Instituto carbonell

Predisposición cerebral para conseguir dejar de fumar

12 de junio de 2015

En un estudio estadounidense, los investigadores revisaron los escáneres cerebrales de 85 personas que intentaron dejar de fumar y descubrieron que  las que lo consiguieron tenían mayores conexiones entre la región cerebral responsable de los impulsos y deseos (la ínsula) y la región responsable del tacto y del control del movimiento (corteza somatosensorial).

Los científicos creen que la ínsula se encarga de mandar mensajes sobre los deseos y sensaciones de abstinencia a otras áreas cerebrales que después deciden como actuar.  Por otra parte la corteza somatosensorial es importante para el movimiento y por lo tanto  para el control sobre el comportamiento, lo que  incluiría la conducta de fumar o de evitar hacerlo.

Los investigadores observaron las resonancias de los 85 participantes un mes antes de que intentaran abandonar el tabaquismo y se les hizo un seguimiento durante 10 semanas. La mitad de los participantes consiguió dejar de fumar y estos correspondían con los que tenían una mayor conectividad entre la ínsula y la corteza somatosensorial.

El hallazgo es novedoso ya que es el primero que relaciona una  la mayor conectividad entre estas dos áreas cerebrales con una mayor probabilidad de dejar de fumar o reducir considerablemente su consumo. Aunque todavía son necesarios más estudios para confirmar el hallazgo, los resultados pueden orientar  futuros tratamientos para ayudar a abandonar la adicción tabáquica.

Por Instituto Carbonell • 5 de noviembre de 2026
La relación entre lo que comemos y cómo nos sentimos es cada vez más evidente. Según investigaciones del CIBERSAM y del IDIBGI publicadas en la revista Journal of Affective Disorders , así como explicaciones del psiquiatra Pedro Ruiz en la Cadena SER, el consumo habitual de alimentos ultraprocesados incrementa el riesgo de sufrir depresión y ansiedad. Esto se debe a que estos productos generan una respuesta inflamatoria en el organismo y alteran la microbiota intestinal, afectando a la producción de neurotransmisores clave como la serotonina. Además, su consumo continuo se relaciona con cambios de volumen en zonas del cerebro encargadas de gestionar las emociones y la recompensa. ¿Cómo podemos reducir su presencia en el menú y proteger el bienestar emocional? Para ponerlo en práctica, los expertos sugieren priorizar los alimentos frescos frente a los industriales, educar el paladar desde la infancia para evitar la dependencia de aditivos hiperpalatables y planificar las compras para tener siempre a mano opciones saludables. En opinión del Dr. Carbonell, la alimentación debe entenderse como un pilar preventivo para la salud mental, pues proteger la microbiota y reducir la inflamación sistémica a través de una dieta equilibrada ayuda a estabilizar el estado de ánimo.
Por Instituto Carbonell • 5 de noviembre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que conocer el pasado sentimental de nuestra pareja puede ser positivo hasta cierto punto, ya que permite comprender mejor su historia personal, sus relaciones familiares y sus experiencias anteriores. Sin embargo, advierte que indagar en exceso, revisar fotografías antiguas en redes sociales o investigar detalles de relaciones pasadas puede generar comparaciones, inseguridades y desconfianza.  Señala que compartir información sobre el pasado requiere responsabilidad y confianza, porque una vez conocida, es importante saber gestionarla sin caer en interpretaciones precipitadas. Compararse constantemente con exparejas o analizar minuciosamente cada detalle puede distorsionar la percepción de la relación actual y dificultar que esta evolucione de forma sana y natural. Por ello, recomienda respetar la intimidad del pasado y centrarse en construir la relación presente.
Por Instituto Carbonell • 4 de noviembre de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, cuando una expareja vuelve después de una ruptura asegurando que ha cambiado, es importante actuar con prudencia, especialmente si ya ha hecho promesas similares en el pasado. La nostalgia y los sentimientos que todavía existen pueden llevarnos a creer que esta vez la relación será diferente, aunque no haya motivos suficientes para confiar en ello.  Señala que las palabras por sí solas no demuestran un cambio real: es necesario observar hechos concretos y sostenidos en el tiempo. De lo contrario, existe el riesgo de volver a las mismas dinámicas, entrar de nuevo en una relación perjudicial y repetir el ciclo de rupturas y reconciliaciones. Por ello, recomienda valorar los cambios a través de los comportamientos y no dejarse llevar únicamente por las promesas.