Instituto carbonell

¿Qué buscas en el amor?

28 de mayo de 2025

El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, plantea en esta reflexión una pregunta clave para cualquiera que busque establecer una relación afectiva significativa: ¿qué buscamos realmente en el amor?. Una interrogante que, aunque parece sencilla, suele estar cargada de idealizaciones, exigencias y, muchas veces, poca autoconciencia.


Según el Dr. Carbonell, muchas personas entran en una relación esperando que la otra persona sea prácticamente perfecta: que entienda sin que le expliquen, que apoye sin condiciones, que dé espacio sin abandonar, que tenga una pasión arrolladora pero también contención emocional, que sepa adaptarse a nuestros cambios de humor, que resuelva nuestras carencias emocionales... En resumen, esperamos una especie de "pareja mágica" que lo dé todo, sin fricciones ni límites.


Sin embargo, el Dr. Carbonell señala una verdad incómoda: esas expectativas desmedidas rara vez se cumplen, no porque el amor no exista, sino porque las relaciones humanas son complejas y nosotros mismos también lo somos. Muchas veces pedimos más de lo que estamos dispuestos a ofrecer. Queremos que nos entiendan, pero no siempre estamos abiertos a entender al otro. Exigimos libertad, pero a veces no sabemos darla. Queremos compromiso, pero no siempre lo ejercemos con madurez.


El doctor contrasta las relaciones de antes con las de ahora: antes se luchaba más por las relaciones, se toleraban más las dificultades, aunque a veces a costa del bienestar personal. Hoy en día, las relaciones son más dinámicas, más “transaccionales” y condicionadas al rendimiento emocional inmediato. Si la pareja no aporta lo que esperamos, nos preguntamos rápidamente si esa relación tiene sentido. La paciencia y la construcción a largo plazo han sido reemplazadas por la inmediatez y la evaluación constante.


Frente a esto, Carbonell propone una mirada más madura y equilibrada: antes de preguntarte qué buscas en el amor, pregúntate también qué estás dispuesto a dar. ¿Puedes ofrecer comprensión, apoyo, paciencia, respeto, libertad, pasión...? ¿Estás listo para construir en lugar de solo recibir? El amor no es un contrato unilateral, sino un equilibrio entre dar y recibir, entre comprender y ser comprendido.


Finalmente, el Dr. Carbonell resalta que el respeto debe ser siempre la base de cualquier relación. Sin respeto, ninguna expectativa o deseo romántico tiene sustento real. Y si después de todo, te das cuenta de que la relación no te hace feliz, también es válido salir de ella, pero siempre desde el cuidado mutuo, sin hacer daño innecesario.


El amor sano no se basa en la perfección, sino en el esfuerzo compartido por construir un vínculo donde ambos puedan crecer, ser ellos mismos y sentirse valorados.

Por Instituto Carbonell 2 de septiembre de 2026
Regresar al trabajo tras un periodo de descanso puede provocar el llamado síndrome postvacacional. Lejos de ser una enfermedad o un trastorno clínico, esta reacción temporal es un desajuste físico y emocional que surge al pasar de ritmos relajados, autonomía y flexibilidad a jornadas y responsabilidades exigentes. Al volver al trabajo de forma abrupta, pueden aparecer apatía, fatiga, dispersión mental e irritabilidad. El estudio realizado por de Bloom, Geurtsl y Kompier en 2013 muestra que el bienestar logrado en vacaciones cae con rapidez la primera semana (« Vacation (after-) effects on employee health and well-being ») y otro estudio realizado por Speth, Wendsche y Wegge en 2023 revela que la forma de reincorporarse es clave para amortiguar el desgaste (« We Continue to Recover Through Vacation! »). Para facilitar la adaptación, se recomienda repartir la carga de trabajo en los primeros días, reajustar progresivamente sueño y horarios de comidas, y proteger tiempo para hobbies y ejercicio. En opinión del Dr. Carbonell, las vacaciones suponen una alteración de nuestra rutina habitual que, paradójicamente, puede generar estrés y malestar durante la reincorporación. Su recomendación principal es retomar la rutina de manera gradual, permitiendo que el organismo y la mente se adapten al nuevo ritmo sin presiones excesivas.
Por Instituto Carbonell 31 de agosto de 2026
Cuando el tiempo pasa es normal que las relaciones de pareja que llevan juntas mucho tiempo, especialmente si superan más de 30 años, entren en un estado de conformidad y de desconexión. Pasar por momentos complicados y diferentes etapas, la rutina del día a día y la familiaridad pueden llevar a que se cree una desconexión emocional. Mantener la curiosidad en la pareja podría ser una herramienta que ayudaría a no llegar a esa desvinculación. Según explica Robert Waldinger, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Harvard y director del Harvard Study of Adult Development, para que las parejas no entren en ese estado de desconexión y mantengan una vida más feliz y saludable, es importante que no se pierdan una serie de preguntas significativas, que mantengan un interés por la vida de la pareja y se tengan conversaciones profundas. Estas conclusiones las extrae de años de investigación donde ha seguido a más de 700 personas durante décadas. Uno de los factores a los que el experto da mayor relevancia es no dar por sentado que ya sabemos todo de la persona que tenemos al lado. Preguntar a la pareja por sus sueños, qué aspectos de su vida han cambiado o qué es lo que mejor le ha hecho sentir bien últimamente, así como la empatía y la escucha activa puede ayudar a abrir un espacio de comunicación y a contribuir a sentir mayor seguridad y bienestar en la relación. En opinión del Dr.Carbonell, para mantener una relación sana de pareja no hay que evitar los problemas o buscar una relación perfecta, sino cuidarse en el día a día para conservar una buena conexión emocional. Mantener la ilusión, mostrar interés por el otro, cuidar de los pequeños detalles y ser agradecido pueden ayudar a mantener en buen estado emocional a la pareja y fortalecer el vínculo.
Por Instituto Carbonell 26 de agosto de 2026
Con la edad el sueño va cambiando, se va reduciendo la cantidad de horas que dedicamos a dormir. Pero no significa que se necesite dormir menos, si no que es más difícil conseguir dormir el tiempo adecuado. Según un metaanálisis publicado en la revista Sleep en el 2004, el sueño se va reduciendo con la edad de forma lineal, entre 10 y 12 minutos por década hasta llegar a los 60 años, en donde se estabiliza. Por otra parte, Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y fundador del Laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia, explica que con la edad se reduce el sueño profundo y aumentan los despertares, lo que lleva a que el sueño sea fragmentado. También explica la doctora y neurofisióloga Sandra Giménez Badia que los ritmos circadianos se van desajustando, lo que provoca que las personas mayores se acuesten más temprano y, por tanto, se despierten antes. Todos estos factores, unidos al mayor tiempo libre en esta etapa lleva a que haya una mayor necesidad de hacer alguna siesta durante el día para recuperar ese sueño. Numerosos estudios respaldan los beneficios de hacer siestas cortas de entre 15 y 30 minutos, como incremento de la atención sostenida, los niveles de alerta, mejora del humor, reducción de la tensión arterial y de los niveles de estrés. Sin embargo, cuando en esta etapa se hacen por encima de ese tiempo o diariamente por las mañanas, esos beneficios se pierden y pueden ser un indicio de que algo no va bien. Es importante seguir las recomendaciones de los expertos manteniendo una buena rutina de sueño y mantenerse activos por las mañanas, haciendo ejercicio y exponiéndose a la luz natural, así como hacer una siesta corta al mediodía si es necesario y, activándose otra vez por la tarde. En opinión del Dr. Carbonell, es fundamental tener una buena rutina de sueño asegurando que sea de calidad, así como prestarle la suficiente atención en las consultas médicas para detectar cualquier anomalía y poder actuar a nivel preventivo lo antes posible.