Predisposición cerebral para conseguir dejar de fumar

12 de junio de 2015

En un estudio estadounidense, los investigadores revisaron los escáneres cerebrales de 85 personas que intentaron dejar de fumar y descubrieron que  las que lo consiguieron tenían mayores conexiones entre la región cerebral responsable de los impulsos y deseos (la ínsula) y la región responsable del tacto y del control del movimiento (corteza somatosensorial).

Los científicos creen que la ínsula se encarga de mandar mensajes sobre los deseos y sensaciones de abstinencia a otras áreas cerebrales que después deciden como actuar.  Por otra parte la corteza somatosensorial es importante para el movimiento y por lo tanto  para el control sobre el comportamiento, lo que  incluiría la conducta de fumar o de evitar hacerlo.

Los investigadores observaron las resonancias de los 85 participantes un mes antes de que intentaran abandonar el tabaquismo y se les hizo un seguimiento durante 10 semanas. La mitad de los participantes consiguió dejar de fumar y estos correspondían con los que tenían una mayor conectividad entre la ínsula y la corteza somatosensorial.

El hallazgo es novedoso ya que es el primero que relaciona una  la mayor conectividad entre estas dos áreas cerebrales con una mayor probabilidad de dejar de fumar o reducir considerablemente su consumo. Aunque todavía son necesarios más estudios para confirmar el hallazgo, los resultados pueden orientar  futuros tratamientos para ayudar a abandonar la adicción tabáquica.

Por Instituto Carbonell 20 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que, tras una ruptura, es fundamental desarrollar una coraza emocional que nos permita protegernos de las influencias negativas del entorno. Señala que muchas veces debemos enfrentarnos a familiares tóxicos, ex parejas conflictivas o situaciones cotidianas mientras estamos emocionalmente frágiles, y esta coraza sirve para filtrar comentarios, actitudes o agresiones que puedan afectarnos. Destaca que el objetivo no es aislarse, sino invertir en el amor propio, la esencia personal y en relaciones con personas incondicionales que nos apoyen sin juzgarnos. Esta protección emocional permite fortalecer la confianza en uno mismo, reducir el impacto de lo negativo y centrarse en aquello que aporta bienestar y crecimiento personal. Concluye que, al mantener esta coraza, se puede gestionar mejor el dolor, priorizar la propia salud emocional y continuar desarrollándose desde dentro, dejando de lado aquello y aquellos que no contribuyen a nuestro bienestar.
Por Instituto Carbonell 19 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que muchas relaciones actuales tienden a ser superficiales y centradas en la inmediatez. Señala que es común encontrarse con personas que buscan únicamente encuentros físicos o relaciones a corto plazo, sin proyectar nada a medio o largo plazo. Esto genera frustración, porque cuando uno busca algo más profundo—una conexión emocional, conversación, compañía y valores compartidos—se encuentra con que la otra persona no tiene esa intención. Advierte que la sociedad actual fomenta el “todo rápido”, el clavo que quita otro, y muchas veces no se realiza un duelo adecuado por las relaciones anteriores, lo que dificulta ofrecer consistencia y compromiso cuando se encuentra a alguien que realmente vale la pena. Concluye que, para evitar decepciones, es importante clarificar desde el inicio las expectativas de ambas partes, comunicar qué se busca en la relación y asegurarse de que la cita o encuentro sea enriquecedor y coherente con lo que cada uno desea, promoviendo así vínculos más estables y significativos.
Por Instituto Carbonell 18 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que reconstruirse tras una ruptura es un proceso doloroso pero necesario cuando una relación no ha funcionado, ya sea por falta de equilibrio, problemas de confianza, excesivo control o por no haber recibido la correspondencia emocional esperada. Señala que, tras haber dado todo el tiempo, la presencia y el afecto, es normal experimentar odio, envidia, rencor, vacío emocional y malestar; estas emociones forman parte del duelo por la pérdida de la relación. Subraya que el primer paso para reconstruirse es aceptar el dolor como algo natural y tener expectativas realistas sobre el proceso, que suele ser a medio y largo plazo. Recomienda buscar apoyo profesional —psicólogo, terapeuta o psiquiatra— para reorientar la energía que antes se dedicaba a la pareja hacia uno mismo, fortalecer la autoestima, el amor propio y los valores personales. Advierte que es útil aislarse temporalmente del exterior, crear “barricadas” emocionales y trabajar en la extinción de la relación anterior para poder funcionar mejor en el futuro. Concluye que reconstruirse tras una ruptura es un reto vital que requiere humildad, constancia y sacrificio, pero que, con el enfoque adecuado, siempre conduce al crecimiento personal y a la capacidad de volver a relacionarse desde un lugar más sano y fortalecido.