayor conectividad entre estas dos áreas cerebrales con una mayor probabilidad de dejar de fumar o reducir considerablemente su consumo. Aunque todavía son necesarios más estudios para confirmar el hallazgo, los resultados pueden orientar  futuros tratamientos para ayudar a abandonar la adicción tabáquica.

Por Instituto Carbonell • 9 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que a veces echamos de menos a personas que sabemos que no nos convenían porque tendemos a recordar especialmente los momentos buenos: los viajes, la pasión, las experiencias intensas y todo aquello que nos hacía sentir que la relación era maravillosa. Sin embargo, al volver al día a día, aparecían las promesas incumplidas y la sensación de que aquella relación no tenía un futuro real.  Señala que esto ocurre, en parte, porque nuestro cerebro tiende a recuperar los recuerdos positivos y a dejar en segundo plano los negativos. Por eso podemos idealizar a alguien que tuvimos que dejar por nuestra propia estabilidad o supervivencia, olvidando las razones que nos llevaron a tomar esa decisión.
Por Instituto Carbonell • 8 de octubre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, desde su experiencia en psiquiatría, observa que el consumo de cannabis puede asociarse a problemas de ansiedad, depresión, cambios de carácter y dificultades en las relaciones personales, los estudios y la vida profesional. Señala que muchas personas perciben una diferencia importante en su funcionamiento cuando dejan de consumirlo.  Por ello, plantea como reto que quienes consumen cannabis se den la oportunidad de pasar meses o incluso años sin consumirlo para comprobar cómo funcionan y evolucionan sin esta sustancia. Según su experiencia, tras abandonar el cannabis durante un tiempo prolongado, algunas personas continúan mejorando a nivel intelectual, profesional y afectivo. El Dr. Carbonell cuestiona así los supuestos beneficios del cannabis y considera que, en su experiencia clínica, sus consecuencias han sido principalmente negativas.
Por Instituto Carbonell • 7 de octubre de 2026
Aprender a disfrutar de las pequeñas vivencias de la vida es fundamental para cuidar nuestro bienestar y rebajar la constante autoexigencia. Según se explica en un artículo de La Vanguardia , respaldado por la psicóloga Sandra López, directora del Institut Psicològic Arrels, la búsqueda obsesiva de un gran propósito de vida puede convertirse en una fuente añadida de estrés y frustración. Ante esta presión, la psicología propone apostar por los joy-snacking o aperitivos de alegría: breves pausas diarias para saborear instantes sencillos sin más pretensión que la satisfacción del momento presente. Prestar atención plena a estas experiencias positivas ayuda a calmar el sistema nervioso, frena la rumiación mental y nos permite relativizar las preocupaciones diarias. Además, aprender a pausar el ritmo habitual rompe con la creencia de que el descanso es un premio que solo se obtiene tras cumplir con todas las obligaciones. ¿Cómo incorporar estas pequeñas pausas de bienestar en el día a día? Para ponerlo en práctica, los expertos sugieren “entrenar a saborear” conscientemente momentos como tomar un café, escuchar una canción completa o disfrutar de una conversación sin prisa; desvincular el descanso de la idea de merecimiento; y reducir el uso de pantallas para no transformar cada vivencia en mero contenido. Sobre todo, conviene mantener una actitud flexible con uno mismo, evitando convertir el autocuidado en una nueva obligación dentro de la lista de tareas. En opinión del Dr. Carbonell, integrar pequeñas gratificaciones cotidianas frena la sobrecarga acumulada y previene el agotamiento sin necesidad de grandes cambios, enseñándonos a habitar el presente con mayor ligereza.