Instituto carbonell

Simples consejos para la depresión. Lo que se debe y no se debe hacer

5 de julio de 2018

La tristeza es un estado emocional que experimentan todas las personas en algún momento de sus vidas y aparece para afrontar las situaciones de pérdida y cambio. Esta, al igual que cualquier otra emoción, va bajando de intensidad en un tiempo relativamente corto, hasta volver a la normalidad.

Cuando la tristeza se alarga en el tiempo, manteniendo su intensidad a niveles elevados, podemos empezar a hablar de depresión. Sin embargo, la depresión no es solo tristeza mantenida, pues es una enfermedad que afecta al sueño, al apetito, a la capacidad de concentración, a la capacidad de disfrutar de las cosas que normalmente disfrutamos, a la energía que tenemos, a la percepción que tenemos sobre nosotros mismos (baja autoestima, culpa …) y sobre lo que nos rodea y sobre el futuro. Todo ello afecta a la capacidad que tiene la persona en todos los aspectos de su vida, ya sea en el trabajo, con los amigos o en lo referente al cuidado personal.

Falsas creencias sobre la depresión

Debido a que muchas personas confunden la tristeza con la depresión, creen que se pueden aliviar de la misma forma y dan consejos erróneos o tienen actitudes perjudiciales, tales como:

  • “ la depresión no es una enfermedad, si estás así es porque quieres y porque no    pones de tu parte para salir de ella”
  • “ tienes una familia que te quiere y un buen trabajo… no tienes motivos para estar deprimido. Tienes que ser fuerte frente a las adversidades”
  • “ No es bueno tomar fármacos, ya que este tipo de medicación puede generar adicción o empeorarte”

Consejos de cómo actuar ante la depresión

Los familiares o amigos puede ayudar a los pacientes deprimidos en tratamiento (ya sea en forma de terapia psicológica, medicación o la combinación de las dos). Así pues, la actitud correcta hacia este problema es la siguiente:

  • La depresión es una enfermedad médica como cualquier otra y como todas las demás mejora con reposo.
  • Recuerde que con el debido tratamiento, el paciente se empezará a encontrar mejor a partir del primer mes si responde adecuadamente. Durante este tiempo, no se debe forzar al paciente a realizar actividades que no haría si padeciera cualquier otra enfermedad médica.
  • Al pasar este primer periodo, puede empezar a realizar pequeñas actividades que le ayuden a sentirse mejor, siempre guiados por el profesional responsable.
  • No le pongan expectativas. Cada paciente evoluciona de manera diferente y a medida que vaya saliendo de la depresión podrá ir haciendo mas cosas por si solo. El crearle metas o expectativas puede ser perjudicial al fracasar en el intento de cumplirlas.
  • Durante el transcurso de la enfermedad y el tratamiento, no debe tomar decisiones. Espere hasta que mejore.
  • Recuérdele que debe seguir el tratamiento y que debe acudir a los controles periódicos. Las recaídas son extremadamente frecuentes dentro del primer año de tratamiento si este se interrumpe.

En opinión del Dr. Carbonell es difícil comprender como todavía a nuestra cultura le cuesta tanto aceptar que la depresión no es mas que una enfermedad médica como cualquier otra. Hay multitud de estudios de nueuroimagen que demuestran alteraciones en determinadas áreas del cerebro. En mi consulta siempre recomiendo que actúen como si el paciente tuviera una fuerte migraña. Así entienden mejor los consejos sobre lo que deben o no deben hacer, tanto los pacientes como los familiares y allegados.

Por Instituto Carbonell • 2 de octubre de 2026
La salud mental es una parte de nuestra salud global y, así cómo vamos al médico para un problema físico, es importante también acudir a especialistas en salud mental para cuidarnos. En la entrevista de La Vanguardia, Álvaro Moleón, psiquiatra de la Unidad de Hospitalización de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío y director del Instituto Andaluz de Salud Cerebral en Sevilla, habla de la importancia de tratar la salud mental con naturalidad y de pedir ayuda cuando no estamos bien. En el artículo también explica la diferencia entre experimentar emociones como la tristeza y padecer un trastorno como la depresión. Experimentar emociones o malestar emocional no implica tener un trastorno, sin embargo cuando éstas provocan un malestar que se cronifica en el tiempo, se intensifican o empiezan a afectar en nuestro día a día, es importante prestarles atención, no normalizar ese sufrimiento y pedir ayuda a un especialista en salud mental. Uno de los retos actuales de la salud mental, hoy en día, es el exceso de información que obtenemos a través de las redes sociales y la inteligencia artificial, sobre todo en los más jóvenes, y los autodiagnósticos que se hacen a través de ello. Contar con información puede ser útil, pero un autodiagnóstico no puede sustituir la valoración de un profesional. En opinión del Dr. Carbonell, es importante pedir ayuda a profesionales cuando lo que sentimos nos afecta en nuestro día a día, ya que así, se puede actuar de una forma temprana y puede marcar una diferencia en mejorar el bienestar y evolución de los trastornos mentales.
Por Instituto Carbonell • 30 de septiembre de 2026
Según José Luis Trejo, neurocientífico e investigador en el centro de Neurociencias Cajal, expone que hacer ejercicio ayuda a mejorar el funcionamiento de las neuronas, mejora las conexiones entre ellas y puede contribuir a aumentar la capacidad cognitiva. Además, el ejercicio puede tener efectos positivos sobre el estado de ánimo y ayudar a reducir síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Desde una perspectiva psicológica, también es importante diferenciar entre hacer ejercicio y llevar una vida activa. Pasar muchas horas sentado o realizando actividades sedentarias puede afectar negativamente al bienestar. Por ello, no es necesario realizar siempre entrenamientos intensos, sino incorporar pequeños momentos de movimiento durante el día, como caminar, subir escaleras o levantarse periódicamente. Otro aspecto importante es la relación entre ejercicio, estrés y bienestar. Aunque la actividad física puede ser beneficiosa, realizarla de manera excesiva puede convertirse en una fuente de estrés. Esto demuestra que buscar constantemente la perfección o exigirnos demasiado, incluso en aspectos relacionados con la salud, puede terminar siendo perjudicial para nuestro bienestar psicológico. Además, nuestros hábitos diarios pueden influir en nuestro bienestar. Dormir bien, tener una alimentación adecuada, hacer ejercicio y controlar el estrés son factores que ayudan a mantener una buena salud física y psicológica. En opinión del Dr. Carbonell, es importante mantenerse activo, pero también encontrar un equilibrio y no convertir el ejercicio en una fuente de estrés. Por ello, cuidar el cuerpo también es una forma de cuidar nuestra mente.
Por Instituto Carbonell • 25 de septiembre de 2026
Según el estudio publicado en The Conversation , realizado por Miguel Ángel Castro Nogueira, doctor en Antropología, Laureano Castro, doctor por la Universidad Complutense de Madrid, y Miguel Ángel Toro Ibáñez, Doctor e investigador, proponen que los seres humanos pensamos que somos racionales y que tomamos decisiones basándonos en los hechos. Sin embargo, muchas veces mantenemos ideas equivocadas, ignoramos información que contradice lo que pensamos o justificamos decisiones que no han sido acertadas.  El razonamiento humano no sirve solamente para buscar la verdad, sino también para relacionarnos con otras personas. Muchas veces razonamos para defender nuestras decisiones, convencer a los demás o mantener nuestras ideas dentro de un grupo. Esto puede explicar por qué nos resulta más fácil encontrar errores en las opiniones de otras personas que reconocer los nuestros y por qué tendemos a buscar información que confirma lo que ya pensamos. Nuestras creencias también se forman a través de lo que aprendemos de otras personas y de nuestro entorno. Desde pequeños recibimos aprobación o rechazo y vamos aprendiendo qué comportamientos e ideas son aceptadas. Con el tiempo, algunas de estas ideas pueden parecernos naturales y evidentes, aunque hayan sido aprendidas. Por eso, cambiar de opinión puede resultar difícil, ya que nuestras creencias están relacionadas con nuestras experiencias, emociones y relaciones con los demás. Aun así, la racionalidad puede desarrollarse mediante la ciencia, el pensamiento crítico y el intercambio de ideas. Estos permiten revisar nuestras creencias y corregir algunos errores. Por tanto, la racionalidad no depende únicamente de cada persona, sino también de la capacidad de la sociedad para crear espacios en los que podamos cuestionar nuestras propias ideas y cambiar de opinión cuando sea necesario. En opinión del Dr.Carbonell, no siempre razonamos de manera objetiva, sino que muchas veces buscamos confirmar lo que ya creemos. Por eso, es importante desarrollar el pensamiento crítico y aprender a cuestionar nuestras propias ideas.