Realidad virtual y salud mental

15 de marzo de 2016

Las últimas dos décadas han sido testigo de la aparición de la realidad virtual como una herramienta importante para la investigación, evaluación y tratamiento de los trastornos médicos y psiquiátricos.

La realidad virtual se ha utilizado en conjunción con el asesoramiento y con la terapia cognitivo conductual de las adicciones. Replicando el escenario en el que es muy probable que se produzca el comportamiento adictivo, el terapeuta puede observar la reacción del paciente, de manera que se pueda planificar el tratamiento adecuado.

La eficacia de la RV se ha verificado en el tratamiento de la acrofobia, fobia a las arañas, trastorno de pánico y agorafobia, alteraciones en la imagen corporal, trastornos de la alimentación compulsiva y el miedo a volar. También ha sido útil en el tratamiento de agorafobia, fobia social, claustrofobia, tripofobia, tronitrofobia, y el miedo a conducir. La realidad virtual también se ha utilizado en la rehabilitación cognitiva. Se utiliza para ayudar a los adultos o los niños autistas a desarrollar las habilidades necesarias para ser independiente, como cruzar la carretera, identificar diferentes expresiones faciales en pacientes con psicosis, o la necesidad de prestar atención a la otra persona mientras se habla.

La RV también se ha aplicado en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT). Se expone virtualmente al paciente a la fuente de su trastorno, por ejemplo, un campo de batalla. El fundamento de esta forma de terapia es exponer gradualmente al paciente a la fuente de su condición, combinada con técnicas de relajación que le permitirán adaptarse al estrés.

La RV tiene aplicaciones en la psicosis como la evaluación de síntomas, e identificación de variables predictoras. También se utiliza como un componente educativo para enseñar sobre los factores que mejoran o empeoran los síntomas. Otro uso es la exposición a los temores de persecución.

Las aplicaciones basadas en RV pueden ser útiles en psiquiatría forense. Los estudios preliminares indican su utilidad en la evaluación de individuos con pedofilia. Otra aplicación es su uso para evaluar el comportamiento de los pacientes forenses en situaciones relacionadas con el delito.

En la actualidad, sobre las pruebas realizadas, la realidad virtual puede ser considerada como una herramienta útil para la educación médica, la formación, el diagnóstico y la terapia. Sin embargo, la técnica está todavía en sus inicios y se necesita mucho trabajo antes de que pueda ser usada de manera rutinaria.

Por Instituto Carbonell 16 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el éxito, ya sea en el trabajo, en las relaciones de pareja, en lo social o dentro de la familia, suele ir acompañado de críticas, envidias y tentativas de sabotaje. Señala que las personas con éxito —por visibilidad, reconocimiento, belleza o logros— a menudo se convierten en objeto de agresiones directas o indirectas, motivadas por el deseo de otros de tener lo que no pueden alcanzar. Describe que estas reacciones pueden manifestarse de forma abierta, mediante críticas constantes o comentarios negativos, o de manera más sutil, a través de la marginación, la minimización de los logros o la desvalorización del éxito atribuyéndolo a la suerte, al karma o a supuestas carencias en otras áreas de la vida. Subraya que estas actitudes hablan más de quien critica que de quien tiene éxito. Aclara que el éxito no convierte a nadie en alguien irreal o superior: las personas exitosas siguen siendo humanas, con preocupaciones, problemas y vulnerabilidades. Por ello, destaca la importancia de aprender a gestionar el éxito, de no ser permeable a las críticas destructivas y de fortalecer la autoestima para no depender de la validación externa. Concluye que, en muchos casos, contar con apoyo terapéutico puede ayudar a integrar el éxito de forma sana y a proteger el bienestar emocional frente a la envidia y el juicio ajeno.
Por Instituto Carbonell 15 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el deseo de volver a enamorarse de verdad, incluso después de varias experiencias previas como divorcios o rupturas, es legítimo y comprensible. Señala que muchas personas llegan a un momento vital en el que ya no quieren relaciones superficiales ni vínculos a medias, sino una relación sólida, comprometida y consciente, con alguien “hecho y derecho”, dispuesto a implicarse emocionalmente y a construir un proyecto de vida en común. Destaca que este deseo suele ir acompañado de expectativas altas y de una mayor exigencia, no desde la fantasía, sino desde la experiencia acumulada. La persona sabe lo que no quiere, es consciente de que toda relación implica defectos, adaptación mutua y cesiones por ambas partes, pero aun así quiere vivir el amor con intensidad, compromiso y verdad. Subraya que el problema no está en querer mucho ni en aspirar a una relación plena, sino en reflexionar sobre si esas expectativas son realistas y compatibles con la vida real y con las personas disponibles. Concluye que el amor maduro no consiste en encontrar a alguien perfecto, sino en construir una relación auténtica entre dos personas imperfectas que deciden elegirse, cuidarse y adaptarse mutuamente.
Por Instituto Carbonell 14 de febrero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que muchas relaciones humanas funcionan, en mayor o menor medida, bajo el concepto de la rentabilidad emocional, social o afectiva, y que esto no tiene por qué ser algo negativo. Señala que las personas suelen vincularse cuando hay un intercambio: amistad, apoyo, estabilidad, compañía o proyectos en común. En una pareja, por ejemplo, puede buscarse seguridad, compromiso o formar una familia; en la amistad, escucha y apoyo mutuo. Aclara que incluso el altruismo suele generar un beneficio interno, ya que quien ayuda sin esperar nada a cambio lo hace porque eso le hace sentirse mejor consigo mismo. Sin embargo, advierte del riesgo de aquellas personas que dicen no necesitar nada, que ofrecen exactamente lo que el otro quiere oír y que, en realidad, buscan manipular para obtener algo y desaparecer una vez lo consiguen. Por ello, recomienda no vivir con expectativas excesivas sobre los demás, ya que estas pueden llevar a la decepción, pero sí ser conscientes de que las relaciones sanas se basan en la reciprocidad. Destaca que el compromiso consiste precisamente en corresponder cuando alguien da, entendiendo que cuando ambas partes aportan, la relación se fortalece y todos salen beneficiados.