Ahora le quiero ahora no le quiero

27 de mayo de 2025

El Dr. José Carbonell, médico y psiquiatra, aborda en este mensaje una de las experiencias emocionales más desconcertantes y comunes en las relaciones afectivas modernas: el amor intermitente. Ese vaivén emocional donde un día sentimos que hemos encontrado a la persona de nuestra vida, y al siguiente, dudamos de si realmente queremos seguir a su lado. O, a la inversa, cuando alguien nos dice que somos lo más importante de su mundo… para luego alejarnos sin razón aparente.


Carbonell pone el foco en una realidad relacional muy frecuente: parejas que entran y salen de nuestras vidas como si tomaran “vacaciones emocionales”, intensamente presentes durante la semana, pero ausentes emocional o físicamente cuando llega el fin de semana, cuando aparecen otras prioridades, planes o personas. Esta dinámica, lejos de ser estable, genera un desgaste emocional profundo, cargado de dudas, expectativas rotas y una montaña rusa de sentimientos.


El doctor señala que el amor intermitente refleja una gran ambivalencia emocional, y que muchas veces surge de un conflicto interno: por un lado, existe un vínculo fuerte, tal vez incluso una idealización del otro; pero por otro, la persona no termina de comprometerse, se asusta, o comienza a comparar constantemente lo que tiene con lo que podría tener con alguien más. Esto ocurre, explica Carbonell, porque vivimos en una sociedad donde el amor ha dejado de ser una decisión a largo plazo y ha pasado a ser un sentimiento sujeto a evaluación continua.


Ya no se ama “pese a todo”, como ocurría en generaciones anteriores. Hoy, muchas relaciones están atravesadas por la lógica del rendimiento emocional: si lo que estoy recibiendo no me convence al 100%, si siento que puedo estar mejor en otro lado, entonces me retiro… aunque luego regrese, porque me doy cuenta de que lo que dejé tenía más valor del que supe apreciar.


Frente a esta inestabilidad afectiva, el Dr. Carbonell propone dos caminos posibles:

  1. Enfrentar la situación de manera consciente y madura, idealmente con el apoyo de un terapeuta de pareja. Esto implica abrir espacios de diálogo sincero, revisar qué está fallando, qué necesidades no están siendo atendidas, y si realmente hay un proyecto en común que aún se puede reconstruir.
  2. Aceptar la imposibilidad de una relación estable y optar por tomar distancia definitiva. A veces, lo más sano es dejar de sostener vínculos inestables que nos consumen emocionalmente y dar espacio para reconstruir nuestra vida desde un lugar más firme y centrado en uno mismo.


En definitiva, el amor intermitente no es sostenible a largo plazo. Puede parecer romántico en sus idas y venidas, pero en realidad es señal de que algo más profundo necesita atención. Si no se resuelve, termina por desgastar a ambas personas y vaciar el vínculo de sentido.



El Dr. José Carbonell nos recuerda que el amor verdadero necesita constancia, compromiso emocional y, sobre todo, claridad. Querer de verdad no es aparecer y desaparecer: es quedarse y construir, incluso cuando las emociones no siempre están al máximo.

Por Instituto Carbonell 20 de julio de 2026
Cada paso que damos en la vida trae consigo una crisis inevitable. Como explica la psicóloga Rosa Rabbani en El Periódico , cualquier cambio de etapa nos deja "a la intemperie" porque las reglas que antes nos servían para el día a día dejan de funcionar. No importa si el cambio es positivo o desafiante; la mente necesita tiempo para construir un nuevo marco de seguridad donde encajar la nueva realidad. Investigaciones de la Universidad Nacional de Mar del Plata, realizadas por Franco Morales y Karina Dottori, respaldan que estas transiciones suelen volver nuestras relaciones y nuestro entorno más difíciles. Los "cambios normativos" propios de cada etapa vital generan una tensión natural porque nos obligan a renegociar roles que ya dábamos por sentados. Entender que este malestar no es un fallo, sino una respuesta lógica a la evolución de nuestra vida, es el primer paso para navegar la incertidumbre con más calma. La clave para superar estas crisis no es esperar a que pasen solas, sino sentarse a hablar, practicar el "ensayo y error" y ser flexibles con nosotros mismos y con los demás. En lugar de intentar que todo siga igual, el reto es aceptar que estamos en un proceso de transformación necesario para crecer. Si vemos cada cambio como una oportunidad imprescindible para aprender, saldremos de cada etapa con una madurez mucho más sólida y herramientas valiosas para el futuro. En opinión del Dr. Carbonell, estas crisis vitales no son un callejón sin salida, sino una invitación a la redefinición personal y relacional. Es fundamental no vivir las transiciones con la angustia de lo inmediato, sino validar nuestras emociones durante el caos y practicar la flexibilidad; solo a través de la comunicación abierta logramos que la incertidumbre de hoy se convierta en la solidez de mañana.
Por Instituto Carbonell 20 de julio de 2026
El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, aborda con sensibilidad y realismo la difícil situación que implica una separación o divorcio en una relación de pareja. Preguntarse “¿te quieres divorciar de mí?” no es solo una expresión de crisis emocional, sino también el inicio de un proceso complejo que va mucho más allá del rompimiento afectivo. Carbonell reconoce que los motivos para divorciarse pueden estar más que justificados, pero advierte que tomar esa decisión trae consigo una serie de repercusiones legales, emocionales, familiares y personales que no siempre son consideradas al principio. Por eso, recomienda enfáticamente que el proceso se lleve a cabo con apoyo profesional: un buen abogado , para afrontar los aspectos legales correctamente, y un terapeuta , ya sea psicólogo o psiquiatra, que acompañe emocionalmente tanto a los adultos como a los hijos, si los hay. El doctor subraya que el divorcio es, en esencia, un cambio vital de gran impacto , que puede implicar mudanzas, reorganización de rutinas, reestructuración familiar y, en muchos casos, una doble forma de educar a los hijos. Es precisamente por esta complejidad que Carbonell insiste en no afrontar el proceso en soledad ni con improvisación, sino con una estructura sólida de apoyo profesional .  En su experiencia clínica, ha visto cómo el acompañamiento adecuado puede transformar el caos en un camino más ordenado y humano. Su mensaje es claro: si estás considerando una separación o enfrentando un divorcio, hazlo con responsabilidad emocional, cuidando no solo tu bienestar, sino también el de los hijos y el entorno cercano. Buscar ayuda no es una muestra de debilidad, sino un acto de madurez y respeto hacia uno mismo y hacia los demás.
Por Instituto Carbonell 19 de julio de 2026
El Dr. José Carbonell , médico y psiquiatra, reflexiona en este mensaje sobre una idea muy común pero muchas veces tóxica: “te conformas con poco”. Esta frase, que puede venir de familiares, amigos o incluso del entorno social, sugiere que la vida que uno lleva no está a la altura de sus supuestas capacidades o expectativas. Vivimos en una sociedad que constantemente nos empuja a superarnos, a alcanzar ideales de éxito, belleza y estatus. Vemos cómo las personas se transforman cada día para cumplir con esos estándares. Pero según Carbonell, lo que verdaderamente importa no es esa imagen pública o social, sino cómo nos sentimos en nuestra vida cotidiana, en la intimidad de nuestro hogar, en la relación con nosotros mismos y con las personas cercanas. El doctor subraya que no hay nada de malo en tener ambiciones o querer mejorar, pero advierte sobre el riesgo de vivir permanentemente frustrados por no alcanzar expectativas externas o ideales ajenos. El verdadero equilibrio, afirma, está en reconocer nuestras propias metas, valorar lo que ya tenemos y disfrutar de lo que nos da paz y felicidad diaria —aunque a los ojos de otros parezca “poco”.  Por eso, su mensaje es claro y empático: no te dejes arrastrar por la presión externa si lo que tienes te llena, te hace levantarte con ganas, y te permite vivir con salud emocional y serenidad. Las pequeñas cosas —un trabajo que te gusta, relaciones cercanas, tranquilidad interior— son las que realmente sostienen una vida plena. Y eso nunca será “conformarse con poco”, sino saber vivir con lo que de verdad importa.