Sin pareja y feliz. Compatibilidad 100%

19 de octubre de 2015

Por más que la publicidad, las canciones y las películas románticas se empeñen, ser plenamente feliz y no tener pareja son dos condiciones perfectamente compatibles.

Un nuevo estudio concluye que los solteros o personas sin pareja pueden ser tan felices o más que aquellos que poseen una relación de pareja. La investigación llevada a cabo por psicólogos en la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, ha sido publicada por la revista “Society for Personality and Social Psychology”. Con la intención de contrastar informaciones previas y contradictorias sobre soltería y satisfacción con la vida, los expertos han entrevistado a más de 400 adultos, dos veces y con un año de diferencia. Los resultados muestran que en general las personas solteras no son más infelices que las enamoradas. Sin embargo es necesario cumplir un requisito: poseer buenas relaciones sociales con familia y amigos.

Al parecer la clave no está en tener pareja o no, sino en poseer la tendencia a evitar conflictos y por lo tanto tener mejores relaciones sociales . Las personas no conflictivas tienden a centrarse en los aspectos positivos de sus relaciones sociales. Sin embargo, aquellos con una tendencia a los conflictos, se deprimen cuando están solteros o cuando no hay nadie que los pretenda.

El estudio también reveló que el estrés al que se someten las parejas y del que las personas solteras carecen, contribuyen a estos resultados.

En resumen, si nos sentimos desdichados no se debe a que no tengamos pareja, ya que esta característica por sí sola no implica necesariamente un menor grado de felicidad. El tener un buen entorno social y familiar y la tendencia a evitar el conflicto, son la clave para encontrar la felicidad sin necesidad de tener pareja.

Por Instituto Carbonell 30 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que el denominado “síndrome de la mujer bella” es un arma de doble filo, ya que la belleza puede generar tanto ventajas como importantes dificultades en la vida personal y social. Señala que muchas mujeres que se cuidan, se esfuerzan por estar siempre en su mejor versión y han sido valoradas por su apariencia desde pequeñas, invierten mucho tiempo y energía en sí mismas, lo que puede resultar gratificante a nivel personal, pero también provocar un impacto negativo en su entorno. Expone que, aunque la belleza puede facilitar ciertas oportunidades, como el acceso al trabajo, a menudo obliga a demostrar constantemente que el valor personal y profesional no depende solo de la imagen, sino de las capacidades y el esfuerzo. En las relaciones de pareja, puede generar inseguridades, celos o la necesidad de tranquilizar al otro, y en los entornos sociales puede despertar envidias o rechazo injustificado. Por ello, subraya que muchas veces las personas bellas pueden convertirse en víctimas de su propia belleza y que ser una mujer bella no implica necesariamente ser una mujer feliz. Destaca la importancia de aprender a gestionar las reacciones del entorno, aceptar que siempre habrá atracción o envidia, y centrarse en lo fundamental: gustarse a una misma y no permitir que la opinión externa afecte al propio bienestar.
Por Instituto Carbonell 29 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que los celos en la pareja no deben analizarse únicamente como un problema individual, ya que siempre es necesario valorar la dinámica entre ambas personas. Señala que una persona puede ser insegura y celosa de forma general, pero también puede ocurrir que alguien sin problemas previos desarrolle celos debido a la relación que mantiene. Por ello, es fundamental diferenciar entre los celos patológicos, que requieren tratamiento profesional, y los celos que surgen por la forma en que funciona la relación. Asimismo, destaca que los celos y las inseguridades pueden dañar seriamente una relación, pero también pueden trabajarse si se abordan de manera adecuada. Para ello, es clave verbalizar cómo se entiende la relación, qué conductas generan malestar y qué situaciones provocan inseguridad. Esta comunicación abierta permite identificar las “áreas grises” que afectan a ambos miembros de la pareja y favorece el crecimiento conjunto. En conclusión, subraya la importancia de analizar los celos en profundidad y buscar soluciones que permitan una relación más sana y equilibrada.
Por Instituto Carbonell 28 de enero de 2026
El Dr. José Carbonell explica que vivir amargados suele ser la consecuencia de una acumulación de situaciones difíciles que no siempre podemos controlar: problemas legales, conflictos de pareja o laborales, jefes complicados, enfermedades propias o de familiares, responsabilidades constantes. Poco a poco, estas cargas hacen que la vida deje de vivirse desde el disfrute y pase a vivirse desde la obligación y la preocupación permanente. Señala que, aunque intentemos poder con todo, el desgaste cotidiano acaba pasando factura y puede robarnos la capacidad de disfrutar, de ser espontáneos, de hacer planes o de relacionarnos desde nuestra parte más genuina. No existe una vida perfecta ni una vida sin problemas, y vivir esperando que todo vaya mal para no decepcionarse solo refuerza una visión negativa de la realidad. Por ello, subraya la importancia de aprender a relativizar y, sobre todo, de crear y proteger un espacio personal que no quede contaminado por las preocupaciones diarias. Las responsabilidades, las decepciones y los problemas forman parte de la vida; la clave está en decidir hasta qué punto dejamos que nos afecten. Ese espacio de bienestar y disfrute no aparece solo: hay que construirlo y defenderlo activamente para no vivir amargados.