Predisposición cerebral para conseguir dejar de fumar

12 de junio de 2015

En un estudio estadounidense, los investigadores revisaron los escáneres cerebrales de 85 personas que intentaron dejar de fumar y descubrieron que  las que lo consiguieron tenían mayores conexiones entre la región cerebral responsable de los impulsos y deseos (la ínsula) y la región responsable del tacto y del control del movimiento (corteza somatosensorial).

Los científicos creen que la ínsula se encarga de mandar mensajes sobre los deseos y sensaciones de abstinencia a otras áreas cerebrales que después deciden como actuar.  Por otra parte la corteza somatosensorial es importante para el movimiento y por lo tanto  para el control sobre el comportamiento, lo que  incluiría la conducta de fumar o de evitar hacerlo.

Los investigadores observaron las resonancias de los 85 participantes un mes antes de que intentaran abandonar el tabaquismo y se les hizo un seguimiento durante 10 semanas. La mitad de los participantes consiguió dejar de fumar y estos correspondían con los que tenían una mayor conectividad entre la ínsula y la corteza somatosensorial.

El hallazgo es novedoso ya que es el primero que relaciona una  la mayor conectividad entre estas dos áreas cerebrales con una mayor probabilidad de dejar de fumar o reducir considerablemente su consumo. Aunque todavía son necesarios más estudios para confirmar el hallazgo, los resultados pueden orientar  futuros tratamientos para ayudar a abandonar la adicción tabáquica.

Por Instituto Carbonell 27 de junio de 2026
El Dr. José Carbonell aborda el momento en que, tras tanto dolor, una persona simplemente deja de sentir. Explica que hay quienes han sufrido tanto dentro de una relación —llorando, renunciando a sí mismos, intentando constantemente agradar— que, llegado un punto, ya no sienten ni apego ni dolor: solo indiferencia. Desde su experiencia como psiquiatra, señala que muchas veces el duelo no ocurre después de la ruptura, sino durante la propia relación, cuando la persona ha dado todo emocionalmente sin recibir lo que necesitaba. En esos casos, cuando la relación termina, el sufrimiento ya se ha agotado, y lo que queda es una especie de liberación emocional.  El Dr. Carbonell concluye que si alguien ha dejado de importarte, es porque el vínculo se ha desgastado profundamente y ese dolor acumulado ha hecho imposible reconstruir. Por eso, invita a centrarse en uno mismo, mirar hacia adelante con ilusión y comenzar una nueva etapa de vida.
Por Instituto Carbonell 26 de junio de 2026
El tratamiento de la psicopatía es un asunto complejo que tradicionalmente se ha considerado inviable debido a la falta de empatía, culpa o miedo de los pacientes, lo que anula su motivación interna para cambiar. Además, expertos en la materia señalan que, sin una orden judicial, es muy raro que estas personas acudan a terapia o que no terminen saboteando el proceso. No obstante, existen enfoques que se centran en la modificación de la conducta y no tanto en alterar su estructura emocional profunda. En el ámbito penitenciario, los programas personalizados basados en recompensas y refuerzos positivos han demostrado una efectividad notable, reduciendo la reincidencia criminal a la mitad, siendo las intervenciones en etapas tempranas de la vida las que ofrecen mejores perspectivas. Aunque persiste el debate sobre si es posible enseñar a sentir compasión, algunos neurocientíficos defienden que la práctica constante de actos de generosidad puede acabar modelando nuevas estructuras afectivas. Como reflejo de esto, el caso de una mujer con psicopatía integrada en la sociedad demuestra que la rehabilitación es factible desde una perspectiva práctica. Impulsada por un deseo puramente egoísta y tras años de terapia, consiguió comprometerse firmemente a dejar de manipular a su entorno. Si bien admite que sigue desprovista de empatía tradicional y remordimientos, ha logrado estabilizar su vida, rechazar las injusticias evidentes y mantener una relación afectiva con otra persona que comparte su misma condición. Según el Dr. Carbonell, ciertos rasgos conductuales o perfiles de personalidad pueden gestionarse eficazmente mediante el aprendizaje y el refuerzo positivo, combinados habitualmente por tratamiento médico. Para garantizar su éxito, es fundamental que este proceso se realice lo antes posible y siempre de la mano de un profesional de la salud mental.
Por Instituto Carbonell 26 de junio de 2026
El Dr. José Carbonell explica que hay personas que viven en un estado constante de ansiedad, preocupación o angustia, y que consideran este malestar como su estado "normal". Para ellas, estar bien genera desconfianza, como si relajarse fuera sinónimo de bajar la guardia y exponerse a algo malo. Desde su experiencia como psiquiatra, señala que este patrón de sufrimiento continuo puede llevar a un estado anímico bajo y sostenido, en el que la vida se percibe como gris y poco disfrutable. Muchas veces, este malestar proviene de entornos exigentes en la infancia, donde nunca era suficiente lo que se hacía.  El Dr. Carbonell invita a cuestionar esta idea y a aprender a estar en un estado de equilibrio emocional. Insiste en que no hay beneficio en sufrir por sufrir y que es necesario permitirse vivir con tranquilidad, sin estar siempre en alerta. Aprender a estar “normal” y disfrutar del día a día es, según él, un paso esencial hacia una vida más saludable.